La pandemia entre el origen y destino de los migrantes

Mauro Verzeletti

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El Padre Mauro Verzeletti, CS, pertenece a la Congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos. Fue ordenado sacerdote en Brasil en 1993. Estudió Filosofía y Teología, Ciencias Sociales y Políticas. Luego de su ordenación, fue enviado como misionero en la frontera entre México y Estados Unidos, para servir y defender los derechos humanos de las personas migrantes. En 1998 fue enviado a la Guatemala para servir en la Pastoral del Migrante en la Arquidiócesis de Ciudad Guatemala y en la Conferencia Episcopal de Guatemala. También coordinó por años la Región la Red Internacional para las Migraciones Scalabriniana –SIMN- Desarrolla el trabajo pastoral junto a los migrantes y refugiados en la Región Centroamericana. Los Misioneros S. C. Scalabrinianos están al Servicio Pastoral junto a los migrantes, refugiados, desplazados y deportados. Actualmente, ejerce la función de Director de la Casa del Migrante de Guatemala y El Salvador. Él es conocido dentro de los medios sociales como la voz de los migrantes por su compromiso y lucha constante en la denuncia de las injusticias.

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Pbro. Mauro Verzeletti, cs
Director de la Casa del Migrante Guatemala y El Salvador

Vivimos en un contexto de vulnerabilidad causado por la presencia y persistencia de la pandemia COVID-19, diferentes medidas de prevención deben de ser tomadas en cuenta para quienes trabajan con la población migrante y solicitante de asilo. La crisis suscitada por la epidemia ha trastocado el actual sistema económico de mercado a nivel internacional, realidad constatada por economistas y también se evidenció en el trabajo de los migrantes, quienes estuvieron expuestos en la búsqueda de recursos para enviar a sus países de origen. En esta misma lógica, muchos migrantes entraron en la línea de la extrema pobreza en los países de destino, y tuvieron que aplicar al seguro de desempleo, muchas veces sin éxitos.

Otros factores importantes para considerar son las pérdidas de empleo a la que se están enfrentando los trabajadores migrantes y sus familias debido a la pandemia, situaciones precarias que trae consigo el desempleo para permanecer en el país de destino y que muchos tampoco han tenido dinero para regresar a sus lugares de origen. El sueño de una vida mejor en determinados momentos durante la pandemia se ha trasformado en pesadilla, pues las fronteras y aeropuertos imposibilitaron el paso de personas causando incertidumbres sobre el futuro a corto, mediano y largo plazo en los proyectos de vida.

Durante este largo período de pandemia muchos aspectos se han mencionado sobre las condiciones de la población migrante y los impactos sufridos por la falta de asistencia sanitaria, y esto se podría seguir repitiéndose por muchas veces. Sin embargo, a pesar del trabajo desarrollado han sido impactados y estigmatizados por actitudes de xenofobia, prejuicio y discriminación. Indudablemente, los trabajadores migrantes han sido de los más afectados por las consecuencias de la pandemia.

Qué gran ironía del sistema de mercado neoliberal, impone el yugo sobre los trabajadores migrantes para que sean el opio del capitalismo globalizado, a pesar de todo la explotación y dominación que sufren, son ellos los que están realizando los servicios rechazados por nacionales; estigmatizados duramente en tiempos de COVID-19, indocumentados, forzados a competir por migajas que van cayendo entre los dedos de las manos de los ricos, y a la vez se ven forzados a sustentar un mismo sistema que produce pobreza, exclusión y violencia. La contradicción de las políticas migratorias se establece cuando los países dejan una puerta abierta usando la demagogia para la construcción de muros, controles fronterizos, etcétera; estratégicamente incentivando la entrada de indocumentados porque necesitan mano de obra fácil y barata. Y a partir de las falacias que giran entorno de la población migrante como control y de cierre las fronteras, ocultan redes del narcotráfico y crimen organizado que se aprovechan de las necesidades de los pobres.

Durante la pandemia Covid-19, la situación de los migrantes se ha vuelto precaria en todas partes. Los impactos duros como el desempleo, el subempleo y los trabajos informales tienden a aumentar en proporciones gigantescas. Tampoco podemos obviar el sistema de salud colapsado, grandes colas en los hospitales, profesionales de la salud infectados, contagios y muertes crecientes y familias en duelo y con preocupación.

Que podemos decir de la post- pandemia a partir de la radiografía exhaustiva social, es preocupante que los ingresos y la riqueza tienden a acumularse, mientras que, en el lado opuesto, las asimetrías de carácter socioeconómico aumentan la situación de vulnerabilidad y la exclusión social. El sistema capitalista es la pandemia del siglo XXI que se mueve en dos vías, concentra el capital en pocas manos y fabrica pobreza.