Día del Migrante y Refugiado

Mauro Verzeletti

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El Padre Mauro Verzeletti, CS, pertenece a la Congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos. Fue ordenado sacerdote en Brasil en 1993. Estudió Filosofía y Teología, Ciencias Sociales y Políticas. Luego de su ordenación, fue enviado como misionero en la frontera entre México y Estados Unidos, para servir y defender los derechos humanos de las personas migrantes. En 1998 fue enviado a la Guatemala para servir en la Pastoral del Migrante en la Arquidiócesis de Ciudad Guatemala y en la Conferencia Episcopal de Guatemala. También coordinó por años la Región la Red Internacional para las Migraciones Scalabriniana –SIMN- Desarrolla el trabajo pastoral junto a los migrantes y refugiados en la Región Centroamericana. Los Misioneros S. C. Scalabrinianos están al Servicio Pastoral junto a los migrantes, refugiados, desplazados y deportados. Actualmente, ejerce la función de Director de la Casa del Migrante de Guatemala y El Salvador. Él es conocido dentro de los medios sociales como la voz de los migrantes por su compromiso y lucha constante en la denuncia de las injusticias.

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Pbro. Mauro Verzeletti, cs

Director de la Casa del Migrante Guatemala y El Salvador

Este año se celebrará el domingo 27 de septiembre, el día de los migrantes y refugiados; El mensaje del Papa Francisco tiene como lema central: “Como Jesucristo, obligados a huir. Acoger, proteger, promover e integrar a los desplazados internos”. Hoy día los migrantes, refugiados y desplazados de todo el mundo, se enfrentan a una realidad de sufrimiento y dolor, principalmente los miles de personas que tuvieron que huir de sus tierras y cruzar fronteras para salvar sus vidas.

La Congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos en comunión con el Papa Francisco, centra su reflexión y expresa su solidaridad total con los migrantes, refugiados y desplazados internos; “Forzados a huir porque la lucha es desigual, las posibilidades de sobrevivir prácticamente no existen. ¿Qué se puede hacer contra los grandes cataclismos, terremotos, huracanes, tormentas, incendios? El planeta está agotado, lo hemos escuchado muchas veces. El calentamiento global crece, los eventos climáticos extremos aumentan en frecuencia e intensidad. Obligados a huir, casi siempre dentro de su propio país, a veces a un país vecino. Y demasiadas veces unos siguen huyendo, porque el regreso es imposible. Desplazados, sin hogar, sin coordenadas donde el significado se articula y la vida adquiere sentido”.

En un mundo globalizado, las situaciones de vulnerabilidad se incrementan en los países que son expulsores a través de los conflictos armados, violencia generalizada, desempleo, subempleos, violaciones de derechos humanos y desastres naturales. No podemos obviar el actuar de los poderes criminales del narcotráfico u otras formas de organizaciones criminales, como las milicias de las narcomaras de la corrupción. Otro factor del desplazamiento forzado en la región, son las fuerzas de seguridad pública que usan el poder para intimidar, oprimir, reprimir, desaparecer y matar; son los capataces del sistema de opresión, desaparición forzada y muerte de campesinos o cualquier persona que se opone al sistema de mercado neoliberal.

Los migrantes y refugiados en esta emergencia sanitaria debido al Covid-19, son rostros empobrecidos y vulnerables, condenados a vivir el desplazamiento forzado, con viviendas precarias y carentes de servicios; mientras los bienes se acumulan indebidamente en pocas manos, forzando a los pobres de la tierra a vivir con las pocas migajas que son arrojadas por el sistema del mercado neoliberal y de exclusión.

Históricamente, y hasta el día de hoy, los migrantes siempre tuvieron que enfrentarse a las fuerzas del orden: fronteras militarizadas, policías, agentes de migración, detenciones, encarcelamientos y deportaciones forzadas sin los debidos procesos. Otras situaciones forjadas por las políticas migratorias represivas son las actitudes como el racismo, la estigmatización y la discriminación desenfrenada.

En el contexto actual, se podría decir que en décadas anteriores durante el transcurso del siglo XX y el siglo XXI, las migraciones internas, regionales e internacionales representaron en gran medida una forma de desarrollo social sostenible en los países de destino y origen. En un mundo globalizado de tecnología robotizada, las oportunidades han disminuido considerablemente para los trabajadores migrantes y sus familiares. En la actualidad los migrantes se enfrentan a un gigantesco desafío, el de transformar sus sueños a través del escape y nuevas búsquedas en un horizonte desconocido. Los flujos migratorios anticipan el Reino de Dios rompiendo las fronteras de un sistema de odio, indiferencia e injusticias.