DESDE LA REDACCIÓN

Una difícil labor

Douglas Gámez

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Estudiante de Ciencias de la Comunicación, comprometido con la entrega y dedicación para aportar a la construcción de un mejor país. Debutó como reportero en 2011 para la estatal AGN, cubriendo las fuentes de volante y luego seguridad. Dos años más tarde fue asignado a darle cobertura a la Presidencia de la República, retornando a la cobertura de seguridad entre los años 2013 y 2014. Se desempeñó como asistente en comunicación para el Consejo Nacional para los Acuerdos de Paz, tras un descansó decidió volver aportar su trabajo para la AGN y luego a Diario La Hora en donde inició como reportero volante, siendo asignando después editor digital y desde septiembre de 2017 como editor de nacionales, teniendo a su cargo la sección de reportajes, contenidos internacionales y colaboración a La Hora Voz del Migrante.

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POR DOUGLAS GÁMEZ
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El periodista comparte a mi parecer algunos aspectos con el político, no en cuanto a dar “casaca” y sacar lo más que pueda para su beneficio, sino como decimos los chapines, “aguantar vara”. También comparten supuestamente el ideal de darlo todo por la ciudadanía.

Pero han sido años de “aguantar vara”, y advierto que con la columna de esta semana no busco victimizarme, ni causar lástima, ni nada por el estilo, pero creo tengo un sentimiento fuerte de incomprensión hacia nuestra profesión.

No buscamos reconocimientos, mucho menos lujos o grandes celebraciones para reconocer la labor que se hace, o al menos no deberían quienes se dedican a esto esperar algo por estilo, pero sí que el esfuerzo tenga una influencia en la sociedad.

Según yo, y lo que recuerdo de mis estudios en periodismo, es que no somos funcionarios, tampoco tenemos la verdad absoluta, ni vamos a cambiar las complicadas situaciones que nos aquejan, pero somos ese canal entre gobernados y gobernantes para que se tomen las medidas correctivas que se necesitan.

Le damos voz a los que no tienen el poder, les trasladamos información que debe convertirse en herramientas para generar cambios, porque al final esa potestad está en el pueblo.

Hemos recibido palo de funcionarios que no sé si les molesta que se les descubran sus jugadas chuecas o no sé pero que se molestan y mucho.

Pero también a lo largo de los años he leído y he escuchado de viva voz de personas que tienen una molestia hacia la prensa, para ellos todos somos iguales, “amarillistas”, no vemos lo bueno, solo servimos para criticar, somos pagados, un sinfín de cosas.

Y cuando viene de las personas es cuando más duele, porque al final estamos al servicio del pueblo, únicamente nos apegamos a los hechos, para que ustedes tengan conocimiento y eso se traduzca en cambios.

Seguiremos, pero había que sacárselo del pecho, probablemente no son todas las personas, tal vez he tenido mala suerte de leer “net centers” o personas que no llegan a comprender esto; el punto es que no queremos premios, mucho menos estatuas o calles con nuestros nombres o que nos lleven en hombros y aplaudan, simplemente que asimilen la información, los hechos que los trasladamos y ejerzan su poder. Nuestro compromiso para quienes realmente nos gusta esto continúa hasta donde las fuerzas y la vida nos lo permitan.