Más allá del plástico

Editorial

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Ayer el presidente electo, Alejandro Giammattei, declaró que el mismo 14 de enero derogará la disposición del actual gobierno con relación a los plásticos de un solo uso, la cual calificó acertadamente como una “estupidez”. Y es que, de verdad, se trata de una de las mayores patrañas que se han hecho en este país puesto que se dispuso tal farsa simplemente para que Morales tuviera algo que decir en Naciones Unidas más allá de la sarta de ataques contra la entidad.

El tema ambiental tiene que ir mucho más allá de la vacía y estúpida decisión de prohibir el uso de los plásticos puesto que hay que empezar por diseñar una política nacional para el manejo de los desechos de todo tipo, tomando en cuenta que ni siquiera la capital de la república tiene una estrategia para disponer adecuadamente de los residuos y la basura. Acá no tenemos plantas de procesamiento de los desechos sino simplemente vertederos de basura que no llegan ya a rellenos sanitarios porque no se cumplen las condiciones para que puedan ser calificados de esa manera.

En el mundo entero el tratamiento de la basura es una de las cuestiones más importantes en el tema ambiental pero nosotros estamos en eso tan rezagados como estamos en casi todas las materias que tienen que ver con la calidad de vida. Desde la educación a la salud, pasando por el transporte y la infraestructura, estamos verdaderamente en crisis y no existe ni siquiera atisbo de interés por avanzar en ninguno de los campos. No es extraño que Guatemala se quede rezagada en el índice de competitividad porque el Estado simplemente perdió su sentido desde el momento que fue capturado por poderes fácticos que lo ponen a su servicio, dejando a un lado sus obligaciones esenciales.

El tratamiento de la basura es un asunto de enorme importancia, mucho más que la prohibición del uso de los plásticos que, en todo caso, afectará para variar a la gente más necesitada. Lo que el país requiere es un gobierno que se aparte de esa terrible inercia que ha ido aniquilando la funcionalidad del Estado y el doctor Giammattei tiene la oportunidad de hacerlo y, posiblemente más que eso, la obligación de aprovechar esta que se perfila como una de las últimas oportunidades para enderezar el rumbo sin situaciones traumáticas.

Revocar la prohibición es lo correcto, pero además hay que implementar por vez primera una política nacional para el tratamiento de los desechos de todo tipo que producimos en enormes cantidades diariamente.