Guatemala celebra a la Virgen del Rosario

Por Margarita Girón
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Una tradición centenaria llega cada octubre al Templo de Santo Domingo en la capital guatemalteca. La Virgen del Rosario, patrona de Guatemala, guarda una historia que de generación en generación ha heredado en la fe católica la devoción que reúne a miles de guatemaltecos en el templo de Santo Domingo, ubicado en el Centro Histórico.

PATRONA DE GUATEMALA
La historia de la Virgen del Rosario se remonta a los terremotos ocurridos en el siglo XVI, la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala votó y juró a la Virgen del Rosario, de la Cofradía del Convento de Santo Domingo, como “Patrona de la Ciudad contra los terremotos”.

La imagen de la Virgen sobrevivió a los terremotos de 1717. Sin embargo, durante el terremoto de Santa Marta en 1773 la imagen de la Virgen tuvo que ser restaurada a causa de los daños sufridos.

Según la historia, en 1792 se inició la construcción formal del templo de Santo Domingo, aunque la virgen del Rosario llegó años antes a la Nueva Guatemala y no fue el 5 de noviembre de 1808, que el templo hizo sonar sus campanas por primera vez.

Monseñor Luis Durou y Sure, Arzobispo de Guatemala, coronó a la imagen el día 28 de enero de 1934, en el atrio de la Catedral Metropolitana como patrona de Guatemala, luego de haberse aprobado la solicitud de la coronación pontificia de la imagen de la Virgen del Rosario de Guatemala por el Papa Pío XI, quien concedió el Decreto de Coronación Pontificia de la Virgen del Rosario, reconociéndola como patrona de Guatemala.

Este año, la comunidad de Frailes Dominicos y la Cofradía del Santo Rosario como parte de las actividades que realizan para celebrar a la patrona de Guatemala, reunió el 7 de octubre a miles de fieles que llevaron en hombros la procesión de la Virgen por las calles y avenidas del Centro Histórico. Asimismo, el 14 de octubre fueron los niños quienes participaron en la procesión infantil a la que acudieron acompañados de sus padres y abuelos a observar la salida del cortejo procesional.

Mientras esperaba junto a su familia la salida de la procesión infantil, Margot Segura relató a La Hora Voz del Migrante, que acude al templo de Santo Domingo desde niña y este año acompañó a su bisnieto de 3 años, quien participó en la procesión infantil. Segura indicó que su familia es de herencia católica y aunque actualmente no todos conservan la tradición de participar de la festividad, considera que es importante acercarse a Dios todos los días y por ello trata de fomentar en nuevas generaciones la fe.

Eddy Marroquín, miembro de la Cofradía del Santo Rosario, relató que tiene ocho años de ser parte de esta tradición. De acuerdo a Marroquín, la devoción hacia la Virgen del Rosario lo hace participar en las actividades que se realizan durante el mes, que según cálculos reúne a más de 50 mil personas durante todo el mes.

FERIA Y TRADICIÓN
Las ventas de platillos guatemaltecos no pueden faltar en las ferias de la ciudad y Santo Domingo no es la excepción; desde churros, garnachas, dulces típicos y los tradicionales elotes locos, los guatemaltecos acuden en familia a degustar de estos tradicionales manjares que ofrece la cultura culinaria chapina.

La Hora Voz del Migrante, entrevistó a Alma Tocay de López en su venta de dulces típicos, Alma es parte de la tercera generación de mujeres que se ha dedicado a comercializar dulces típicos por más de 80 años.

Tocay relató que los dulces que mayor demanda tienen son los camotes, chilacayote, higos, que elabora con la receta ancestral de su abuela. Además resaltó que el dulce que mayor demanda tiene es el elaborado con coco, que viene desde Esquipulas.

La comerciante resaltó la importancia de conservar las tradiciones e inculcar la cultura y sabores guatemaltecos a los niños.

Rosa Gómez, originaria de Quetzaltenango indicó que tiene 50 años de vender roscas y shecas, pan de yemas, chocolate y manías elaboradas en Xela. “Gracias a Dios, a las personas les gusta el producto, vienen a visitar a la Virgen y se llevan algo rico y colaboran con nuestra economía”.

Sin importar la hora ni el clima, los guatemaltecos acuden en familia al templo de Santo Domingo, al salir de la iglesia comparten en el atrio y las calles aledañas platillos típicos que siempre serán parte de la cultura chapina que a través del tiempo ha heredado a las generaciones jóvenes el fervor y la devoción por la Virgen del Rosario.