Muere guatemalteca exiliada en Florida que ayudó a migrantes

Por ADRIANA GÓMEZ LICÓN /AP
MIAMI

Policarpia Gaspar, una guatemalteca exiliada de la guerra civil que cofundó una organización en Florida que tutela a niños indígenas refugiados y pone a embarazadas en contacto con médicos, ha muerto, informó su familia. Tenía 53 años.

Su hijo, Glenn Méndez, dijo que su madre, quien llevaba más de tres años luchando contra la leucemia, murió hace unos días. Fue inhumada recientemente.

Gaspar tuvo un papel importante al ayudar a muchas familias guatemaltecas a adaptarse a una nueva vida en Florida durante y después del brutal conflicto armado de la nación centroamericana. Continuó hablando en su nativa lengua maya y vistiéndose con la tradicional vestimenta indígena.

“Su objetivo era ayudar a los guatemaltecos con una transición adecuada a la cultura estadounidense, y ayudar a sus hijos a avanzar”, dijo Méndez. “Pero quería que mantuvieran su tradición”.

Nacida el 3 de diciembre de 1965 en la aldea de San Miguel Acatán, Gaspar y su familia huyeron de las hostilidades del país en la década de 1980, cuando el gobierno guatemalteco sistemáticamente destruía aldeas buscando expulsar a los guerrilleros de izquierda.

Según Naciones Unidas, unas 200 mil personas murieron durante los 36 años de conflicto en Guatemala, que terminó en 1996. La lucha forzó a miles de guatemaltecos a escapar y muchos exiliados se asentaron en Florida.

Gaspar asistió a la secundaria en California, adonde llegó originalmente su familia, antes de mudarse a Florida. Se graduó con un título técnico del centro de estudios superiores que hoy es conocido como Palm Beach State College.

Gaspar y un sacerdote católico que dirigía la oficina de inmigración y refugiados de la diócesis en West Palm Beach fundaron el Centro Maya Guatemalteco cerca de Lake Worth en 1992. El padre Frank O’Loughlin ya había trabajado con la pequeña mujer ayudando a otros refugiados con su proceso inmigratorio en Indiantown, donde muchos guatemaltecos trabajaban en el campo.

Como creció hablando la antigua lengua kanjobal, Gaspar traducía información entre inmigrantes y abogados. También llevaba a embarazadas a su consulta con el médico para que comprendieran las recomendaciones médicas.

La organización no lucrativa ha crecido desde su fundación y ahora atiende a mil familias al mes. En Florida residen unos 80 mil guatemaltecos, muchos de los cuales están concentrados en el condado Palm Beach, en donde se ubica Lake Worth.

Conocida como Polly, Gaspar y su esposo Juan Méndez también comenzaron un programa de tutoría sabatina para ayudar a niños refugiados con bajos niveles de escolaridad y poco conocimiento del inglés.

Gaspar era conocida por usar las largas y sueltas túnicas tradicionales diseñadas con coloridos patrones de aves, flores o formas geométricas, conocidas como huipiles.

“Era franca. Fue sacada de su país, pero su país no salió de ella”, dijo su hija Mallyn Méndez.

A Gaspar la sobreviven sus dos padres, su esposo, ocho hermanos y tres hijos.