¿Por qué no hemos sido capaces de contener el avance de este virus?

Trabajadores de Salud utilizan equipo de protección. Foto La Hora/Moises Castillo/AP

Por: Claudia Hernández-Herrera ([email protected])

Desde que fuimos conscientes de la aparición de este hasta ahora desconocido virus a principios de 2020, miles de personas hemos estado siguiendo las normas que las diferentes agencias de salud pública a través de nuestros gobiernos nos han ido marcando. Sin embargo, ¿por qué no hemos sido capaces de contener el avance de este virus? ¿Acaso es sólo por la falta de conocimiento de las implicaciones en nuestra salud desde la comunidad médica? ¿O también es porque los gobiernos no han actuado a tiempo? ¿Alguna vez habían pensado los gobiernos que tendrían que enfrentarse a una situación de salud pública como la actual? ¿Por qué si a comienzos del siglo XX la humanidad ya se enfrentó a una gran pandemia, los gobiernos y la comunidad científica no barajaron la posibilidad de que podría volver a pasar? Demasiadas preguntas y pocas respuestas.

En serio, estamos en una era en la que tenemos tecnología capaz de hacer prácticamente cualquier cosa por nosotros y ¿no hemos sido capaces de prever que podríamos volver a padecer la aparición de un virus que dañaría considerablemente a la humanidad? Quizás ha llegado el punto en el que cada uno de nosotros se ha dedicado a velar por los intereses de su propia nariz y se ha olvidado que somos seres que vivimos en sociedad, en grupo, en manada, en conjunto. Seres que necesitamos de las relaciones estrechas con otras personas para sentirnos vivos, de no ser así, ahora después de tantos días de tener que mantener las distancias físicas con otras personas no estaríamos extrañando el abrazo de nuestros seres queridos, las comidas en familia o con amigos, las escapadas de fines de semana para pasar un buen rato o los viajes al otro lado del planeta para ver a los nuestros. Miles de familias han quedado separadas con esta situación que parece sacada de una película mala de serie B.

Seguramente Guatemala tendrá que hacer frente no sólo al virus de la COVID-19 sino sobre todo a los efectos en la enclencle economía nacional. Tras muchos años de gobiernos enfangados en la corrupción y favoreciendo siempre a las grandes empresas en lugar de enfocar sus esfuerzos para sacar adelante al conjunto de guatemaltecos, han dejado un sistema sanitario prácticamente inexistente. Consecuencia de este inexistente sistema de salud público y también laboral es que muchos guatemaltecos de a pie, se ven forzados a salir a la calle a exponerse al virus porque han de decidir si es más rentable para ellos morir de hambre o morir por coronavirus. Muchos otros, por el contrario, han perdido sus pequeños negocios o se están endeudando para poder pagar las pruebas y tratamientos de esta enfermedad. La sociedad guatemalteca necesita un cambio urgente en las políticas nacionales y necesita que el gobierno dedique los recursos allá donde se necesitan: salud, educación, carreteras, etc. La sociedad guatemalteca necesita una clase política honrada y decidida a trabajar por el bien común y no solo por su propio bien.

Un vendedor usa un plástico para protegerse del COVID19. Foto La Hora /Moises Castillo/AP

No digo que este gobierno lo esté haciendo mal, pero tampoco que lo esté haciendo bien. Cierto es que con las herramientas que ha tenido a mano, podría al menos intentar hacer un poco mejor las cosas. ¿Qué debería hacer ahora nuestro gobierno? ¿Está dispuesto este gobierno a marcar un antes y un después en la historia democrática de nuestro país? ¿Existe una voluntad real de mejorar las cosas en Guatemala?

Somos muchos los guatemaltecos que aun estando lejos de nuestra tierra y a pesar de todo, seguimos sintiendo esa unión con Guatemala y con la familia y amigos que dejamos allí. Muchos son los guatemaltecos que hacen de tripas corazón a cualquier tipo de trabajo en el extranjero para poder contribuir y enviar a sus familias las tan deseadas remesas mensuales. Muchas son las familias que como único sustento tienen las remesas que envían cada mes sus parientes en el extranjero.

Mejorar nuestro país es una tarea de todos y todos deberíamos contribuir en ese 0.00000001% de espacio que nos ha tocado, ya lo dijo la Madre Teresa de Calcuta: “Yo hago lo que tú no puedes y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”.