Los migrantes guatemaltecos estamos de luto

Rodulfo Santizo
(Minchito)
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El pasado miércoles 23 de mayo de 2018 en la frontera de Laredo Texas, un policía fronterizo dio muerte trágica a la joven guatemalteca Claudia Patricia Gómez González, de la comunidad de la Unión Los Mendoza Varsovia San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, dejando luto y sabor amargo en toda la comunidad migrante guatemalteca en los Estados Unidos y más a su familia en Guatemala.

Los deseos y las ilusiones quedaron en la frontera por la desafortunada mala suerte de encontrarse con un gorila acéfalo que utilizó el arma para cortar de tajo la vida de una mujer que quería venir a este país a buscar las oportunidades que no se le presentaron en Guatemala.

Cada migrante tiene historias para contar porque han sufrido en carne propia las experiencias y vicisitudes en la larga travesía que les ha tocado pasar en ese gran trayecto lleno de peligros, que son provocados por grandes bandas de delincuentes, policías desalmados y las duras inclemencias de las condiciones del viaje (La Bestia, desierto y otros).

Los que tienen la suerte de contarla, que bien por ellos, pero aquellos que han quedado en el anonimato porque nunca se encontrarán y peor aquellos que por desgracia nosotros contaremos sus historias, porque han sido casos de impacto, perdiendo la vida en el intento de llegar a la Unión Americana para hacer realidad el sueño guatemalteco.

Ahora este acontecimiento se presenta como un tema de mucha atención y dedicación de las autoridades guatemaltecas, qué bueno que se ocupen en apoyar estos casos, pero también que la muerte de esta joven de tan solo 20 años sirva para que se llegue a las últimas consecuencias, utilizando los medios legales para que se haga una investigación a fondo para castigar al culpable de asesinar a esta inofensiva mujer mam del occidente de Guatemala.

Se debe sentar precedente para que esto no vuelva a ocurrir con cualquiera otro migrante que intente llegar a los Estados Unidos, porque nadie tiene derecho de segar la vida de los seres humanos, sabiendo que los derechos de cada ciudadano lo acompañan a donde él vaya, sin importar el país en el que se encuentre.

Estamos tristes, enfurecidos y lloramos su muerte, pero también estamos con la mejor oportunidad de unirnos como diáspora guatemalteca en los Estados Unidos, para demostrar que tenemos todavía algunos rasgos comunitarios y auxilio solidario, sin importar la religión, etnia, color y lugar de donde vengamos, para hacer llegar a la familia de la fallecida una ayuda como un resarcimiento digno, que no les devolverá a la hija fallecida, pero los confortará, dándole fortaleza, paz y entendimiento, uniéndonos en oraciones para que sientan el apoyo de los migrantes guatemaltecos en el extranjero.

Las autoridades de Guatemala y organizaciones de migrantes están pidiendo justicia para que este caso sea investigado a profundidad, pero creo que es conveniente que los migrantes apoyemos con recursos económicos para el pago de abogados, haciendo colectas económicas. Les dejo la idea.