Trump quiere endurecer asilo y pondrá campos de detención en frontera

Foto La Hora Voz del Migrante/AP

Por Sara Barderas y Andrea Sosa Cabrios/dpa

Donald Trump anunció hoy que en la frontera el Ejército ya está levantando carpas para los miembros de las caravanas de migrantes centroamericanos que lleguen a Estados Unidos y advirtió de que va a endurecer las condiciones de asilo.

“Los militares están levantando ciudades masivas de carpas”, dijo en una comparecencia en la Casa Blanca. “Esto es una invasión”, manifestó a falta de cinco días para las elecciones legislativas de medio mandato, de cara a las cuales está agitando el miedo a la inmigración para movilizar a sus bases.

El mandatario ha enviado 5 mil 200 militares en activo a la frontera con México, más del doble de los 2 mil que hay en Siria luchando contra el Estado Islámico. Es además la mayor operación de estas características desde la Revolución Mexicana, y podría ir a más porque la víspera aseguró que evalúa elevarlos a entre 10 mil y 15 mil.

No pueden participar en arrestos de inmigrantes sin papeles porque la ley impide a los cuerpos militares practicar detenciones. Sus tareas son básicamente de apoyo logístico. Pero Trump aseguró hoy que podrán abrir fuego contra los migrantes si son apedreados como ocurrió en la frontera entre Guatemala y México.

SIN DETALLES

Quienes entren ilegalmente en Estados Unidos no podrán ya presentar solicitudes de asilo. “Los retendremos”, manifestó. La petición de asilo solo se podrá hacer en los puertos de entrada.

“Voy a tomar cualquier acción legal para afrontar esta crisis”, aseguró. A preguntas de la prensa avanzó que la semana que viene firmará un decreto, aunque no precisó qué contendrá.

La intención de Trump es meter también a las familias en esos campamentos masivos de carpas. Pero la ley prohíbe tener a los menores detenidos más de 20 días.

Hace unos meses, la separación de familias que el mandatario llevó a cabo en la frontera con intención de desincentivar la llegada de inmigración ilegal provocó una ola de indignación tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Trump ha construido ahora de cara a las elecciones un relato que presenta a los migrantes como una horda de criminales y hasta yihadistas que, pese a que tienen aún semanas por delante para llegar a la frontera, parece que estuvieran a las puertas de Estados Unidos intentado echarlas abajo.

“Esperamos que no pase nada, pero si pasa, estamos preparados”, proclamó, antes de asegurar que los militares considerarán como fuego si los migrantes actúan como lo hicieron en la frontera entre Guatemala y México, donde hubo enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

“No tenemos alternativa. Vamos a defender nuestra frontera, vamos a defender nuestro país”, manifestó. Antes del envío de soldados, en la frontera había ya 2 mil 100 miembros de la Guardia Nacional -un cuerpo de voluntarios que es fuerza de reserva del Ejército- que envió en abril ante la llegada de otra caravana.

Los migrantes se encuentran aún a semanas de distancia de la frontera y son en gran parte familias con niños que huyen de la violencia de los países del Triángulo Norte -Honduras, Guatemala y El Salvador- y que pretenden pedir asilo y protección en Estados Unidos.

CARAVANA SIGUE SU MARCHA

La caravana más avanzada, que fue la que salió el 13 de octubre de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, reanudó hoy su marcha tras tomar el miércoles por la noche en asamblea la decisión de dirigirse hacia Estados Unidos a través del estado de Veracruz.

Ubicado en el este de México, es una región muy peligrosa para ellos, pero es la ruta más corta. Desde ahí pueden llegar a Texas, que está a unos 1 mil 400 kilómetros de Juchitán, en el sureño estado de Oaxaca, desde donde salieron hoy, aunque ese tramo del camino todavía no está decidido. Esta caravana está formada por unas 3 mil 600 personas, según las autoridades, y 5 mil 500 según los organizadores.

Una segunda caravana, de unas 1 mil 500 a 2 mil personas, entró el lunes a México por el río Suchiate, fronterizo con Guatemala, y el miércoles llegó a Huixtla, a unos 80 kilómetros de Ciudad Hidalgo, su punto de entrada a México. Hoy descansó.

Además, un grupo de unos 300 salvadoreños se puso en marcha el miércoles en San Salvador con la intención de llegar también a México.