¡QUEREMOS VIVIR CON DIGNIDAD!

Por Fredy López

¡Guatemala vive actualmente una situación que llora sangre! Triste, dramática e injusta realidad tanto en Guatemala como en el extranjero para los guatemaltecos.

Todos los días leemos titulares de prensa que retratan y desnudan nuestra realidad como país. Situación que ha llevado a cuatro millones de guatemaltecos a emigrar a Estados Unidos. Y estos titulares que hablan de temas tan diversos como migración, educación, salud, corrupción, economía, etc. tienen un punto en común: Guatemala y la pérdida de su dignidad. Porque, aunque nos sintamos personas dignas, no vivimos con plenitud esa dignidad, porque hay muchísimos paisanos nuestros que están sufriendo hambre, no tienen una vivienda digna, no tienen acceso a una educación integral ni a servicios mínimos de salud y encima de eso viviendo en un clima de violencia extrema. Estas carencias hacen que muchos arriesguen su vida y la de sus hijos en un viaje peligroso buscando una mejor vida, una vida digna. En búsqueda de la felicidad, que como dijo Aristóteles, es la finalidad última de la existencia humana.

$71,329,039,000 en diez años. $5,958,971,000 en el transcurso del año. $1,078,722,000 en el mes de julio. Remesas que equivalen al 13.8% del Producto Interno Bruto del año 2019, que igualan el monto de divisas generadas por todas las exportaciones, que superan el monto de inversión extranjera directa y que equivalen al 90% del presupuesto del Estado. Eso convierte a los migrantes guatemaltecos en el mejor producto de exportación y el principal generador de divisas para Guatemala. Practicamente sostienen el país.

Eso ¿a quién le importa? Son producto de exportación. “Dejaron Guatemala ya no tienen los mismos derechos”, son “ciudadanos de segunda”. ¿Quieren documentos? Que paguen tarifas mayores. ¿Quieren votar? Les dan atole con el dedo montando un circo electoral con la finalidad que llegue el menor número de votantes. No hay una atención adecuada al migrante guatemalteco de parte del gobierno.

Algunos niños murieron bajo la custodia de autoridades de migración de USA, niños que debieron estar estudiando, jugando en el patio de su casa o durmiendo en una cuna, pero murieron lejos de su patria. 3316 es el número de niños que han sido deportados desde México y Estados Unidos en lo que va de enero a julio de este año. ¿Qué hacían estos niños tan lejos de su hogar, muchos de ellos sin la custodia de sus padres o por lo menos un adulto?

Estamos desperdiciando recurso humano, desperdiciando recursos en general. Estamos perdiendo esta carrera. ¿Saben cuál es nuestro proyecto como país? Nunca ha existido tal proyecto. Hemos tenido siempre líderes empíricos.

De qué nos sirve el ingreso de tanto dinero en remesas, si casi todo ese dinero se destina para gasto, muy poco para inversión. Analizando la forma en que el gobierno gasta el dinero, nos damos cuenta que es casi nada lo que se invierte en infraestructura a futuro. Y un país así, no progresa. ¿Somos un país pobre? No, somos un país con una gran riqueza. Entonces ¿Por qué el 59% de la población vive en la pobreza?

Estamos dejando ir lo mejor que tiene Guatemala. Su gente. Debemos educar para no migrar, educar a nuestra niñez, a sus padres, a los políticos, a las autoridades para que todos tengamos un cambio de actitud, un cambio de pensamiento, un cambio en la forma de hacer las cosas. Dejar de hacer las cosas mal, para hacer las cosas bien.

La educación que se brinda en Guatemala carece de calidad, porque está diseñada para perpetuar un ciclo y mantener una sociedad pobre, miedosa e ignorante de sus derechos y la realidad de su país. Debemos cambiar ese paradigma. ¿Queremos vivir con dignidad? Trabajemos para lograrlo. Los migrantes están haciendo su parte, a pesar del clima antimigrante en que viven, del poco apoyo de parte de las autoridades, de todas las penas y vicisitudes que viven para llegar a USA, nunca han olvidado sus raíces, transmiten sus valores a sus hijos y prácticamente sostienen a Guatemala.

¿Queremos un país progresista? Es simple, hay que erradicar la corrupción. Hay que hacer las cosas bien. Sólo así lograremos que, tanto en el extranjero como en Guatemala, cada uno de sus hijos pueda vivir dignamente.