Guardabosques custodian los bosques en Totonicapán

El aporte de los guardabosques es vital para el departamento. Foto La Hora/Gilberto Escobar

Por Gilberto Escobar

Cinco parcialidades protegen los bosques, cuidan especies en peligro y protegen el pinabete, además, resguardan más de mil 900 hectáreas de bosques de forma ancestral en Totonicapán.

El pasado 22 de noviembre la mesa de parcialidades de Totonicapán organizó conjuntamente con la asociación Ut’z Che’, la Campaña de protección al pinabete.

La mesa de parcialidades de Totonicapán las conforman: la Baquiax, Caxaj, Chumazán, Quiacquix, Vicentes y Vásquez.

“La parcialidades hacen cuidado de los bosques utilizan poco de los recursos, en un proceso de recambio, trabajamos en el bosque pero nuestra tarea es regenerar los bosques”, menciona Pedro Pablo Hernández, de la parcialidad Caxaj.

Las parcialidades son organizaciones ancestrales y de un territorio definido, agrega Hernández.

Para el especialista en gestión ambiental local, Sebastián Escobar Reyes, la administración de los recursos naturales que hacen las parcialidades es importante, “ellos velan por el buen manejo de los bosques, especialmente en las áreas forestales, resguardan el agua pluvial que abastecen los mantos freáticos (depósitos de agua) asegurando el recurso hídrico”.

Además, sus labores deben intensificarse con la llegada de fin de año. Foto La Hora/Gilberto Escobar

Los bosques que administran las parcialidades son de un gran patrimonio ancestral. La calidad de masa forestal que tienen asegurar el oxígeno de calidad, agrega Reyes.

Byron Alonzo, miembro de la organización Ut’z Che’, menciona que el modelo de las parcialidades es y ha sido un modelo de cuidado y manejo de los bosques de gran éxito. “Como organización fortalecemos las capacidades de los guarda bosques y en esta ocasión se les hizo entrega de un kit básico con un monto de 12 mil por parcialidad”, agrega Alonzo.

La mesa de parcialidades en los puntos importantes de la campaña del cuidado del pinabete menciona que durante los meses de noviembre y diciembre la labor de protección se intensifica, debido a las especies amenazadas con actividades de fin de año como el pinabete, el gallito y el musgo.

El compromiso para resguardar distintas especies de árboles es lo que los motiva en esa labor. Foto La Hora/Gilberto Escobar

Las rondas de protección son de 24 horas que se traducen a tres mil 600 jornales que equivale a Q. 347 mil 600, aporte que realizan al país. Las parcialidades demandan que estas prácticas desde los territorios sean visibilizadas y tomadas en cuenta de parte de las autoridades ambientales y forestales.

Se resalta que se realicen consultas previas, libres e informadas sobre cualquier decisión administrativa que afecte a los territorios, además que el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) promuevan con las comunidades y pueblos indígenas un incentivo por la conservación de los bosques.