SEGÚN BANGUAT INGRESO EN DIVISAS 2018 SERÁ IMPORTANTE, PERO HA COMENZADO A “MODERARSE”

Remesas y el reto de todo un país: Que incidan directamente en la sostenibilidad de las familias

UN 35% DEL VOLUMEN DE REMESAS SE INVIERTE EN CONSUMO

Como una muestra de su constante esfuerzo, migrantes en Estados Unidos envían remesas para que sus seres queridos las utilicen, de las cuales al menos un 35 por ciento del volumen son destinadas al consumo, según el Organismo de las Naciones Unidas para la Migración (OIM).

La guatemalteca Sucely López contó a La Hora Voz del Migrante cómo hace para distribuir lo que recibe mes a mes e indica que mantiene un presupuesto que le ayuda a llevar un control de lo que gasta, el cual distribuye entre su bebé y aspectos del hogar.

Expertos en el tema económico señalan que si bien las remesas representan una fuente de ingresos para las familias, la mayoría lo utilizan para sobrevivir y lejos están de la meta de invertir lo que les envían en un negocio que les permita un desarrollo sostenible a largo plazo.

Por Grecia Ortíz
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Sobre las remesas, el Banco de Guatemala (Banguat) señala que si bien en 2018 se registrará un ingreso importante,  el crecimiento registrado desde 2015 se ha empezado a “moderar”.

Dicha información corresponde a un informe del Banguat correspondiente al 17 de julio recién pasado, titulado “Panorama económico reciente y perspectivas”, que destaca los ingresos por divisas.

Hasta junio de este año, el Banguat registra que las remesas familiares sumaron más de US$4 mil 399 millones y aunque el registro es importante,  es menor si se compara con el crecimiento mostrado entre 2016 y 2017, que fue de alrededor de US$540 millones.

Si se compara la cifra entre 2017 y 2018, el aumento corresponde a US$346 millones, es decir no igualó ni superó al alcanzado el año anterior.

Aunque las remesas muestran un incremento y las familias las utilizan para diversos aspectos, el consumo diario es uno de los principales destinos, como el caso de López.

SUCELY Y SU PRESUPUESTO DE REMESA MENSUAL

Hace más de cinco años, Sucely López, una guatemalteca originaria de San Marcos, decidió emigrar a Estados Unidos, lugar en el que ahora se encuentra su esposo ya que con el afán de regularizar su situación migratoria regresó a Guatemala este año junto a su pequeño hijo.

Desde que López tuvo a su bebé, decidió dedicarse al cuidado de su niño, de año y medio, ahora lo sigue haciendo desde el departamento del cual es originaria.

En entrevista para La Hora Voz del Migrante, López relató que su esposo le envía remesas de manera mensual a través de una remesadora y estima que al mes alcanza unos Q4 mil.

“Cuando estaba allá -en Estados Unidos- me daba mi dinero y sí mandaba para acá pero no era mucho porque era para ayudar a su mamá, pero casi la mayoría de dinero se quedaba allá en Estados Unidos”, comentó.

INVIERTE EN PAÑALES, LECHE Y COMIDA PARA SU BEBÉ

La guatemalteca tiene noción del costo de vida de Estados Unidos, por eso destaca que aunque 100 dólares parecen “poco” pero sirven para mucho. Al pensar en Q100 en Guatemala, ella comenta que “no alcanza para mucho”.

En el extranjero el dinero del gasto que le entregaba su esposo servía para el pago de varios servicios esenciales, entre ellos teléfonos, seguros de vehículos, además de la comida para su niño.

En Guatemala compra varios artículos, siempre para su bebé entre los que destacan: leche, pañales, además de comida para el mes.

“Yo tengo un presupuesto y llevo el control de cuánto gasto cada quincena porque aquí yo lo uso por quincena. Lo distribuyo para lo que voy usando, para pañales, leche y todas las cosas que uso en la cocina, jabón, o ropa también”, anotó.

A la semana también añade productos como yogurt que son de los preferidos por su niño. Durante la quincena, solo en este producto gasta unos Q500, eso sin incluir la comida que debe comprar mensualmente para los dos.

A DIARIO INVIERTE UNOS Q25 SOLO EN PASAJES

López apoya a su madre quien tiene una farmacia en San Marcos, la cual atiende cada día. Ella invierte en pasaje unos Q25 diarios y a pesar de todo con su presupuesto siempre trata de tener un poco de ahorro, sobre todo pensando en que más adelante lo puede necesitar.

“Mi niño se ha enfermado y lo he llevado al médico seguido, casi al mes que nos venimos empezó y no hace mucho lo llevé de nuevo con una doctora y apenas le compré una medicina, un frasquito me costó Q115, entonces siempre he gastado con él también”, señala.

La guatemalteca valora el esfuerzo que su esposo hace en enviar el dinero de su supervivencia constantemente. Él trabaja en la construcción de viviendas en Estados Unidos y por ahora esperan que pueda trabajar tranquilamente en ese país, aunque siempre prevalece el temor a que en algún momento pueda ser deportado.

Con todo, López gasta más de Q3 mil al mes, entre pañales, leche y comida para su bebé y ella, sin contar que desde que llegó a Guatemala su hijo ha asistido a varias citas médicas y el gasto en tratamientos ha sido una constante.

SEGÚN ASIES, MEJORAS EN CONDICIONES DE VIDA SON ESCASAS

La Asociación de Investigación en Estudios Sociales (Asies) señala que en 2017 el volumen de remesas familiares registradas por el Banguat, que fue de US$8,192 millones, representaron el 10.86 % del Producto Interno Bruto del país.

“Diversidad de trabajos indican que las remesas familiares son utilizadas fundamentalmente para consumo de las personas y hogares receptores de las remesas; pero actualmente, los estudios sobre inversión en la mejora o no de las condiciones de vida a partir de la recepción o no de remesas familiares, son escasos”, apunta su investigación.

Además el documento cita que en 2017, un 50.9 por ciento  de remesas se invirtió en mantenimiento de mejoras y adquisición de vivienda.

SE NECESITA REVERTIR LA TENDENCIA DE INVERSIÓN DE REMESAS

El migrante guatemalteco y economista Marvin Otzoy, quien reside en Reno Nevada, es realista al reconocer que gran parte de las remesas en invertida en el consumo, sin embargo cree que estos recursos se pueden invertir de mejor manera.

Por eso enfatiza en que si bien las familias utilizan gran parte de estos ingresos para el gasto, lo importante, es que una parte, aunque sea pequeña se trate de ahorrar.
Uno de los principales beneficios de las remesas para el entrevistado, es que se evita que gran parte de la población entre en el círculo de la pobreza, además que tiene más oportunidades de acceso a salud y educación.

“Esto va seguir así para el país, hasta que no se creen las condiciones óptimas… en base a la producción y al trabajo y que las remesas sean utilizadas eso sí, para ahorro o inversión que eso es lo ideal y para eso se deben enfocar diferentes programas”, comentó Otzoy.

En ese sentido cree que impulsar el cooperativismo en las comunidades pueda resultar en una respuesta a la falta de condiciones laborales.

“Ahora que hay remesas se deben aprovechar, se deben crear los programas que puedan abrir oportunidades, eso debe ser lo ideal en cada momento”, expresó.

Para Otzoy es lamentable que las remesas se continúen empleando para lo mismo, porque lo importante sería que la visión de su inversión debe ir más allá, “hay que revertir un poco la tendencia para que los mismos jóvenes, receptores de esas remesas las puedan hacer permanentes con lo que tienen ahora”.

SIN REMESAS, MILES PASARÍAN A EXTREMA POBREZA

El economista Jorge Santos opinó que a través de estudios se ha logrado establecer que las remesas se invierten en compras por quienes las reciben, porque se utilizan para la adquisición de alimentos y tratamientos de salud, entre otros.

El riesgo a decir del entrevistado es alto cuando un país, “ancla”, sus posibilidades de desarrollo de sus habitantes, ante un criterio del cual no tiene control.

Por eso Santos hace énfasis que al momento en que una persona deje de enviar remesas, empezará a crear una dependencia absoluta de una sola persona.

“La cantidad de deportados está creciendo exponencialmente en los últimos años, porque no solo son personas que están quedándose en el trayecto sino personas que han estado capturando y que muchos de ellos llevan una buena temporada incluso años viviendo allá”, apuntó.

Al volver, los migrantes regresan a un Estado que no es capaz de generar oportunidades, sin una vida digna o un trabajo que les permita sostenerse, “muchas de estas familias podrían pasar a engrosar las filas de la pobreza extrema”.

Para Santos, el reto de las familias es lograr sostenerse con el dinero que les envían, pensando en que deben pagar por agua, luz y alimentos de la canasta básica que ronda más de los 2 mil 500 quetzales, pensando en que todo será útil para una familia de hasta cinco personas y que por eso resulta complicado pensar en que alguna cantidad recibiría un destino diferente al consumo.

SE NECESITAN POLÍTICAS PÚBLICAS DIRIGIDAS AL DESARROLLO DE LAS FAMILIAS DE MIGRANTES

De acuerdo con el experto en políticas públicas, Ronalth Ochaeta, existen estudios respecto a la inversión y análisis de remesas que implican un efecto económico importante, porque actúan como un agente de inversión al país.

“Pero la lógica de las remesas es que van dirigidas al consumo, no son necesariamente activos que generan políticas o decisiones para alguna manera mejorar el gasto de la inversión de remesas en las familias”, añadió.

Ochaeta anota que en México y El Salvador, se han desarrollado programas en donde las familias pueden participar en proyectos de pequeñas empresas, que sirve para darles respaldo teniendo en cuenta que los migrantes pueden ser detenidos y deportados en algún momento o que dejen de enviar dinero.

“Existe mucho riesgo de vulnerabilidad ante las familias y también para la persona que envía la remesas. Las redes de migrantes han propuesto que el Estado de Guatemala fije por ejemplo impuestos a las remesas, es decir, por cada 100 dólares se recaude un dólar que podría servir para financiar un programa a nivel nacional de donde se generen este tipo de políticas”, explicó.

Lo principal, a decir del experto, es que se piense cómo las familias de migrantes puedan acceder a un crédito o la construcción de una vivienda, porque hasta ahora el Estado no la logrado generar políticas públicas para atender a la comunidad y que permitan opciones de desarrollo equitativas.


REMESAS: UN SALARIO TRANSNACIONAL

Andrés Cano de Socialab, una organización que apoya en proyectos de emprendimiento en varios países, opinó que el ingreso de remesas en realidad debería ser considerado como un salario transnacional, que se utiliza para garantizar la alimentación de familias y su supervivencia.

Por ello, señala que no se debe pensar en que las remesas son mal utilizadas, sino que las economías locales son pequeñas por lo que no invierten en productos locales sino en otros que se adquieran fuera de la localidad.

Cano considera que la remesa aporta bastante si se invierte en educación, consumo local, productos locales o bien incluso para generar un ahorro o un negocio.

El entrevistado cree que los vínculos con las diásporas migrantes pueden permitir la existencia de propuestas que permitan la generación de industrias locales y promover otras formas de producción, tecnologías que aporten a fortalecer los accesos y servicios en sus comunidades de origen.


RITMO DE CRECIMIENTO POR INGRESO DE DIVISAS SERÍA MENOR

Sobre el informe del Banguat, el analista Luis Linares de Asies, apuntó a que cuando dicha institución habla de una moderación de remesas, considera que se refieren a que existe una reducción del índice de crecimiento de los ingresos por divisas.

“O incluso comienza a reducirse el monto de las divisas, porque es al final de cuentas algo natural porque los migrantes, en la mayoría en que no hay flujo que se mantenga una constante de crecimiento del número de migrantes, muchos van haciendo un hogar en el lugar de destino y dejan de enviar remesas al hogar que dejaron o los padres fallecen”, indicó.

Las remesas, según el entrevistado, lejos de ser una solución son una vergüenza para la sociedad porque se está exportando a personas.

“Para que las remesas no se traduzcan en más problemas para el país lo que se requiere es que se generen en Guatemala suficientes fuentes de empleos y dignamente remuneradas, de manera que no tengan necesidad de irse del país”, señaló.

Finalmente, Linares dijo que según la proyección que tiene el Banguat se puede pensar que el ritmo de crecimiento sería menor al registrado en otros años que era más sostenido, “probablemente va ser mayor el volumen de remesas pero menor con respecto al año anterior y esto se puede constituir en una tendencia”.

“Yo tengo un presupuesto y llevo el control de cuánto gasto cada quincena porque aquí yo lo uso por quincena. Lo distribuyo para lo que voy usando, para pañales, leche y todas las cosas que uso en la cocina, jabón, o ropa también”.
SUCELY LÓPEZ

“Esto va seguir así para el país, hasta que no se creen las condiciones óptimas… en base a la producción y al trabajo y que las remesas sean utilizadas eso sí, para ahorro o inversión que eso es lo ideal y para eso se deben enfocar diferentes programas”.
MARVIN OTZOY

“La cantidad de deportados está creciendo exponencialmente en los últimos años, porque no solo son personas que están quedándose en el trayecto sino personas que han estado capturando y que muchos de ellos llevan una buena temporada incluso años viviendo allá”.
JORGE SANTOS –ECONOMISTA-

“Existe mucho riesgo de vulnerabilidad ante las familias y también para la persona que envía las remesas. Las redes de migrantes han propuesto que el Estado de Guatemala fije por ejemplo impuestos a las remesas, es decir, por cada 100 dólares se recaude un dólar que podría servir para financiar un programa a nivel nacional de donde se generen este tipo de políticas”.
RONALTH OCHAETA-EXPERTO EN POLÍTICAS PÚBLICAS-