POR MEJORES OPORTUNIDADES LABORALES AHORA VIVE EN NICARAGUA

Gonzalo de El Salvador: “Toda mi vida he sido migrante”

Por Redacción La Hora
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Gonzalo es originario de El Salvador, pero desde hace unos años vive en Nicaragua lugar a donde migró en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo. Aunque su camino como migrante ha sido de toda la vida, por ejemplo, cuando tenía un año su madre lo llevó vivir a Colombia por varios años, relató para el sitio electrónico Soy Migrante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“La primera vez que migré tenía como un año. Mi madre me llevó a Colombia cuando aún era un bebé. A los 12 años regresé a El Salvador y a los 25 me fui de nuevo”, relata Gustavo para Soy Migrante.

El salvadoreño se describe como un líder juvenil, comprometido con el trabajo social y comunicador de profesión; aunque es originario de El Salvador la mayor parte de su infancia la vivió en Colombia y regresó a su país luego de completar sus estudios.

Culminados sus estudios empezó a trabajar en una organización de la sociedad civil, como activista a favor de los derechos humanos.

READAPTARSE A SU PAÍS REPRESENTÓ UN RETO

En ese sentido, destaca que su niñez fuera de su lugar de origen transcurrió con normalidad puesto que tenía amigos, practicaba deportes y se había adaptado a Colombia, por ello al volver a El Salvador resultó un tanto complicado pues sus costumbres ya eran otras.

“Mi niñez en Colombia fue la de un niño común, tenía mis grupos de amigos, hacia deportes y estaba bajo el calor de mi familia materna, la cual trato de visitar cada vez que me es posible. Cuando regresé a El Salvador fue difícil, aunque había nacido aquí, mis costumbres, el acento y las palabras que usaba eran colombianas, entonces mis compañeros se burlaban de mí por ser diferente. Con los años me adapté, la situación mejoró, logré terminar la universidad y a la par trabajar con grupos de jóvenes víctimas de la violencia y otros problemas sociales”, comentó.

Asimismo, considera que parte del impulso que lo llevó a convertirse en un activista fue la discriminación que sufrió por ser un migrante, y con el tiempo se ha dado cuenta que las personas le temen a lo diferente.

“Las personas le temen a lo diferente y que no hay una clase o una materia que nos enseñe cómo manejar ese temor y entonces nos guiamos por el discurso más difundido, que muchas veces suele ser erróneo, y terminamos odiando y ejerciendo violencia sobre otras personas”, apuntó.

SITUACIÓN DE MIGRANTE LO MOTIVÓ A CONVERTIRSE EN COMUNICADOR

Gonzalo asegura que es posible que el vínculo entre ser migrante y las voces que invitan a las personas a burlarse, a juzgar o a señalar la diversidad como algo malo, lo motivaron a convertirse y sentir pasión por ser comunicador.

En ese sentido considera que comunicar, desde un medio o institución que vela por los derechos humanos, representa una responsabilidad y compromiso, pues se tiene la oportunidad de servir como una voz e invitar a la tolerancia a las personas.

Desde hace un año Gonzalo vive en Nicaragua. Volvió a migrar, pero esta vez la decisión de dejar su país la tomó por su propia cuenta, motivado a buscar mejores oportunidades de trabajo.

“También fue una cuestión de sentimientos, mi pareja es nicaragüense. Un día decidimos estar juntos y pasó por definir en qué país vivir, yo me ofrecí de voluntario para migrar, después de todo, he sido un migrante toda mi vida”, puntualizó.

“La primera vez que migré tenía como un año. Mi madre me llevó a Colombia cuando aún era un bebé. A los 12 años regresé a El Salvador y a los 25 me fui de nuevo”.
“Las personas le temen a lo diferente y que no hay una clase o una materia que nos enseñe cómo manejar ese temor, y entonces nos guiamos por el discurso más difundido, que muchas veces suele ser erróneo, y terminamos odiando y ejerciendo violencia sobre otras personas”.
GUSTAVO.