Refugio de migrantes

Editorial

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Recientemente se confirmó lo que La Hora ha venido diciendo desde la semana pasada, en el sentido de que mientras la gente estaba preocupada por la definición electoral, el Gobierno estaba negociando con Estados Unidos un convenio para que nuestro país sea declarado como Tercer País Seguro para acoger a los migrantes de todo el mundo, pero especialmente de Honduras y El Salvador, que pretendan solicitar asilo para ingresar a Estados Unidos.

Hoy lo que hacen esos migrantes y los guatemaltecos que llegan a Estados Unidos es entregarse a las autoridades migratorias solicitando el asilo y son referidos con algún conocido o familiar para que permanezcan en ese país mientras se da trámite a la solicitud y, en tanto, hasta pueden recibir un permiso de trabajo. Con el convenio se pretende que puedan hacer su solicitud desde aquí y que a Guatemala sean enviados los que llegan a la Frontera Sur de Estados Unidos pidiendo el asilo, asumiendo nuestro país el compromiso de darles esa seguridad de que serán respetados sus derechos y que tendrán acceso a elementales beneficios para vivir y alimentarse todo el tiempo que dure el trámite del asilo, cosa que no podemos hacer ni siquiera con nuestros compatriotas.

Estados Unidos puede dar mucho dinero a Guatemala para cubrir esos gastos, pero nuestro país carece de los mecanismos de transparencia y eficiencia para asegurar que, de haber fondos, puedan llegar a los inmigrantes que sean retenidos aquí. Pero por otro lado hay que decir que ello colocaría en ventaja al resto de inmigrantes centroamericanos respecto a los guatemaltecos que por ahora constituyen el mayor contingente, salvo que también a nuestros compatriotas se les garantice que pueden solicitar el asilo y beneficiarse de la misma manera en que serían atendidos quienes lleguen provenientes de otros países.

El tema no es para verse a la ligera ni para tomar decisiones simplemente acatando lo que parece más una instrucción que una negociación. Ni siquiera México, con todo y su mayor potencial económico y los beneficios que percibe por el NAFTA, que son mucho mayores que los que genera el CAFTA (ambos tratados así descritos por sus siglas en inglés), aceptó la pretensión de Trump de convertirse en Tercer País Seguro. Pero hay que ver lo que hace el cargo de conciencia de comerse una gallina en crema con loroco frente a los agentes de la DEA, puesto que el Gobierno de Guatemala sin vacilar ni chistar está por someterse a pesar de las serias implicaciones que ello tendría para el país y para todos sus habitantes.