Pandemia, migraciones y solicitantes de refugio

Mauro Verzeletti

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El Padre Mauro Verzeletti, CS pertenece a la Congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos. Fue ordenado sacerdote en Brasil en 1993. Estudió Teología, Ciencias Sociales y Políticas. Luego de su ordenación, trabajo como misionero en la frontera entre México y Estados Unidos, para servir y defender los derechos humanos de las personas migrantes. En 1998 fue enviado a la Guatemala para servir en la Pastoral de Movilidad Humana, de la Conferencia Episcopal de Guatemala. Son veinte años de trabajo pastoral junto a los migrantes y refugiados en la Región Centroamericana. Los Misioneros Scalabrinianos están cumpliendo 25 años de Presencia y Servicio Pastoral. Actualmente, es Director Ejecutivo de la Casa del Migrante de Guatemala, El Salvador y Director Regional de la Red Internacional para las Migraciones Scalabriniana –SIMN- Él es conocido dentro de los medios sociales como la voz de los migrantes por su compromiso y lucha constante en la denuncia de las injusticias.

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Pbro. Mauro Verzeletti, cs
Director de la Casa del Migrante Guatemala y El Salvador

Estamos viviendo en un contexto mundial de preocupación por la pandemia llamada coronavirus que está afectando a millones de personas, obligando a los Estados a construir una serie de mecanismos para la prevención y protección de vidas. En este momento de crisis humanitaria se hace necesario implementar acciones de extremo cuidado de salubridad, para que el ser humano sea respetado por ser imagen y semejanza del Divino Creador. Cuando hablamos de migrantes y refugiados, debemos tener una profunda sensibilidad ante una situación de alto riego que puede afectar a millones de personas, para brindar una atención diferenciada con espacios adecuados y preventivos para evitar contagios.

En el acceso a todos los medios de prevención de la pandemia, los Estados juegan un papel fundamental desde el marco del derecho humanitario internacional, donde no pueden hacer distinción de nacionalidad o situación migratoria, para la protección de la salud en un contexto de globalización. Es por ello, que los Estados tienen la grave responsabilidad de impedir acciones como las deportaciones vía terrestres y aéreas, para proteger la globalidad de la humanidad en todas sus dimensiones. En este momento las personas en el mundo están en cuarentena por la gravedad de la pandemia, es importante ampliar velozmente el acceso a los servicios públicos de forma integral para salvar vidas y más vidas.

Es importante tener claro que los migrantes y solicitantes de protección internacional sufren por la invisibilidad, por ende, la pandemia no hace selección o excepción de categorías sociales. En este contexto no se debe perderse de vista que, tanto los migrantes detenidos o trasladados bajo acuerdos bilaterales viven un drama mayor, por ejemplo, el drama social de tener que ser devueltos de forma forzada, que conlleva riesgo y dolor humano. En materia de instrumentos internacionales de derechos humanos, es importante resaltar que los Estados deben de superar geopolíticamente el concepto de fronteras y muros, para que las decisiones ideológicas y políticas no sean cementadas de odio, valorando cada ser humano y su dignidad.

La justicia es el camino que orienta la aplicación de los derechos humanos de forma universal, pues la aplicación del derecho humanitario universal de solidaridad entre los Estados, facilitan procesos y eliminan riesgos a la vida de los migrantes; porque la acción política de contención a la enfermedad pasa ser humanizante, entendida desde el principio de la justicia igualitaria en el mundo de las migraciones y refugio, para que no se imparta acciones diferenciadas sobre los derechos humanos de la población en situación de desplazamiento y movilidad. Y quienes son responsables de impartir la justicia, deben identificarse con el drama, el sufrimiento, las carencias, el dolor humano, la frustración y muchas otras emociones que pueden generar violación a la dignidad humana.

La función de la justicia en cuestión de los derechos humanos de migrantes y solicitantes de protección internacional, principalmente los involucrados bajo el “Acuerdo Relativo a la Cooperación Respecto al Examen de Solicitudes de Protección”, es fundamental crear condiciones adecuadas para una atención de integración social para la superar situaciones sociales traumáticas. Los más vulnerables son las mujeres, niñas, niños, adolescentes y hombres deportados o trasladados, que reclaman justicia desde un espacio oportuno, adecuado, transparente y efectivo para el amparo y cumplimientos de sus derechos de forma integral. Los derechos humanos son universales y no tienen fronteras.