María Gloria Xitumul un ejemplo del esfuerzo de las madres migrantes por sus hijos

Con mucho esfuerzo, sueños y anhelos a materializar, María Gloria Xitumul ha logrado construir en Estados Unidos un futuro junto a sus tres hijos, con quienes, además, forjó un grupo que representa a Guatemala en especial durante la época de las festividades patrias en Patterson, New Jersey.

La guatemalteca conversó con La Hora Voz del Migrante previo a emprender el camino a su trabajo en una fábrica en donde elaboran galletas. Es originaria de San Miguel Chicaj, Baja Verapaz, lugar del que migró en 2003.

“Salí de Guatemala porque yo quería sacar a mis hijos adelante porque en Guatemala no podía trabajar porque no tenía un título como para trabajar entonces yo luchaba en vender, pero sentía que no podía sacarlos adelante y tenía necesidad de trabajar, quería que fueran maestros o lo que uno desea con ellos”, explicó.

Cuando migró, la connacional recordó que se sintió triste de dejar a sus hijos porque eran pequeños, pero sabía que debía hacerlo porque deseaba que tuvieran un futuro mejor.

En Guatemala vendía atol y pinol, entre otras comidas para mantener a sus hijos y así costear sus alimentos “pensé que, aunque me mataba de trabajar no podía darles lo suficiente a mis hijos”.

 

TRABAJABA LARGAS JORNADAS

Como en muchos casos, Xitumul pasó momentos difíciles en su camino a EE. UU., pero nunca se rindió porque tenía esperanza y una misión por sus hijos, “le pedí tanto a Dios que me dejara porque quería ayudarlos”.

“Vine a Estados Unidos sola porque no traje a mis hijos, vine a este país, busqué ayuda y busqué en dónde hay trabajo y el padre de mis hijos que estaba aquí no se hizo responsable… Yo como mi madre nunca pensé en dejarlos, entonces mi primer trabajo fue en una compañía de noche y que se dedicaba a correos y que era muy pesado, porque se aventaban cajas”, contó.

Luego la connacional se trasladó a Nueva Jersey lugar al que llegó con un amigo que le explicó que había muchos restaurantes y que seguro encontraría un empleo.

“Trabajaba 12 horas, empezaba a las 05:00 a.m. para las 17:00 p.m., y después me iba a descansar a la casa, después yo hacía unos tamalitos e intentaba hacer un poquito de tamales porque vi que hay muchos paisanos en este país, no me quedaba así porque el sueldo no me alcanzaba y le ofrecía a la gente”, mencionó.

Como en el trabajo se percataron que sabía cocinar, la guatemalteca se quedó en el puesto de cocinera “me quede de encargada del restaurante, ya manejaba todo”. María Gloria hacía todo tipo de comida hispana pues el dueño era guatemalteco.

VOLVIÓ A GT, PERO RETORNÓ DE NUEVO A EE. UU., CON SUS HIJOS

Pasados los años, la connacional volvió a Guatemala para reunirse nuevamente con sus hijos “iba a ver a mi hija que se iba a graduar de maestra, entonces no había quien la acompañara, le dije que le iba a comprar su anillo y le haría una pequeña fiesta”.

Con su trabajo, ella había logrado ahorrar una suma que creía le serviría para empezar con una tienda en su lugar de origen, sin embargo, luego de evaluar la situación del país lo pensó de nuevo y decidió hablar con sus hijos para decirles que se los llevaría a Estados Unidos.

“Los reuní y les dije nos vamos a ir para el Norte, nos vamos, pero yo ya sabía cómo era el camino. Les dije que había que pedir mucho a Dios, vamos a lograr rodillas para pedirle a Dios para que nos concediera llegar a salvo, mi hija no estaba segura porque tenía sus estudios, pero me dijo, no mamá yo me voy”, expresó.

A SALIR ADELANTE

Cuando migraron, la guatemalteca solo pensaba en trabajar con mucho esfuerzo para estar juntos y así salir adelante como familia, “lo que dije es que iba a trabajar en este país para salir adelante, cruzamos el desierto y no fue fácil”.

María Gloria volvió a trabajar al restaurante, está vez con el pensamiento en que sus hijos estaban con ella, “pagaba la renta, entonces yo trabajaba desde las 05:00 a.m. hasta las 22:00 p.m., era doble y yo lo hice por tal que mis hijos tuvieran comida”.

Con esfuerzo, sus hijos terminaron la High School, empezaron a trabajar y cada uno tiene una familia propia.

 

AHORA TRABAJA EN JIMMY´S COOKIES

Luego de trabajar por varios años en el restaurante, la guatemalteca pidió un aumento y al no obtener una respuesta positiva decidió buscar otro empleo, “con el dolor de mi alma dejé ese lugar”. Sus hijos crecieron y decidió bajar las horas que trabajaba y así empezó a dedicarse a otras cosas.

“Cuando mis hijos se graduaron ya ellos salieron de la High School. Ahora trabajó en la compañía de Jimmy´s Cookies de galletas, porque el trabajo es mejor porque me ayuda y es de correr, no es como en el restaurante que es muy matado. Aquí empacó galletas y pongo los platos dependiendo del pedido”, afirmó.

SIGUE HACIENDO COMIDAS POR ENCARGO

María Gloria se siente agradecida con Dios porque puede ver a sus hijos que salieron adelante en EE. UU., “mi edad está avanzando y las fuerzas se acaban”.

La connacional sigue haciendo comidas que le encargan con frecuencia, “hago chuchitos, tamales, pepián cuando la gente me lo pide”.

EMPEZARON UN GRUPO FOLKLÓRICO QUE REPRESENTA A GT

Asimismo, mencionó que siente mucha dicha pues con sus hijos impulsaron un grupo folklórico, esto luego que se dieron cuenta de la poca participación de la comunicación, “vi un desfile en 2014 cuando nosotros empezamos con mis hijos. Les dije que fuéramos, pero iban muy pocos de Guatemala, entonces decidimos buscar ayudar”.

El señor Elías García los orientó para empezar a participar en el desfile, “empezamos en 2014 con diez personas, luego la familia y así empezamos a bailar. Ahora me dejaron mis hijos porque ya cambiaron sus apoyos, pero siguen a mi lado impulsándome”.

En las próximas semanas el grupo participará en diferentes actividades en algunas ciudades en dónde hay importante número de guatemaltecos, “me siento orgullosa de lo que estamos haciendo, de mis raíces y de mis padres”.