LA MUERTE DE SU HIJO LO EMPUJÓ AL RETIRO

Príncipe Yoga; los recuerdos lo motivan a continuar forjando un legado

Con casi tres décadas de entrega, pasión, dolor y gloria por la lucha libre, Príncipe Yoga continúa cada fin de semana escribiendo historias épicas y su propio legado en los cuadriláteros de Guatemala.

El enmascarado regresó recientemente del retiro afrontando aún la pérdida de un hijo, mientras que su determinación y el recuerdo de sus seres queridos que han partido, lo ayudan a mantenerse en lo más alto de su rendimiento y ser uno de los rudos más temidos por sus rivales y de los más queridos por la afición.

POR DOUGLAS GÁMEZ
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El tamaño del Príncipe Yoga impresiona y se hace notar a su ingreso a La Hora, logra atraer varias miradas, su indumentaria tampoco pasa desapercibida , llega listo para el combate como cualquier rudo. Espalda ancha, brazos de considerable tamaño y una máscara y ropa negra con detalles plateados y rojos hacen más temida su presencia.

Las palabras y preguntas son escogidas con cautela, Príncipe Yoga impone con su presencia y porte, aunque acepta que por mucho tiempo fue un luchador técnico, al igual que su padre; la leyenda Madame Xandú, quien es recordado por luchas épicas incluso contra el mítico enmascarado de plata, “El Santo”.

“Empecé a practicar desde los 10 años la lucha…uno de mis maestros fue Gonzalo Samayoa Diéguez “La Fiera”. Cumpliendo 14 años tuve mi debut en 1991, tuve la suerte que me dejaran debutar patojo, empecé desde abajo, la primera lucha -de la cartelera- y poco a poco llegué a disputar las estelares”, comentó.

LA LUCHA EN LA SANGRE

Más allá de los títulos o máscaras en disputa, el Príncipe Yoga no duda en situar los combates junto a su padre o contra él, como algunos de los momentos que más marcaron su carrera. “Él bando en el que estaba cada uno hizo enfrentarnos en más de una ocasión, él –Madame Xandú– siempre fue rudo…fueron las mejores batalles de mi vida”, recordó.

Para el enmascarado, el entrenamiento, la preparación física y tener un buen maestro es determinante para el éxito dentro del ring.

El Príncipe Yoga debutó un 30 de marzo de 1991 en El Progreso Guastatoya, “mi padre me preguntó cómo me sentía para subirme a un ring y le dije que gracias a sus conocimientos me sentía capaz y después de ahí seguí luchando”. Siendo técnico, luchó en Arena Puerto Rico, Arena Guatemala-México, así como en la Arena San Salvador de El Salvador, junto a su padre.

“Por mis estudios y que tenía que terminar una carrera porque mi padre me lo exigió, me tuve que retirar por ciertos años de estar activo, pero siempre me mantenía entrenando”, recordó.

Entre el año 2000 y 2001, retomó su carrera en la Arena Planeta de Campeones. Actualmente batalla todos los domingos en Universo Maya, ubicada en la 13 calle, 9-38 de la zona 1.

UN RUDO PECULIAR

“Como técnico la gente me tenía aceptación…pero había algo que no me convencía y como mi primer maestro “La Fiera”, era técnico y cuando el fallece y yo ya estaba debutando, entonces empecé a entrenar con mi señor padre y me separé -de él- hasta que nos dejó de este mundo. Él toda la vida fue rudo y me enseñaba técnicas de rudo y me empezaron a gustar, un día dije: no, me voy a cambiar a rudo…en 2012 es mi cambio”, puntualizó.

Príncipe Yoga se caracteriza por su rudeza arriba del ring, “le gusta hacer sufrir a sus rivales” e interactuar con el público. “Sí están sufriendo por su -luchador- técnico, más duro le doy”, resaltó.

A la vez, aboga porque las personas apoyen la lucha libre y regresen a las arenas a disfrutar de este deporte, aunque lamenta que los fanáticos de este deporte se han alejado, en ocasiones debido a las actitudes de los luchadores o empresarios. “Compañeros suben en estado de ebriedad al ring, la gente se da cuenta o son demasiado vulgares, entonces eso ha espantado al público. La lucha libre es un deporte espectáculo, pero cada luchador que se sube al ring se juega la vida…sería bonito ver arenas llenas y regresar a la época de oro, la lucha libre es bonita”, agregó.

RENACER DE LAS CENIZAS

Para el Príncipe Yoga uno de sus mayores logros es aún conservar su identidad. Mientras que bajo otra máscara y personaje obtuvo las de sus contrincantes. “Uno de mis mejores logros es que ya casi voy a cumplir 30 años de ser luchador profesional, me mantengo activo y el público me sigue aceptando”.

El momento más duro para el enmascarado fue la muerte de su hijo en 2017 en un hecho de violencia. Este suceso lo empujó al retiro de la lucha profesional.

“Me lo asesinaron…él era el Príncipe Yoga Jr., y solo quedan los recuerdos de él. Yo había optado por retirarme de este deporte, porque pensé que no podría sobrellevarlo. Yo fui su forjador, entrenaba conmigo, lo fui formando para que siguiera mi legado por muchos años. Decidí presentarme en Mundo Maya ese mismo día que me tocó enterrarlo, me retire y el público no me dejó. Una de las maneras de recordarlo y sentirlo junto a mí es seguir adelante, tenerlo siempre presente, tanto para mi padre como para mi hijo habrá Príncipe Yoga para rato”, afirmó.

Por último, el entrevistado advierte a sus contrincantes de la rudeza que les espera si llegan a toparse con él en un ring. Actualmente en la Arena Mundo Maya se disputa un torneo en parejas, Príncipe Yoga regresa a la acción este próximo domingo tras varias semanas de ausencia y está decidido a triunfar y seguir forjando su legado, acompañado del recuerdo de Madame Xandú y Príncipe Yoga Jr.

Un mensaje para el migrante

Príncipe Yoga no perdió la oportunidad para saludar a los fanáticos de los rudos en Estados Unidos y dedicó un mensaje especial a la comunidad migrante, invitándolos a seguir este deporte por medio de las redes sociales.

“Hay luchadores guatemaltecos, hijos de leyendas que no hemos dejado morir este deporte…donde quiera que estén un saludo y echen su granito de arena, sigan por Facebook las publicaciones de las arenas que hay en Guatemala, Arena Mundo Maya sube videos, tenemos amigos allá, ahí compartimos las luchas y pues se regocijan que aún hay lucha libre en Guatemala”, recordó.