Doña Beatriz: Vine a EE. UU. para darle un mejor futuro a mis hijos (Y lo logró)

 

Por Grecia Ortíz
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Beatriz Pocasangre vive en Nueva York, Estados Unidos desde hace varios años, pero su corazón siempre tiene una parte en Guatemala, originaria del departamento de Santa Rosa, explica cómo ha cambiado su vida después de migrar y lo que ha conseguido con su trabajo arduo en aquel país sin olvidar sus raíces.

La guatemalteca relata en una entrevista para La Hora Voz del Migrante, todos los retos a los que se enfrentó cuando decidió migrar, motivada y con la mente puesta en un mejor futuro para ella y sus hijos.

La entrevistada recuerda que llegó en 1986 a Estados Unidos, su situación económica no era la mejor entonces y solo pensaba en el bienestar para sus hijos en Guatemala.

“Me vine sufriendo por dejarlos, pero la necesidad me hizo aguantar un poquito. Fue bastante difícil adaptarme porque mi trabajo era diferente en Guatemala, allá era enfermera y eso se me hizo difícil adaptarme, pero no imposible. Yo vine por darle un mejor futuro a mis hijos”, destacó.

Beatriz resalta que empezó trabajando en la limpieza de casas y poco a poco logró entablar amistades que representarían un apoyo para ella.

SU HIJO SIGUIÓ SUS PASOS

A los dos años de encontrarse en ese país, su hijo Juan Carlos la siguió, ella quería que estudiará, pero él tenía planes de ayudarla trabajando.

Eso la angustiaba, porque quería ver triunfar a su hijo, prepararse en el extranjero, pero también le daba un respiro porque le ayudaba trabajando por sus hermanos.

“Yo lo escuché y dejé que trabajara contra mi voluntad, pero él quiso hacerlo hasta que ya poco a poco fue dejándolo porque primero me ayudó con sus hermanos. No me canso de agradecer por este muchacho que me echó el hombro, le doy gracias a Dios”, aseguró.

 

SU HIJO JUAN CARLOS FUE UN GRAN APOYO PARA ELLA Y LA FAMILIA

Pocasangre cuenta que siempre le pedía a su hijo que estudiara y él respondía que lo haría y así lo hizo, “te prometí que al salir de mis hermanos estudiaría y así lo hizo”.

Lejos de sus hijos menciona que la vida era un sufrimiento, porque siempre pensaba en ellos.

Por varios meses trabajó horas seguidas, pero la ayuda de su hijo le sirvió para lograr más rápido las metas que se proponía. Ella empezó trabajando en el área de mantenimiento y luego como cocinera en casa.

“Así pasé muchos años, pero ahora ya solo para cocinar, claro que todavía limpio, pero no como antes. La hora de comenzar a trabajar era temprano, no tenía hora de terminar, a veces terminaba hasta la medianoche ya conforme el tiempo mejore”, destacó.

El idioma para ella fue un reto, como para muchas otras personas, pero al final salió adelante con paciencia y mucho esfuerzo.

TIENE ESTUDIOS EN ENFERMERÍA

Dado que Beatriz tiene experiencia y estudios de enfermería, ahora se dedica a cuidar a personas que requieren de apoyo médico, “cuando estaba en Guatemala doblaba turno”.

Ahora sus hijos son mayores, ellos la apoyan y se siente orgullosa de todos. Beatriz menciona que a Juan Carlos le agradecerá siempre todo lo que hizo por sacar adelante a sus hermanos.

 

La guatemalteca dedica su tiempo libre a compartir con sus hijos y a permanecer en casa.

Aunque es originaria de Santa Rosa, ella cuenta que casi no vivía en el pueblo porque debía trabajar en la ciudad capital de Guatemala, sin embargo, aún guarda recuerdos de su familia en el lugar, “a los 13 años empecé a trabajar en una casa de salud, yo podía hacer curaciones y demás”.

Beatriz se graduó como enfermera y ese conocimiento le ayuda a salir adelante y ayudar a más personas en la actualidad.

“Trabajando como enfermera fue que vine a Estados Unidos, tenía necesidad y eso me motivó a salir. Me gustaba tanto ejercer mi profesión, no se me olvida nada”, destaca.

NO COCINABA, PERO AHORA SABE PREPARAR RECETAS HASTA DE OTROS PAÍSES

Curiosamente resalta que, aunque ella ha trabajado como cocinera, antes no preparaba comida, así que todo lo que sabe hacer ahora lo aprendió en Estados Unidos.

“Yo no podía cocinar porque trabajaba en el hospital, tenía quien me ayudara con la comida, sabía comer, pero no podía hacerla. ¿Quién iba a pensar que me volvería experta en la cocina? Bueno pues lo logré y ya hasta recetas de otros países hago”, resalta.

Beatriz reitera que se siente orgullosa de lo que ha logrado su hijo Juan Carlos, que se ha destacado entre la comunidad migrante, recientemente él publicó un libro en inglés, “ha sabido aprovechar su tiempo, me da tanto orgullo lo que es, es un muchacho sencillo”.

La guatemalteca se siente agradecida por todo lo que ha recibido, porque asegura que el sacrificio logrado ha tenido una recompensa en su vida. Ella vive sola desde hace años y se siente feliz de vivir de esa manera.

“Nunca me ha dado vergüenza mi vida de pobreza, aquí estoy a Dios gracias”, destacó.

SUS PASATIEMPOS, FÚTBOL, BOXEO, LA MÚSICA Y BAILAR

Las fiestas de fin de año destacó que las comparte con sus hijos, “para Año Nuevo sí la pasamos solo con mis dos hijos”.

Uno de sus pasatiempos es el fútbol, así que cada vez que hay partidos ella comparte ese tiempo con su hijo Juan Carlos y su equipo favorito es el FC Barcelona, pero también le gusta ver a otros, “mis hijos no me molestan porque saben que son mis días de fútbol”.

El boxeo también es de sus deportes preferidos, además, le gusta la música ranchera y bailar, eso sí solo con la familia.

“Si estoy limpiando y cocinando yo tengo mi música a todo volumen, ahora si son los viernes por la noche y sábados es fútbol y mis peleas, me desvelo y eso es lo que me gusta”, aseguró.

SU FAMILIA ES LO MÁS IMPORTANTE

Beatriz disfruta del tiempo de calidad con sus seres queridos, su nieto también comparte varias actividades con ella.

La guatemalteca le envía un mensaje a sus hijos y les agradece por lo que son ahora, “gracias a Dios por haberme dado los hijos que me dio, me quedo corta de lo que quiero decir, solo tengo cosas bonitas que decir”.

Beatriz asegura que sus hijos son una bendición en su vida y se siente feliz con ellos. Su hogar está en Estados Unidos, pero una buena parte de sus recuerdos aún está en Guatemala, su lugar de origen.