Empleo informal e inestable, dos grandes actores de pobreza, desigualdad y migración

Trabajador informal es aquel que no cotiza a un sistema de seguridad social y, por lo tanto, no accede a sus beneficios de prestación social, según el BID.

El crecimiento económico en general está asociado a la creación de empleo, la evolución y el tipo de empleo que genere la economía. En la medida en que trabajos más productivos reemplacen a trabajos menos productivos, las economías crecen y las personas tienen acceso a mejores oportunidades.

Por Marco Antonio Lorenzana
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La calidad de los empleos es todavía baja. Por un lado, a pesar de las ganancias en formalidad de la última década, la mayor parte del empleo sigue siendo informal, pues un 35 por ciento de los trabajadores no cotiza en la seguridad social y, por tanto, se encuentran desprotegidos ante los riesgos de enfermedad, desempleo, accidentes y pobreza en la vejez.

Asimismo, las cifras disponibles muestran que los mercados de trabajo se caracterizan por una elevada rotación: los empleos en Guatemala son inestables y de muy corta duración –al menos uno de cada cuatro trabajadores que se encuentran en la fase central de su vida laboral (24-54 años) lleva un año o menos en su empresa–, y esta rotación no conduce a mejores oportunidades laborales.

Por otra parte, algunos grupos de la población presentan importantes retos para insertarse en el empleo, sobre todo formal: los jóvenes (especialmente aquellos de bajos ingresos), las mujeres y las personas de menor nivel educativo. La inserción de estos trabajadores en el mercado laboral formal supone un potencial importante de crecimiento.

La fuerza laboral en Guatemala es deficiente en conocimientos básicos y carece de otras competencias o habilidades que el sector productivo necesita para funcionar competitivamente, innovar y crecer. La falta de conexión con las necesidades del mercado laboral se refleja en importantes brechas de habilidades.

En efecto, Guatemala ha ampliado significativamente la cobertura en educación primaria y secundaria, pero no hemos progresado hacia un modelo de capacitación continua ni hemos prestado suficiente atención a la integración de la escuela y la capacitación en los sistemas laborales.

En definitiva, tras ver las muestras de agotamiento del crecimiento experimentado en la Guatemala en los últimos 20 años, durante los cuales la inestabilidad, la informalidad laboral y la baja productividad se refuerzan entre sí, atrapando a millones de trabajadores en la pobreza, la desigualdad y la migración irregular; es necesario buscar nuevas fuentes de expansión económica y plantear políticas laborales que propicien incrementos en la productividad del trabajo y una mayor inserción laboral de los grupos que presentan dificultades para entrar al mercado de trabajo.

Es necesario abordar también: las fallas que inciden sobre los resultados del mercado laboral; las políticas laborales existentes y; la necesidad de políticas integrales que impulsen la productividad y que promueven trayectorias exitosas a lo largo de la vida laboral. De las cuales hablaré más adelante, si te interesa una Guatemala mejor, no dejes de leer y actúa mientras puedas