La migración más allá de Estados Unidos: España

Por: Claudia H. Herrera
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Recordar mis inicios en España es remontarme a 1999, cuando llegué a Barcelona con mi maleta cargada de ilusiones y expectativas por una nueva vida que comenzaba en muchos sentidos para mí, un nuevo amor, comenzaba en un nuevo país donde no conocía a nadie y donde a pesar de mis estudios universitarios, yo no era nadie. Tenía que comenzar desde cero.

Cuando llegué a España, la inmigración latinoamericana era prácticamente nula. Las personas locales no estaban acostumbradas a ver inmigrantes y menos aún ver “parejas mixtas”, llamábamos la atención allá por donde íbamos. La gran mayoría nos observaba como intentando entender el porqué de una pareja así, él español y ella bajita y morenita, ¡quién sabe de dónde habrá salido!

Me han confundido muchas veces. Han asumido que era mexicana, boliviana, ecuatoriana, filipina, canaria y ¡hasta paquistaní! Pero pocos han preguntado de dónde venía y quienes lo han hecho, me han llegado a decir que si ¡Guatemala estaba cerca de Argentina!

Con el pasar de los años las cosas han cambiado en España y en Barcelona. ¡Vaya si han cambiado! Hoy en día el total de inmigrantes censados en Cataluña, según el IDESCAT (Institut d’Estadística de Catalunya datos de 2016), es de 1,104,782 personas. De los cuales el 17 por ciento aproximadamente proviene de Latinoamérica.

Muchos ya hemos podido incorporarnos a la rueda económica y tenemos la gran suerte de poder trabajar en aquello para lo que hemos estudiado. Sin embargo, aún hay muchas personas que han llegado (y siguen llegando) con las ilusiones puestas en encontrar una nueva y mejor vida, pensando que es más fácil venir a España por la historia que tenemos en común, el idioma que compartimos, etc. Se han encontrado al llegar a España con que, ¡oh sorpresa! no es tan fácil. Y se dan cuenta que aun teniendo papeles en regla o incluso siendo ciudadano español, encontrar un trabajo hoy en día se ha vuelto una tarea muy complicada.

Sí, hay profesionales guatemaltecos que desarrollamos nuestra profesión, sin embargo, muchos también se ven forzados a trabajos del campo, servicios domésticos, en hostelería, etc. Y es aquí cuando el mundo se cae a nuestros pies. Los trabajos del campo están mal pagados, van por temporadas y están casi al cien por cien ocupados por inmigrantes africanos o rumanos. Los trabajos domésticos, son precarios, ocupados preferentemente por mujeres y en la gran mayoría de casos los empleadores les piden tener papeles en regla.

Sí, es verdad, venir a España no es fácil. Venir a España requiere mucho sacrificio, no sólo económico porque el viaje desde Guatemala es más caro sino también requiere de un gran esfuerzo emocional, sentirse muchas veces solo, aislado, menospreciado, emigrar no es fácil.

Sí claro, aquello que dice mi mamá de: “hija, el que es perico en cualquier lado es verde” es cierto, y por eso si hoy en día alguien me preguntase si le aconsejo emigrar a España, yo siempre le diré que se lo piense bien, que piense que venir aquí no será fácil, que piense que venir aquí requerirá muchos sacrificios, que antes de venir teja su propia red de amigos que le puedan apoyar en sus inicios, que venga preparado para echarle ganas, y sobre todo, que tenga en cuenta que no podrá regresar a Guatemala durante un buen tiempo, por lo menos no hasta que se establezca.

Pero sobre todo le diré, que, si tiene ganas de salir adelante, sea en España, en Estados Unidos o donde sea, que tire adelante y que le eche ganas, que todos podemos salir adelante si nos lo proponemos y trabajamos para ello.

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