DESDE LA REDACCIÓN

Un sistema que procura la muerte de su gente

Douglas Gámez

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Estudiante de Ciencias de la Comunicación, comprometido con la entrega y dedicación para aportar a la construcción de un mejor país. Debutó como reportero en 2011 para la estatal AGN, cubriendo las fuentes de volante y luego seguridad. Dos años más tarde fue asignado a darle cobertura a la Presidencia de la República, retornando a la cobertura de seguridad entre los años 2013 y 2014. Se desempeñó como asistente en comunicación para el Consejo Nacional para los Acuerdos de Paz, tras un descansó decidió volver aportar su trabajo para la AGN y luego a Diario La Hora en donde inició como reportero volante, siendo asignando después editor digital y desde septiembre de 2017 como editor de nacionales, teniendo a su cargo la sección de reportajes, contenidos internacionales y colaboración a La Hora Voz del Migrante.

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POR DOUGLAS GÁMEZ
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Durante los últimos días, la tristeza y la realidad nos han vuelto a golpear, porque la muerte de menores de edad bajo custodia de las autoridades migratorias en Estados Unidos, solo nos viene a poner frente a nuestros ojos un sistema podrido que continúa colocando a las personas de escasos recursos al límite.

No podemos culparlos por buscar un futuro mejor lejos de nuestras fronteras, la vida y el sistema les han cerrado la oportunidad de acceder y satisfacer sus necesidades prioritarias, además, es imposible pensar en cualquier otra aspiración de superación o contar con un bienestar óptimo para sus familias en la actualidad en Guatemala.

Y claro que entran en juego muchos otros factores, como el engaño al que son sometidas las personas de parte de los coyotes, pero ese es un elemento que no puede exculpar la podredumbre que ha corroído el sistema dejándolo únicamente aceitado y en funcionamiento para provecho de quienes buscan satisfacer sus intereses personales y grupales.

Guatemala está al límite y no verlo así es una necedad, las personas que se van no lo hacen como un viaje turístico o de placer, realmente quieren llegar a trabajar, echar andar sus ideas y proyectos que les permitan a sus familias no pasar hambre o tratarlos adecuadamente cuando una enfermedad los golpea.

Otros visualizan más allá y quieren mejorar las condiciones para sus familias construyendo un hogar con las condiciones mínimas, facilitar el acceso a educación, entre otros beneficios para los suyos.

Es una pena y vergüenza que aun así, con vidas pérdidas y el dolor de las familias que han tenido que aprender a vivir con la muerte de sus seres queridos, muchos pinten al país como una maravilla y que los pocos avances que tuvimos a partir de 2015 los consideren como lo que ha puesto trabas al desarrollo.

La sociedad no aguanta más y las cifras de detenidos en la frontera evidencian el éxodo migrante y que las personas literalmente están huyendo de un sistema que no es funcional para la mayoría de las personas que aportan con su trabajo y entrega.

Este sistema solo funciona para algunos y no puede seguir así, porque los recursos se acaban, y entraremos en un debacle tarde o temprano que le pasará factura a todos sin importar color, afiliación, gustos o más, Guatemala y su gente no aguanta más.