El liderazgo migrante guatemalteco en camino a la decadencia

Ed Reyes, Director
www.asiesguatemala.org

De muchos es saber que durante años grupos de migrantes en distintas partes de los Estados Unidos han tratado o siguen tratando de unir o consolidar el liderazgo entre las comunidades migrantes guatemaltecas, a pesar del esfuerzo no hay un resultado positivo que muestre o vaticine si esto será posible en los próximos años.

Esto es debido a que la mayoría de los llamados líderes migrantes guatemaltecos se concentra en los Estados de Florida, California, Texas, Arizona, Illinois y New York como ciudad, no obstante, hay otros Estados como Georgia, Massachusetts, Virginia, Rhode Island y Louisiana donde la presencia de guatemaltecos es también sustancial como creciente que pudiera en su momento competir también por los ya predominantes, pero hay un pequeño problema, la falta de carácter, educación y conocimiento de las necesidades de las comunidades que desesperadamente necesitan y exigen de atención o simplemente no tienen el interés necesario para tomar las riendas responsables lo que pudiera significar el liderazgo que se ve minado por la necesidad económica o ideológica nublando y perjudicando solamente aquellos a la cual deberían de servir o representar.

La decadencia comienza cuando la rivalidad entre estos, la falta de coordinación y la poca preocupación no por otras comunidades que, aunque sean lejanas (otros Estados cercanos) desaparece junto a la razón del porqué ayudar a los que no se conocen.

Líderes conocidos como Marlon Gonzales, Juan García, Esaú Piedramartel, Marvin Otzoy son algunos de los más destacados, perdón si no nombro a todos, pero hay “tantos” que se me escapa a la memoria sus nombres, dan lo mejor desde su perspectiva, formados por la experiencia propia de cada momento, cada uno de ellos con mil historia de trabajo, con fracasos y alegrías logradas, proyectos y decepciones que acompañan el título de líder migrante en su área. Pero otros siguen sobresaliendo por su trabajo dentro de sus comunidades, ejemplo de esto es Juan García y Marvin Otzoy que en este caso serían los más conocidos (al momento) por la forma en la que trabajan y luchan por los derechos de los migrantes en diferentes partes del país.

De todos es saber que en el pasado y también en la actualidad el tema migrante es y ha sido la peor espina en la nuca de políticos y empresarios que con la deportación no logran ver los posibles beneficios que alguno de estos al ser repatriado sin su consentimiento podría aportar a la ya inestable e informal economía de Guatemala, aunque los migrantes guatemaltecos aportan un aproximado de 5 a 6 millardos con remesas, aún no somos la fuerza que el dinero enviado representa.

La pregunta al día de hoy sería: ¿Y POR QUÉ NO LO SOMOS?, la respuesta es mucho más compleja y al mismo tiempo simple que confunde no solo a los de aquí sino también a los de allá, NO HAY UN LIDERAZGO ESTABLE Y SÓLIDO QUE PUEDA REPRESENTAR LOS INTERESES QUE CONLLEVA SER MIGRANTE GUATEMALTECO, es así de simple, se gasta más tiempo en competir y descarrillar propuestas verdaderas y con lógica que en su momento podrían generar un cambio en la visión de los migrantes que esperan con mucha ansia la representación que se les niega por costumbre, el resto es historia.

Los problemas que aquejan a la mayoría de las comunidades guatemaltecas o tal vez a todas no se podría resolver con una calculadora científica o con el libro de algebra de Baldor, se resuelven aplicando la lógica y el acuerdo entre dos o más cabezas, reconociendo que solamente unidos podremos llegar lejos, nos falta más entendimiento al completar la legalización entre nosotros, educarnos y participar en puestos de elección “aquí” no en Guatemala, porque es aquí donde se necesita ese ejemplo, necesitamos representantes locales, estatales y porque no también federales, pero solo se logra uniéndonos, porque realmente algunas veces somos como el cangrejo en la canasta, cuando alguien casi llega al tope, lo jalamos hacia abajo para que no nos deje solos.

Fidel Castro lo dijo una vez, “solamente con la unión de los corazones revolucionarios se logra una verdadera igualdad común”.

Dele usted la interpretación que requiera y aplíquelo al liderazgo chapín en Estados Unidos, porque al parecer estamos lejos de alcanzar la igualdad común entre nosotros mismos, mientras existan intereses personales y no colectivos entre los llamados líderes migrantes chapines.

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