Emigrar para huir de responsabilidades no es buscar cambio de vida

José Antonio Guardado

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Soy José Antonio Guardado Martínez, nací el 17 de enero de 1959, originario de la República de El Salvador, de padres campesinos. Licenciado en Administración de Empresas y Teología Evangélica, interesado en el tema de Migrantes y Refugiados.

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Por José Guardado
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En esta vida no es que un clavo saque otro clavo sino que una columna anterior que he escrito deja al descubierto otra triste historia; pero juzgue Dios y usted estimado lector o estimada lectora que me lees en este momento. Por hoy mi pluma con sentimientos encontrados deja constancia y con toda seguridad digo: “Emigrar para huir de responsabilidades no es buscar cambio de vida”, pero cómo seguirá la vida de otro mal agradecido que abrazando el sueño americano abandonó a su familia sin importarle nada.

Hace meses en un lugar de esta patria del quetzal, un ser que no merece mencionar su nombre, dejó a una familia por placer o ambición, dejando al descubierto su irresponsabilidad. Y a la fecha solo tres llamadas ha realizado, quedando claro que abandonó a su grupo familiar sin piedad. Con descaro, evadiendo responsabilidades, ha expresado simplemente “me voy por los deseos de mi corazón”, mediante mensaje que le envío y se lo dijo a su hija.

Y a esa esposa, que supuestamente amó, le ha dicho: “Eres una gran mujer, admirable, sé que podrás salir adelante con nuestros hijos, como lo has hecho hasta la fecha, no te he podido apoyar económicamente, buscaré recompensar…” Pero esa mujer admirable del diente al labio y boca de ese ingrato expresa: “Tanto dolor porque nos dejó en el mejor momento… Tenía trabajo presupuestado, entonces no tenía necesidad de emigrar”. Pero simple y sencillamente al analizar a fondo los mensajes este migrante deja en entredicho que los migrantes por algo huyen. Calificativo erróneo que se deja escuchar.

Cómo ese error planificado. Vuelvo a pedir al oído del o los encargados de aplicar justicia que se deben agotar todos los recursos o esfuerzos y hacer que ese tipo de migrantes paguen ese mal proceder y que debe ser castigado aunque esté fuera de nuestras fronteras patrias.

Y claro no todo migrante es irresponsable, ya que de toda la comunidad estos son los malos ejemplos, pero aislados y no es justificar, pero de todo hay en la viña del Señor. Doña Adela Marina Saquil Coy originaria de Putul,  en una pequeña entrevista por la vía electrónica que le hiciera para puntualizar por medio de mi columna termina diciendo:”… Deberas duele que un padre abandone a sus hijos en los momentos más especiales…

Mi hija se graduará el día 14 de noviembre de este año y llora porque su papá no estará con ella… Duele demasiado… y me toca cuidar de cuatro hijos más, porque él tomó esa decisión sin consultarla o platicarnos de lo que iba hacer… Pasamos días y noches llorando, pero tratando de entender esa fatal decisión…” ¿Hasta cuándo seguirá o seguiremos dando el mal ejemplo en la comunidad migrante? Cuando este tipo de migrantes quieran recuperar a su familia será tarde y cuando digan malaya, malaya ya irá demasiado lejos.

Los hijos crecerán y en este caso sugiero a está heroica mujer que hoy le toca cumplir doble función y que esa verdad la mantenga viva y transmitiéndola a esos cuatro hijos para que les nazca del corazón perdonar por el momento a este mal hombre, padre y migrante.