Migración: Sugieren políticas en lugar de acuerdos

El entrevistado habló de las condiciones que viven las personas en sus países y que los impulsan a migrar. Foto La Hora/AP

Por Margarita Girón
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En un año marcado por la migración y deportación de unidades familiares, analistas consultados señalan que, aunque las políticas antimigratorias se centraron en este flujo migratorio, ahora con los acuerdos migratorios suscritos los gobiernos se centran en desincentivar la migración con barreras y no en la creación de una política social de inversión en los territorios expulsores de migrantes.

Aunque el número de deportaciones de adultos disminuyó durante el mes de septiembre, la cantidad de menores que fueron deportados de Estados Unidos aumentó en los últimos dos meses. Solo entre agosto y septiembre, 867 menores de edad retornaron al país, cifra que equivale al 74 por cierto de los 1 mil 157 que se reportan en lo que va del año, según datos del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM).

En tanto, las cifras generales reportan que, en nueve meses, 41 mil 23 guatemaltecos han sido retornados vía aérea desde Estados Unidos. Mientras que en el año 2018 la cifra reportaba 38 mil 296 guatemaltecos deportados entre enero y septiembre.

AUMENTAN DEPORTACIONES DESDE MÉXICO

Las deportaciones desde México también muestran un aumento, pues al 30 de septiembre según el IGM, 39 mil 148 guatemaltecos fueron retornados, superando por 7 mil 985 las cifras de 2018, en el mismo periodo.

Según datos publicados por la Oficina de Aduanas y Seguridad Fronteriza de EE. UU. (CBP, por sus siglas en inglés), en once meses 182 mil unidades familiares fueron detenidas por las autoridades migratorias estadounidenses, dicha cifra triplicó los registros del año 2018, cuando 50 mil 401 unidades familiares guatemaltecas buscaron llegar a Estados Unidos.

SITUACIÓN DE UNIDADES FAMILIARES FUE CLAVE EN POLÍTICAS ANTIMIGRATORIAS

Para Úrsula Roldán, Directora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales (IDGT) de la Universidad Rafael Landívar, el aumento en la cantidad de unidades familiares que migraron a Estados Unidos durante el año fiscal 2019 tiene dos causas principales, una de ellas es que las familias prefieren migrar completas para empezar una nueva vida en otro país, sumado al rumor que al migrar con un menor de edad era “más fácil”, ingresar a EE. UU.

“Quienes están al frente de las políticas antimigratorias tienen clara esta situación y por eso hay una mayor atención en este tipo de flujos migratorios”, remarcó Roldán.

Sobre los acuerdos firmados entre los países del Triángulo Norte y Estados Unidos, Roldán señaló que lo que buscan con dichos convenios es desincentivar la migración, pues al decir que ya todos los países tienen barreras para ingresar, podría poner a pensar a las personas sobre los riesgos que corren al intentar llegar de forma irregular a los Estados Unidos.

“Habría que ver el comportamiento de las detenciones y deportaciones de los propios países centroamericanos porque esto sí tendría un impacto y generará más temor en la gente a migrar”, enfatizó Roldán.

Además, agregó que si lo que buscan es frenar la migración, los esfuerzos deben centrarse en crear una política social integral, “si de verdad se quiere detener la migración, lo único que podría funcionar para disminuirla es una política social fuerte de inversión en los territorios que incluya, salud, educación e ingresos económicos para las familias”, puntualizó.

DEBEN IMPLEMENTARSE CAMBIOS EN EL MODELO ECONÓMICO

Por su parte, Jahir Dabroy analista e investigador de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), manifestó que para que la situación del país no refleje cifras de migración como las que se observaron durante el año fiscal estadounidense, deben implementarse cambios en el modelo económico de las personas y generar mecanismos de subsistencia y sobre todo mejora en la calidad de vida de los guatemaltecos generando más oportunidades de desarrollo y estableciendo prioridades.

Para el analista, priorizar acuerdos basados en barreras para que las personas no migren es inhumano porque el país estaría construyendo una especie de campos de concentración para su gente. “Les estamos cerrando el acceso a otras realidades y a otras economías, pero tampoco les estamos dando nada acá y estamos condenando a nuestra gente”, puntualizó Dabroy.