AUNQUE SE LE PRESENTARON OBSTÁCULOS LOS LOGRÓ VENCER AL EMPODERARSE

Para el hondureño Irvin Umaña la educación es una herramienta para luchar contra la desigualdad

Por Redacción La Hora
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Irvin Umaña nació y vivió durante varios años en Honduras, pero la persecución a la comunidad LGBTI, lo motivó a migrar hacia Costa Rica en donde ha destacado y logró empoderarse con el apoyo de instituciones.

El hondureño, relata su historia para el sitio electrónico de Soy Migrante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y señala la importancia de regularizar su situación migratoria en ese país.

En principio, Umaña, relató que no pensó en Costa Rica como un sitio de refugio, incluso había pensado migrar a Estados Unidos, no obstante ya había viajado a ese país y regresó a Honduras esperando rehacer su vida, pero eso no fue posible.

“Afortunadamente, Costa Rica se mostró como una oportunidad no solo como destino migratorio, sino también para acceder a la justicia mediante un proceso de refugio. Parte de la sacudida en aquel primer año en Costa Rica, fue darme un espacio para entender lo que me había pasado. En Honduras estudiaba Ingeniería Civil. Mis planes de vida estaban más que planificados. Tener que dejar mi proyecto de vida para aparecer repentinamente en otro lugar es de cierta forma desorientador”, señaló.

Aunque logró dejar su país, enfatizó que el temor a sufrir algún ataque lo perseguía, sin embargo, con el tiempo eso cambió y aprendió a tener paz y hacer lo posible para no revivir ese tipo de recuerdos.

Umaña refirió que iniciar el proceso de refugio en Costa Rica no fue sencillo y por el contrario fue desgastante, porque la falta de orientación, tiempo de espera y un permiso laboral de carácter temporal que no es aceptado por muchas empresas, hizo sus primeros meses en ese país muy complicados.

LA EDUCACIÓN ES UNA HERRAMIENTA CLAVE

Ser refugiado para el hondureño, no implica ser parte de un estado socioeconómico específico, y reconoce la ventaja que le representó tener “ahorros, ser bilingüe, y tener cierta formación académica me ayudaron muchísimo. Otros no tienen las mismas herramientas u oportunidades y pueden fácilmente ser víctimas del enfrentamiento burocrático y político”.

En ese sentido, también destacó que uno de sus mayores logros en Costa Rica fue ingresar en la Universidad de Costa Rica (UCR), al tiempo que aseguró que la educación siempre ha sido muy valiosa y comprende que es una herramienta para luchar en contra de los privilegios, desigualdad, violencia e ignorancia. Por ello, decidió estudiar Ciencias de la Computación para aprender a programar y así tener independencia.

Al mismo tiempo que estudiaba, Umaña destacó que trabajó en un Call Center, además, llevaba 21 créditos en la universidad, dormía unas cuatro horas y mientras viajaba en autobús trataba de estudiar, fue en ese contexto que se enfrentó a la denegación de petición de refugio.

“Durante esas madrugadas me levantaba con la música en alto, cantando, imaginándome otra realidad, proponiendo metas académicas, con la ansiedad de evitar recordar la realidad en Honduras. Finalmente, la denegación y la pérdida de ese curso catalizaron un enfrentamiento con esas memorias dolorosas de mi país. No estaba bien de salud, terminé renunciando y tuve que desarrollar una apelación en migración”, aseguró.

Aunque poseía habilidades en la programación, al no contar con un permiso de residencia no fue aceptado en varios empleos, la situación se complicó a tal grado que se quedó sin ingresos y sus ahorros fueron la clave para sobrevivir, además del apoyo de una amiga que le dio un lugar en donde vivir.

SE EMPODERÓ

Fue tras la segunda petición de asilo, la cual se le rechazó, el hondureño conoció la Comunidad Casabierta, la cual le ayudó a empoderarse y mantenerse fuerte.

Asimismo, expresó que consiguió los fondos necesarios para presentarse ante una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para evidenciar la situación de las personas LGBTI en Centroamérica.

“Al mismo tiempo continuaba con el proceso en Costa Rica y después de casi tres años y medio pude obtener una audiencia ante el Tribunal Migratorio, en donde demostré mi situación y fallaron a mi favor”, relató.

En la actualidad, expresó que trabaja en un start-up de inteligencia artificial, y está cerca de terminar su carrera, a la vez, busca obtener por segunda ocasión la beca conmemorativa Pulse LGTBI que ganó en 2016 por su trabajo académico en la universidad.

Desde que su situación migratoria se regularizó, explicó que su estado de salud ha cambiado y destacó sentirse afortunado de lo que tiene, “ha sido un viaje inicialmente aterrador, solitario, y difícil, pero ha resultado en el empoderamiento, nuevas amistades, nuevas habilidades y en mucha paz”.