MURIÓ EN EL RÍO BRAVO EN SEPTIEMBRE PASADO

Familia de Marlo, migrante fallecido en ruta, espera con desconcierto repatriación

Por Grecia Ortíz
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Han transcurrido más de cinco meses desde que la familia de Marlo Matías espera a que su cuerpo sea repatriado desde Estados Unidos, luego que junto a dos de sus hermanos intentara cruzar la frontera de ese país, con el sueño de encontrar un futuro próspero pero que la muerte truncó.

Según relató Erick Matías, uno de los hermanos del quetzalteco, el incidente ocurrió en septiembre pasado cuando intentaron cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

Cuando se encontraban en el lugar, recordó que fueron perseguidos por agentes de la Patrulla Fronteriza y en su intento de escapar se lanzaron al Río Bravo, sin pensar que su hermano no lograría salir del lugar y desde entonces no lo volvieron a ver.

Ahora la familia se siente muy preocupada por no tener de vuelta a Marlo, a quien quieren darle sepultura en Quetzaltenango, como se hace con todas las personas del lugar; en cambio deben esperar a diario con la ilusión de darle el último adiós.

“Solo nos dicen que ya va venir, pero no traen a mi hermano, quisiera sacar una visa para ir a traerlo la verdad, queremos ver qué hacemos. No tenemos estudio, no sabemos qué hacer ahora. Tenemos deudas por el viaje que hicimos y también de mi hermano que murió, entonces ahí estamos preocupados por eso que tenemos que pagar”, señaló.

En un principio, una persona con la que hablaron del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex), refirió que su hermano sería repatriado en un lapso de quince semanas, pero desde entonces no han recibido mayor información.

ENFRENTAN DUELO CON MUCHO DESCONCIERTO Y TRISTEZA

Marlo en Guatemala conducía un autobús, tenía 20 años y según su hermano solo quería superarse y trabajar con mucho esfuerzo para ayudar a sus padres.

“Yo recuerdo que cuando perdimos de vista a mi hermano dos lanchas de Estados Unidos nos salieron y creo que trataron de sacarlo o bueno eso creemos, pero no sabemos nada y ya mire el tiempo que ha pasado, nos sentimos muy tristes”, comentó.

Ante lo ocurrido, los hermanos decidieron no continuar su viaje y volver junto a su familia, pero fue hasta ocho días después que recibieron información de que el quezalteco había sido ubicado.

El temor para la familia es que no sea repatriado y nunca se vuelvan a reunir, “no nos quieren decir nada y mis papás están desesperados y tristes, queremos darle sepultura no es un animal, yo quisiera hacer algo, pero no tenemos dinero la verdad”.

Consultado al respecto por este caso, el Departamento de Comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex), respondió que la información se le trasladaría al cónsul para que le diera solución.