Mirna Funes, una enfermera migrante que ha incidido positivamente hasta en 400 pacientes

 

El deseo de superarse y aprender inglés motivó a la guatemalteca Mirna Funes a migrar a Los Ángeles California, Estados Unidos, lugar en donde ha conseguido cumplir su principal sueño, ser enfermera, labor en la que ha podido compartir tiempo y atender hasta 400 personas durante toda su carrera profesional.

Funes visitó Guatemala la semana pasada y previo a regresar a Los Ángeles conversó con La Hora Voz del Migrante, ya que deseaba contar su historia, destacando primero que logró convivir con su familia en Huehuetenango; todos son originarios de Aguacatán.

La connacional decidió migrar en 1990, ya que consideraba que existían mejores oportunidades de salir adelante en Estados Unidos, aunque en Guatemala ya había estudiado enfermería, “esa es mi profesión, yo me recuerdo que cuando estaba pequeña yo soñaba con ser enfermera”.

Al ver la labor de los enfermeros desde niña y adolescente, se motivaba más a ejercer esa profesión, su primer empleo fue en la Liga Nacional contra el Cáncer y del Instituto de Cancerología (INCAN).

“Cuando se me presentó la oportunidad de venirme pues me vine para acá, tenía mi niña de 5 años la primera, me vine con ella… tenía dos sueños principales: aprender inglés y aprender a manejar”, recordó.

TENÍA MIEDO, PERO SU DETERMINACIÓN PUDO MÁS

Para la guatemalteca, su vida ha estado llena de retos, varios de ellos complejos de superar, pero ha logrado anteponerse a sus temores y cumplir las metas que se propone.

Su meta al llegar a Estados Unidos era seguir sus estudios de enfermería, aunque le aconsejaron no hacerlo, porque el proceso era complejo, algo que la atormentaba y generó miedo, así que primero se graduó en la carrera de administración de empresas, pero eso no la satisfacía.

“Un día dije, si los demás pueden yo puedo y sí empecé a ir a la Escuela de Enfermería y era muy difícil, las primeras dos semanas yo dije no voy a poder, no sé cómo, con la ayuda de Dios, una noche que íbamos a tener examen al otro día me tome cuatro bebidas energizantes… pase ese examen, pero todo estuvo bien, hubo muchos sacrificios durante la carrera”, recordó.

UN SUEÑO QUE VALIÓ LA PENA

Mirna recuerda que el sueño de ser enfermera la llevo a realizar sacrificios, que incluso sus hijos superaron con ella, pero que valieron la pena, porque el conocimiento que adquirió lo ha utilizado con sus pacientes durante su extensa carrera profesional.

Para ella, lo más duro y triste de su trabajo son los pacientes que mueren, pero también cree que su función es indispensable para salvar vidas.

Además, la necesidad de comunicarse con las personas que cuidaba la llevaron a prepararse y aprender inglés, su segundo sueño de la vida.

“Vi la oportunidad de atender pacientes en las casas, entonces yo llego a las casas, voy a sacar sangre, poner y cambiar sondas, curar heridas, pacientes que han sido amputados de sus piernas, de otras partes del cuerpo, voy a hacer curaciones, verificar signos vitales, controlar que se tomen sus medicinas”, mencionó.

Su jornada es extensa y dedicada, a las 6:30 de la mañana ve a su primer paciente, le gusta empezar a trabajar temprano, “yo la paso muy bien y me da tranquilidad hacerlos sentir bien a ellos”.

SE CONVIERTE EN UNA AMIGA DEL PACIENTE

Para Mirna su trabajo es determinante para la recuperación o estabilidad de los pacientes, pues encuentran en ella a una amiga, incluso muchos de sus pacientes en Estados Unidos la llegan a considerar una parte importante de sus vidas y la invitan a reuniones familiares.

Cientos de personas han sido atendidas por la guatemalteca, algunos de ellos son famosos, como un reconocido deportista que, por respeto a su privacidad no reveló el nombre.

“Visito entre 6 y 8 pacientes a veces si tenemos alguna emergencia hasta diez pacientes. Empecé a hacer esto en 2005, son alrededor de 300 o 400 pacientes los que he conocido”, destacó.

Para Mirna, desde su profesión también debe velar por que las personas se sientan bien, por eso trata de compartir con ellos, no verlo solo como un trabajo, ir más allá y generar comprensión.

Aprender inglés, para la entrevistada, resultó ser la llave con sus pacientes y por eso insta a quienes recién llegan a Estados Unidos a dedicar tiempo para utilizarlo a un buen nivel, “con perseverancia se puede”.

Además de trabajar, a Mirna le gusta caminar y dedicarle tiempo a su casa y amigos, “me doy mi tiempo, disfruto de mis hijos, nietos y familia”. 

A FUTURO BUSCA PREPARARSE MÁS PARA SU TRABAJO

Cuando visita el país, la guatemalteca aprovecha a compartir con sus seres queridos y trasladarse a algunos lugares turísticos del país.

A futuro quiere prepararse y actualizarse más en su profesión, pues eso le permitirá hacerlo con mayor eficiencia.

“Hay que aprovechar la bendición que tenemos de poder ayudar a nuestro prójimo, aprovecharla al máximo… hay que dar lo mejor para hacerlos sentir bien”, puntualizó la entrevista la guatemalteca.