El MAGA

Rodulfo Santizo

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Guatemalteco, migrante, facilitador de procesos para fortalecer el tejido social, visor y monitor del bienestar social, multifacético, persistente, soñador por una Guatemala diferente, gestor en desarrollo.

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Por Rodulfo Santizo
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El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, es un ministerio que al pronunciarse suena muy bonito y hasta gusto da alzar el tono de voz cuando se hace mención de tan importante instancia gubernamental para el desarrollo integral de Guatemala, principalmente para todos los que son profesionales, productores y técnicos que han laborado y tocan los temas de desarrollo en cuanto a las actividades Agro Silvo Pastoriles, entre otras.

En cuanto a la cadena productiva se refiere es la entidad que dentro de sus enunciados contempla dar seguimiento y continuidad en todos esos procesos para que los sujetos de atención tengan oportunidades reales que les permitan ser competitivos en los mercados nacionales e internacionales, proveyendo productos de primer orden y de alta calidad, atendiendo a los beneficiarios desde la identificación, priorización, formulación, gestión, ejecución, dando énfasis especial en el mercadeo de los productos, por medio de paquetes tecnológicos respaldados con financiamiento crediticio, asistencia técnica, capacitación constante y oportuna para asegurar el buen resultado del apoyo estatal a los emprendedores.

En un país como Guatemala es necesario que se implemente la Ley de Desarrollo Rural para que la agricultura familiar a pequeña escala sea el modelo ideal y esperado para empoderar a las grandes mayorías de campesinos que no gozan de benéficos estatales por medio del ministerio rector del desarrollo del agro nacional.

En el Gobierno de 1996 / 2000 se desarticularon instancias importante que jugaban un papel importante en el apoyo a los pequeños y medianos productores, siendo las principales la Dirección General de Servicios Agrícolas  (Digesa), Dirección General de Servicio Pecuarios (Digesepe), entre otras de importancia mayúscula y que cumplían una función muy especial y de mucho apoyo para los beneficiados, porque tenían personal técnico profesional con muchas especialidades que atendían directamente en campo, con una estrategia de extensionismo rural especializado que tenía como objetivos ir eliminando los índices de pobreza, inseguridad alimentaria, desnutrición y desarrollo local por medio de proyecto dirigidos con apoyos de proyectos e infraestructura de apoyo a la producción.

Recuerdos quedan de las brigadas especializadas de dar asistencia técnica y capacitación a los campesinos en la mayoría de municipios de Guatemala en aquellas instituciones que tenían definidos sus programas dirigidos a los grupos identificados en las zonas de producción de las áreas más remotas y marginadas y de difícil acceso de Guatemala.

Es importante hacer un alto y meditar para reencauzar la política de desarrollo rural de Guatemala, dándole a este Ministerio el verdadero papel para el cual fue creado, porque muchos ministerios e instituciones están haciendo lo que al MAGA le corresponde y están surgiendo muchas instituciones y nuevos ministerios haciendo las funciones que al MAGA, duplicando esfuerzos y recursos, que en muchos casos son solo para hacer populismo y hacer regalías con espejitos en comunidades de extrema pobreza y ciertos grupos afines a los gobiernos de turno.

Para muchos de los que tuvimos la oportunidad de estar laborando en las épocas doradas del sector público agrícola cuando se prestaba verdadera asistencia técnica y capacitación dirigida a aquellos verdaderos campesinos emprendedores que se comprometían y aprovechaban los recursos para ser parte de ese desarrollo integral. Ahora solo recuerdos quedan de aquel continuo extensionismo que dejó huella en muchos campesinos y ganaderos y que actualmente son verdaderos potentados, producto de esas unidades de técnicos especializados en varias disciplinas que dieron parte de su vida para desarrollar el sector agropecuario en diferentes comunidades de muchos municipios en toda Guatemala.

Esperamos con toda franqueza que con la oxigenación de nuevos diputados en el Congreso, puedan desempolvar esa Ley de Desarrollo Rural para poner el tema en la mesa, haciendo un llamado a los diferentes sectores a participar en su reorientación, pero con verdaderos técnicos profesionales con experiencias y volver a tener una nueva era con apoyos para el desarrollo del sector agropecuario nacional y no hacerlo con planificadores que solo cuentan con experiencia de escritorio.

En las condiciones actuales se necesita de un Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación fortalecido para trabajar arduamente con políticas de Gobierno dirigidas a los sectores de campesinos, porque recursos y potencialidades las tenemos de sobra.