El liberalismo económico obliga a las personas a migrar

Pbro. Mauro Verzeletti, C. S.
Director de la Casa del Migrante Guatemala y El Salvador
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El sistema que obliga a cantidades enormes de personas, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres y hombres a salir de los países de América Central, tienen nombre y apellido. Se llama políticas de mercado neoliberal, creado por los capitales oligárquicos nacionales e internacionales, que tienen como función la cooptación de los Estados, y concentración de las riquezas en pocas manos a través de la explotación laboral. Con la insurrección de la crisis migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos, los países buscaron soluciones contrarias a las necesidades reales de las personas. Las medidas de contención de los flujos migratorios a través de megaproyectos e inversiones que han beneficiado una vez más a un sistema que perpetúa las violaciones a los derechos humanos.

Los problemas estructurales de la región no han sido resueltos con políticas públicas, con inversiones sociales de beneficio a las grandes mayorías que históricamente fueron forzados a vivir en la pobreza. La estrategia para contener los grandes flujos migratorios implementado por los Estados, han fallido rotundamente. La economía neoliberal jamás puede ser considerada la tabla de salvación para el desarrollo humano integral con dignidad. La solución que ha buscado Estados Unidos para poner fin a las migraciones, en definitivo, fue un hoyo hecho en el agua. Dieron vida al viejo proyecto del presidente John Kennedy llamado, “Alianza para el Progreso”, y actualizado por el presidente Barack Obama; “Alianza para la Prosperidad”. ¿Prosperidad para quiénes? Las oligarquías fueron las ganadoras.

A partir de la nueva era inaugurada por el presidente Donald Trump, con el enfoque: “Prosperidad y Seguridad”, aceptado casi literalmente por los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala, respondiendo a los netos intereses del gran capital transnacional. El plan tiene como finalidad específica de no permitir la independencia a través de acciones soberanas para los cambios estructurales necesarios. Es un proyecto colonialista del liberalismo del Siglo XXI. Indudablemente, no pone el dedo en la escandalosa estructura que mantienen en la exclusión, extorsión y explotación de los pobres.

En la Carta dirigida a los Presidentes de Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador y Honduras, por organizaciones sociales, señalan: “Nuestra preocupación se fundamenta en que el Plan refuerza las mismas políticas económicas que han resultado en iniquidad y han detonado las violaciones a los derechos laborales, un incremento de violencia y el desplazamiento… el Plan perpetúa las mismas políticas de militarización de la seguridad pública… sinónimo de los horrores de la guerra contra las droga… militarizar nuestras fronteras regionales no solamente amenaza con violar el derecho humano a la libre locomoción y los derechos de personas refugiadas que huyen de la violencia… incremento en los abusos de todo tipo cometidos contra migrantes…”.