HAY EXPERIENCIAS EN QUETZALTENANGO, CAJOLÁ Y SAN JOSÉ CALDERAS

Los retornados que creen que es posible forjar el sueño guatemalteco

Por Grecia Ortíz
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Volver al país sin saber qué acciones tomar para continuar con su vida es solo una de las tantas preocupaciones a las que se enfrentan guatemaltecos retornados de Estados Unidos. No obstante, existen organizaciones creadas por la iniciativa de personas que ya han atravesado la misma incertidumbre y que reflejan que la unidad y la creatividad puede ser la clave para emprender proyectos que sirvan de espacio de crecimiento para los migrantes.

Willy Barreno vivió más de 10 años en Estados Unidos en donde trabajó como cocinero, pero el deseo de hacer realidad el sueño guatemalteco lo motivó a crear la asociación de Desarrollo Sostenible para Guatemala (Desgua), que hoy se constituye en un espacio para los connacionales.

Mientras en San José Calderas, Chimaltenango, un grupo de retornados, afectados por una de las redadas migratorias más grandes ocurridas en Estados Unidos, creó la Asociación Pro Mejoramiento de Deportados Guatemaltecos (Aprode), cuya finalidad es generar condiciones de vida y trabajo para que los comunitarios no busquen migrar nuevamente.

De enero a septiembre de este año, ya son 44 mil 829 los guatemaltecos que han retornado al país por la vía aérea y terrestre procedentes de Estados Unidos y México respectivamente, aunque la cifra ha disminuido en comparación a la registrada en 2016, los registros aún permanecen arriba de veinte mil.

Algunos regresan a sus departamentos pero al verse de nuevo sin oportunidades deciden volver a arriesgarse y viajar de nuevo. Sin embargo, los espacios creados por migrantes retornados representan una esperanza y son un ejemplo de que en Guatemala es posible crear oportunidades y espacios para salir adelante.

ESPACIOS PARA MIGRANTES

Desgua, una organización de grupos comunitarios de Guatemala y Estados Unidos, se enfoca en crear el desarrollo económico y educativo, que incluye la participación de migrantes retornados y comunidades Mayas.

Red Kat, en Quetzaltenango, ha logrado crear oportunidades de trabajo y ofrece productos comunitarios a la vez que opera un restaurante en donde los jóvenes trabajan como cocineros.

El guatemalteco Willy Barreno, uno de los fundadores del proyecto, explicó que la idea surgió en 2007 y se concretó tres años más tarde con la fundación de un café en Quetzaltenango.

“Los que fundamos el restaurante éramos cocineros, y de ahí la mayoría son de Cajolá y yo de aquí de Xela, que seríamos como cinco los cocineros, y ya nos habíamos conocido allá en Nueva York”, explicó a La Hora Voz del Migrante.

Aunque la organización está conformada por miembros que en algún momento migraron también hay casos de personas que dejaron el país durante la época del Conflicto Armado Interno.

Barreno explica que al retornar a Guatemala, los migrantes se sentían en un ambiente desconocido y eso los llevó a fundar Red Kat, que ofrece espacios a personas que atraviesan ese tipo de situaciones.

“Una de las grandes debilidades es que al regresar como migrantes no se tenía comunidad aquí y la gente ya no nos conocía, entonces nuestra estrategia era crear comunidad a través de centro cultural que es también un café, la idea era invitar a artistas, músicos, poetas, productores de artesanías para que se volvieran parte de la red”, detalló.

Lograr reconocimiento en la organización fue complicado, porque entre la población existe un estigma de que los que retornan es porque cometieron algún delito o los juzgan por su apariencia, indicó Barreno.

Es por ello que el entrevistado considera importante que se cree este tipo de iniciativas. La casa en donde ahora funciona el restaurante es conocida como la “Resurrección del Sueño Guatemalteco”.

Una de las observaciones de Barreno es que al ser migrantes aportan con remesas a sus familias y país, pero a su retorno a Guatemala la realidad cambia, porque no existen oportunidades, aunque la idea es aprovechar la experiencia que tienen para crear empresas en su tierra natal.

“Nosotros podemos crear esa parte de entrenamiento técnico que no teníamos antes de salir de Guatemala”, expresó.

Por eso es que hace tres años crearon uno de los proyectos, dirigido a jóvenes a fin de prevenir la migración y ahora son ellos los encargados de cocinar en el lugar.

Desgua busca reintegrar a los migrantes retornados en la sociedad guatemalteca y ofrecer una alternativa a la migración para todos aquellos que sienten que no tienen otra opción. Además promociona la identidad cultural, el comercio justo y la compra de productos locales, entre otros aspectos.

Con el tiempo, la organización ha logrado empoderar a más personas y también se han unido y motivado a crear el sueño guatemalteco.

Uno de esos ejemplos es Ubaldo Ramírez, quien fue migrante por varios años, pero se unió a dicho proyecto tras volver a Guatemala, “trato de compartir mi experiencia de que Estados Unidos no es como lo pintan, es otra realidad, entonces eso estamos tratando de hacer”, indicó.

Ramírez señala que con esfuerzo se ha logrado crear conciencia y la organización a la que pertenece le ha permitido a él y otros encontrar una alternativa para superarse en medio de una situación adversa.

REGRESÓ A GUATEMALA Y ENCONTRÓ ESPERANZA

Hace 7 años, Giovanni López regresó a Guatemala y sin dinero en la bolsa. Sus esperanzas eran pocas, pero una serie de contactos lo llevaron a Desgua, el lugar que le dio fuerzas para seguir adelante.

Durante su tiempo fuera del país, aprendió el oficio de la construcción y también entrenó junto a peleadores profesionales, su futuro era prometedor pero el destino hizo que regresara nuevamente a Guatemala.

“Por la organización doy todo porque han tenido ellos fe en mí, y por eso cuando me llaman para algo o lo necesitan, yo estoy ahí para ellos porque emocional y mentalmente, han estado ellos por mí”, aseguró.

López estuvo presente en la Cumbre de Migrantes y Retornados organizada recientemente, y asegura que el evento le permitió observar un cambio en la actitud de connacionales en Estados Unidos y Guatemala, y de personas que buscan generar un cambio.

En otros países la organización es mejor contó López, pero en Guatemala parece que no existe la ayuda para quienes regresan, por lo que espacios como Desgua representan un alivio.

Asegura que esa unidad permitirá que todos puedan incluirse en el cambio ciudadano que surgió en 2015, “yo sé que no es el más grande, pero pienso que en el futuro serán gentes que van a trabajar por todos, porque el sistema no es malo, es quien lo maneja y cómo lo maneja”.

ESTADOS UNIDOS, EL PAÍS DE DESTINO MÁS COMÚN

De acuerdo con el informe Matriz de Seguimiento de Movilidad Humana de 2016 de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un 99.7 por ciento de guatemaltecos escoge como país de destino para migrar, Estados Unidos.

En Estados Unidos viven más de 1.8 millones de guatemaltecos que aportan con remesas al país, pero los retornados, según personas entrevistadas por La Hora Voz del Migrante, también pueden contribuir y los efectos son mejores si trabajan unidos.

Mientras que un estudio del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla) apunta que los flujos migratorios internacionales no se originan solamente por la falta de oportunidades de empleo sino que responden a otros intereses.

En una encuesta desarrollada por dicho Centro, los consultados respondieron en su mayoría que la razón que los llevó a dejar al país fue por la búsqueda de un empleo que les permitiera obtener un mejor salario.

LAS FAMILIAS ORGANIZADAS DE SAN JOSÉ CALDERAS

La Asociación Pro Mejoramiento de Deportados Guatemaltecos (Aprode) es otro ejemplo que muestra cómo las comunidades pueden crear proyectos de desarrollo sostenibles.

Aprode fue fundada por familias de San José Calderas de Chimaltenango, luego de un retorno masivo de migrantes.

En 2008, más de 300 personas originarias de este lugar que trabajaban en una empresa procesadora de carne fueron arrestadas por la policía de migración y después de pasar 5 meses en la cárcel fueron deportadas a Guatemala.

Tras ese retorno surgió Aprode como una necesidad de las personas en organizarse y con la esperanza de revertir las condiciones de falta de oportunidades que los obligaron a dejar a sus familias.

Elvin López, integrante de Aprode dijo a La Hora Voz del Migrante, que se estima que un 30 por ciento de los integrantes de la organización son familiares de retornados.

Desde 2014, la asociación trabaja en el aspecto turístico, durante algún tiempo la misma estuvo inactiva pero el deseo de recrear el propósito por el que fue creada hizo que de nuevo las personas se unieran y trabajaran en nuevos proyectos de beneficio para la comunidad.

“Se están generando empleos y prácticamente del mismo proyecto turístico surgió otra agrupación que tiene personas que son retornados… estamos trabajando en casos de la asociación Aprode que sí está trabajando obras sociales para beneficio de la comunidad, no para importancia personal o política”, destacó.

López señaló que la idea es que las personas puedan integrarse y obtener un trabajo, para que ya no migren y dejen a sus familias. Otro ejemplo de emprendimiento son las madres de personas que vivieron en Estados Unidos y que ahora se encargan de vender alimentos para los turistas que escalan el volcán de Acatenango.

LA ASOCIACIÓN DE CAJOLÁ

Marina Barillas vivió 41 años fuera de Guatemala y esa experiencia hizo que ganara conciencia, por lo que decidió retornar al país y aportar con soluciones en Cajolá, Quetzaltenango.

El proyecto de ayuda a la comunidad por parte de la Asociación Grupo Cajolá surgió hace tres años y apoya en diversas áreas, “por ser maestra estoy apoyando y hemos desarrollado, por ejemplo, algunos programas de educación como introducir Conalfa”, comentó.

Algunos de los programas que impulsa la Asociación son talleres y espacios dedicados a tejedoras, apicultura, miel, carpintería, una granja de gallinas ponedoras, un centro de internet y un salón de clases para niños en edad preescolar. También tienen un programa de jóvenes becados para que continúen con sus estudios universitarios.

ORGANIZACIONES SON UN ESPACIO IMPORTANTE

Lizbeth Gramajo, investigadora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales (IDGT) de la Universidad Rafael Landívar, señala que este tipo de organizaciones que involucran a retornados constituyen un espacio importante, aunque apenas están surgiendo.

Uno de los ejemplos, de acuerdo con la investigadora, es la Asociación de Retornados de Guatemala, que aporta al estar presente y recibir a los guatemaltecos que regresan al país vía aérea.

“Estas asociaciones son realmente importantes, sobre todo en los departamentos, en los lugares a donde ellos regresan”, anotó.

Aprode es otra muestra para la entrevistada, porque representa a un grupo de personas que retornaron y que lograron conformarse como una organización local con iniciativas, aunque uno de los aspectos notables es que la mayoría de sus integrantes fueron parte de una redada histórica, provenientes en su mayoría de un solo lugar.

El estar unidos permite que los retornados puedan generar visiones a favor de sus comunidades, enfatizó Gramajo.

“Los que fundamos el restaurante éramos cocineros, y de ahí la mayoría son de Cajolá y yo de aquí de Xela, que seríamos como cinco los cocineros, y ya nos habíamos conocido allá en Nueva York”.
WILLY BARRENO

“Por la organización doy todo porque han tenido ellos fe en mí, y por eso cuando me llaman para algo o lo necesitan yo estoy ahí para ellos porque emocional y mentalmente, han estado ellos por mí”.
GIOVANNI LÓPEZ

“Se están generando empleos y prácticamente del mismo proyecto turístico surgió otra agrupación que tiene personas que son retornados… estamos trabajando en casos de la asociación Aprode que sí está trabajando obras sociales para beneficio de la comunidad, no para importancia personal o política”.
ELVIN LÓPEZ

“Estas asociaciones son realmente importantes, sobre todo en los departamentos, en los lugares a donde ellos regresan”.
LIZBETH GRAMAJO