Familia Rodas-García ejemplifica cómo los migrantes unen fuerzas y dan ayuda incondicional

La guatemalteca Esly García tiene 23 años de vivir en Connecticut, Estados Unidos y además de asegurarse junto a su esposo del desarrollo de sus dos hijos, dedica en familia gran parte de su tiempo a causas sociales para la comunidad migrante en esa localidad y para quien necesite ayuda en Guatemala.

Además, los últimos dos años han sido complicados para muchas personas y la connacional no ha dudado en participar en ventas de comida y rifas para ayudar en tiempos donde la solidaridad puede salvar vidas.

MÁS DE 20 AÑOS EN EE. UU.

Ella tiene 23 años en ese país y su esposo 38 años, mientras que su hija Nicole Rodas, a quien La Hora Voz del Migrante ha destacado en varias publicaciones también por su espíritu de colaboración, llegó recientemente a los 19 y el menor de la familia con 11.

Esly recuerda que como la mayoría de migrantes salió de Guatemala esperando permanecer 2 o 3 años en Estados Unidos, pero después de ese tiempo decidió quedarse.

En el país trabajaba para la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos de Guatemala en el Laboratorio de Patología, había estudiado psicología y enfermería, pero decidió migrar después de que su mejor y única amiga lo hizo, con el objetivo de ayudar a su familia de Colomba Costa Cuca, Quetzaltenango.

La chapina coincidió con el sentimiento que expresan varios migrantes: salir del país es un paso que los llena de tristeza por tener que dejar a sus seres queridos. “Pero yo tengo un dicho. Todo pasa por algo, todo tiene un propósito”, agregó.

DE CUIDAR NIÑOS A COCINAR

Esly se dedica al cuidado de niños en su casa y aprendió a cocinar platillos típicos lo cual le ha permitido tener clientes, no solo de Guatemala, sino también de Ecuador, Haití, Puerto Rico entre otras nacionalidades, además, su capacidad y calidad le abrió oportunidades para eventos sociales.

La guatemalteca recalca que, aunque los migrantes llegan a Estados Unidos y trabajan en áreas diferentes a las que estudiaron, el aprendizaje es “de uno” y sirve para el camino de la vida. Agregó que han inculcado a sus hijos valores como el respeto, la humildad y el deseo de ayudar al prójimo.

Además, destacó que en Estados Unidos encontró a “un hombre bueno”, su esposo, quien llena todas las expectativas que tenía para formar un hogar; ahora ya suman 21 años de matrimonio.

SUS HIJOS LA LLENAN DE ORGULLO

Uno de los grandes orgullos de Esly son sus hijos, Nicole Rodas por ejemplo escribe y habla “perfectamente” español, ha destacado en su formación académica y desde los 17 años realizaba horas comunitarias como traductora al inglés de pacientes en el hospital de Stamford que no lo comprendían.

Rodas ha viajado a Guatemala para representar a los migrantes de Stamford que se han unido en diversas oportunidades para reunir y enviar ayuda a niños de escasos recursos, así como a sus padres de familia o comunidades.

Paralelamente ella se fue involucrando más en la elaboración de platillos para recaudar fondos que permitan junto a otros connacionales sufragar proyectos o cooperación para varias causas.

DOS AÑOS INTENSOS EN AYUDAR AL PRÓJIMO

Los dos últimos años han sido difíciles para muchas personas en Stamford y Guatemala, la familia de Esly ha dedicado ese tiempo para distribuir víveres y por supuesto, cocinar para las personas que no cuentan con el espacio e insumos para hacerlo.

Con el apoyo de Leonel Arenas, quien en diciembre relató su historia para La Hora Voz del Migrante, lograron unir fuerzas con la comunidad migrante para recibir donaciones de granos, pollo, víveres en general y habilitar una bodega para distribuir ayuda a quienes no tuvieran trabajo.

 

“El deseo de querer ayudar lo acentuamos diariamente. Afortunadamente no solo de mi persona sino con el apoyo de mi esposo y mi hija Nicole y de mi hijo Daniel, porque dedicar tiempo a estas ayudas significa restar tiempo de cierta manera a la familia”, agregó.

A la causa se unieron más personas con donativos o colaborando con la elaboración de la comida “Afortunadamente varios grupos dentro de la comunidad ayudaron porque increíble este es país el más rico del mundo…creen que ganarse el dinero es fácil, pero hubo mucha necesidad”, explicó.

La familia Rodas García también distribuyó víveres para Colomba Costa Cuca, Quetzaltenango, debido a las necesidades que enfrentaban los guatemaltecos.

“Hemos enviado víveres, nos hemos unido con don Leonel y hemos realizado rifas y ahora hacemos ventas de comida los días sábado a beneficio de necesidades específicas que nos piden”, resaltó.

AYUDA NO SE DETIENE

Y el deseo de colaborar no se detiene de parte de la familia guatemalteca, el próximo sábado 19 de febrero, por ejemplo, realizarán una venta de comida para recaudar fondos a favor de dos niños que necesitan de apoyo financiero en Guatemala para tratamientos médicos: Angela Azucena Estrada Oliva y David Colindres Oliva.

“Bueno algo que siempre digo es que lo hacemos acá en casa con mi sazón los platos fuertes, pero cuando las personas se enteran nos donan los acompañantes. Y también detrás de este trabajo hay muchas manos quienes me vienen a ayudar el día de la venta o sea esto mueve corazones de una u otra manera”, reiteró. 

 

La guatemalteca menciona un lema que la inspira “Ayúdenos a ayudar” y enfatiza que, aunque esto no soluciona todos los problemas que enfrentan las personas a las que aportan les dan “un pequeño empujón”.

“Seguimos con entregas de juguetes, de ropa que me donan y ahora este mes entregaremos útiles escolares en Flores Costa Cuca, Quetzaltenango”, añadió.

SU MENSAJE PARA LOS MIGRANTES

“Seguir trabajando, hasta que Dios nos permita, dejar a mis hijos con ejemplo, con hechos que no deben olvidarse de su origen, ser sensible ante la necesidad, tender una mano cuando haya una necesidad y sobre todo compartir de las bendiciones que ellos tienen. Y estamos viendo ya los frutos nos sentimos sumamente orgullosos de nuestros hijos porque sé que la semilla dará frutos y muy buenos”.

Además, mencionó que para ayudar continúan trabajando duro y se considera afortunada, así como bendecida con el respaldo incondicional de su esposo “él tiene un corazón noble porque creo que de otra manera no me apoyaría con todo lo que pido que hagamos para ayudar”. Su agradecimiento lo extiende a sus hijos y madre.

“Las ayudas en Flores Costa Cuca no serían posible sin mi amigo de siempre Wainer de León Rojas, un amigo y maestro de mi pueblo que gracias a él se pueden hacer las entregas en Guatemala”, mencionó.

“Para mí lo más importante es agradecer a la comunidad que siempre compran nuestra comida y de esta manera nosotros podemos ayudar. No soy yo, es la comunidad”, reconoció la connacional, reiterando que ella no es una líder sino un miembro más de la comunidad que ayuda a los suyos.