Roberto Carlos López, un migrante comprometido con su comunidad y familia

Foto Cortesía: Patricia Veliz Macal

Por Patricia Veliz Macal
[email protected]

El migrante Roberto Carlos López, originario de México, compartió parte de su historia de retos, tristezas y enseñanzas que quedo documentada para el libro “Los Hilos que Tejen en el Corazón del Hombre Inmigrante” y que reúne los relatos de personas de diferentes países.

López, es de nacionalidad mexicana y originario de la ciudad de Guadalajara en donde trabajó en varios lugares, incluso lavando vehículos y también en una compañía en donde atendía al público en el mostrador, y luego en Tijuana en una maquiladora de ensambles electrónicos.

Años más tarde, contó que decidió migrar junto a su esposa hacia Estados Unidos.

“Emigramos a Estados Unidos en el 2001 porque la situación en mi país estaba muy difícil. Yo era técnico y estaba cursando la universidad, pero la compañía en la que estaba trabajando cerró y fui despedido. Mi esposa ya estaba embarazada y al estar tan cerca de Estados Unidos, veíamos que la vida aquí era mejor. Aquí, mis hijas tienen sueños diferentes a los que yo tuve. Mi mayor desafío fue el idioma inglés y no tener documentos”, expresó.

Cuando llegó a Los Ángeles, cuenta que se dio percató de cómo la comunidad latina era muy callada y al principio entablar amistad era complejo, pero con el tiempo eso cambio, aunque primero se enfrentó al reto de que no tenía quien lo ayudará en caso de ser necesario.

El idioma inglés, mencionó que fue un reto en su vida principalmente porque para comunicarse necesitaba de trasladar sus pensamientos.

“Busqué trabajo en la ciudad de Santa Ana y lo encontré en un restaurante. Cuando no sabes inglés, sólo te ríes y dices: “Yes, yes”. Mi trabajo era la limpieza y nunca terminaba de lavar platos, pero siempre pensaba con optimismo que pronto saldría de allí. Otro de mis primeros trabajos en Estados Unidos, fue el de poner alarmas: desde las cuatro de la mañana hasta las ocho de la noche y casi no pasaba tiempo con mi familia”, dijo.

TRABAJA CON MUCHO ESFUERZO

Con el tiempo, explicó que conoció a Mario Bojórquez, el encargado de la renta del apartamento en donde vivía en Los Ángeles, que luego lo llevó a una escuela y le ayudó a conocer el sistema de EE. UU., en donde empezó a tomar clases de electricidad.

“Me gradué y hasta la fecha, es mi trabajo principal: tengo dieciséis años siendo electricista profesional. Soy de las personas que cuando me decido a hacer algo, lo hago porque me comprometo”, explicó.

Posteriormente, indicó que el logro más grande que tuvo en su vida como migrante, fue darle a su mamá de viajar a EE.UU., junto a su hermano que también vive en la ciudad de Riverside.

Con las experiencias acumuladas, expresó que se ha llegado a considerar como un líder en su familia, y es ahora que considera que entiende el amor y la responsabilidad. A pesar de todo lo que ha sufrido, también destacó que se siente agradecido con el país en el que vive, pues ha logrado salir adelante.

“He trabajado con muchas personas y en grupos de vecinos, creando eventos que nos recuerden nuestras tradiciones, además de apoyar a las personas para que vayan logrando sus objetivos.

Mi mayor deseo, es apoyar a los más jóvenes, pues me acuerdo cuando era joven y necesitaba mucho apoyo”, dijo.

VOLVER A SU PAÍS SERÍA VOLVER AL PASADO

Así que en ese sentido, expresó que su pasión es aconsejar y animar a los jóvenes a que se preparen, porque muchos llegan sin que nadie los conozca. Asimismo, contó que fue en 2018 que decidió estudiar para ser un coach profesional que se enfocó en los individuos y organizaciones.

“Me considero un hombre agradecido, porque muchas personas me han ayudado a desarrollarme de manera profesional y personalmente: gente que me dio la mano, que me ayudó a madurar. Fue como aventarme a la alberca sin saber nadar pero pude hacerlo; pues ellos fueron mis maestros”, destacó.

Y aunque la vida lo ha llevado a triunfar, expresa que siempre tiene temor a la “migra”, y eso es algo que ha tratado de mantener oculto de sus hijas, pues explica que no quiere verlas sufrir porque entiende que la ley es tajante.

“A mí me gustaría trabajar con los jóvenes. Ellos siempre necesitan que los escuches y siento que no se les da la oportunidad de oír su voz. Mi sueño es tener una organización o colaborar en algún lugar en donde pueda apoyarlos. Tengo mucha comunicación con mis hijas y considero que eso me sirve de preparación”, expresó.

Los años también han motivado a que el migrante piense en renovarse y por eso siempre tiene presente su historia, a la vez que cree que la empatía es algo importante que une a las personas en EE. UU.

López puntualizó que se siente bien de no dejarse envolver por el éxito, porque este puede llegar a perjudicar y lo importante es mantener los pies sobre la tierra.

“La familia es tu identidad porque tú la estás formando. El perder a mi mamá me hizo madurar. Con ella, me sentía como si fuera un niño porque ella fue mi papá y mi mamá. Era la persona que me lo daba todo. En el presente, reflexiono: volver a mi país ya no es posible, porque no se puede empezar en el pasado”, enfatizó.

UN RELATO MÁS

La guatemalteca Patricia Veliz Macal, es la autora del libro que contiene la historia de López, que además cuenta historias inéditas de personas de diferentes países y que La Hora Voz del Migrante, también ha replicado en distintas ocasiones.

Si está interesado en adquirir el libro para conocer más de las historias, o que realicen una presentación del mismo, puede escribir al correo: [email protected] o al número de 1-323-895-8749.