Marvin Pinto, un migrante guatemalteco, muy recordado

POR RODULFO SANTIZO
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Marvin Pinto, fue un migrante guatemalteco, con quien compartí innumerables vicisitudes y experiencias, dentro del quehacer migrante, muy buen amigo, bonachón, dedicado a su profesión de abogacía, misma que utilizó para dar apoyo, ayuda y orientación a tantos guatemaltecos que buscaron sus servicios, procurando siempre solucionar los diferentes problemas que la población le solicitaba, sin afanarse en hacer fortuna y aprovecharse de la situación de lejanía de muchos guatemaltecos en los Estados Unidos.

Con este compañero grandulón, como solía decirle, tuvimos una amistad sincera en la que nos apoyábamos mutuamente en diferentes situaciones, compartimos ideales, sueños e ilusiones de ver una diáspora unificada y que se buscaran los espacios para figurar en diferentes ámbitos en los Estados Unidos y Guatemala.

Vino de visita a Washington D. C., para forzar ciertas situaciones de nuestras relaciones comunitarias, igual yo lo hice en respuesta a la empatía que existió como buenos amigos y compañeros de esfuerzos, compromisos, luchas y deseos de mejorar las formas y maneras de hacer gestión ante diferentes instancias y gobiernos.

La comprensión y adaptación fue fácil y especial, al grado de llegar a tener formas peculiares de seguir con las mismas o parecidas formas y procedimientos para redacción de documentos, utilizando tales talentos, conocimientos y habilidades para cooperar en la formulación del Plan Operativo Anual de Conamigua, que se presentó en 2012 y muchas propuestas más.

Puerto Barrios lo vio nacer un 27 de noviembre de 1963, lugar donde creció procurando ser un guatemalteco ejemplar, decidió seguir sus estudios en las diferentes etapas académicas, ingresando a la gloriosa Universidad de San Carlos, hasta lograr graduarse como abogado y notario, profesión que le abrió muchas puertas en Guatemala y en los Estados Unidos al convertirse en un migrante; dando siempre ayuda a las personas que tuvieron la dicha de estar en su entorno.

Para mala fortuna, la vida es así, las buenas personas, a veces tienen que partir al más allá antes que otras, dejando un vacío enorme en el que hacer comunitario de los migrantes, principalmente en California. El 6 de agosto de 2013, el corazón le hizo una mala jugada y falleció en el lugar que siempre defendió con todo su corazón, Guatemala.

Pero en estos tiempos de valorar a los grandes héroes que hacen mucho por la comunidad, vienen a mi memoria grandes recuerdos compartidos con mi querido amigo y hermano Marvin Pinto, persona que tuve el honor de celebrar una buena amistad, compartiendo también con su familia y su querida esposa Unda Camacho, quien todavía recuerda con tristeza la generosidad y amor al prójimo que Marvin manifestaba, sin esperar recibir nada a cambio.

Un saludo a donde te encuentres Marvin, tus deseos y anhelos siguen presentes y seguimos luchando porque se cumplan.