Editorial

Debemos luchar juntos

Cuando se ve la realidad de nuestra Guatemala nos damos cuenta que no podemos tapar el sol con un dedo, y eso implica que ante la falta de oportunidades, la gente seguirá migrando porque el sueño americano sigue siendo la mejor manera de cambiar la realidad guatemalteca.

Es una situación triste, porque entendemos que para millones de personas la migración no es un gusto sino una necesidad y sobretodo, porque entendemos que es tal el nivel de deterioro al que hemos llevado al país que la realidad no cambiará de la noche a la mañana.

Hay historias de personas como las de Ana Judith Ramírez, que han regresado al país luego de haber migrado, y algunas otras de personas que estando afuera encuentran una buena oportunidad laboral en Guatemala, pero los casos son casi aislados comparado con el flujo de aquellos que siguen migrando buscando una suerte distinta para él y su familia.

Como país hacemos muy poco para atacar las causas estructurales que obligan a los nuestros a migrar puesto que todos, autoridades y sociedad, estamos muy cómodos siendo los receptores de miles de millones de dólares en remesas.

Las remesas han sido un alivio, pero también han generado un círculo vicioso porque la comodidad de recibir ese dinero ha generado una inactividad general para atender temas como educación, salud, seguridad, justicia, impunidad, mismos que inciden de manera directa en la falta de oportunidades.

Los políticos dicen que están atendiendo esos problemas, pero sus acciones son tímidos actos que no resuelven el problema. Hace unos días se le preguntó de forma directa al presidente Jimmy Morales que cómo se podía comprometer él a enfrentar las causas estructurales de la migración y su respuesta fue que, con la refacción escolar, él y su gobierno están haciendo el esfuerzo para evitar que la gente migre.

Está bien, es un paso y quizá algo tímido porque con Q1.50 que se invierte en el interior por alumno y por día, no se puede esperar mucho porque las necesidades que genera la migración están ahí en forma de comida, luz, pago de renta, útiles, ropa, etc. que al sumar a la falta de trabajo o medios para generar ingresos, componen la fórmula casi perfecta para migrar.

Si llegamos al abandono y deterioro a través de un proceso de años, salir de él no será cosa de meses, pero lo que sí podemos asegurar es que aquí en La Hora y en La Hora Voz del Migrante estamos dispuestos a dar guerra y a soñar en grande para incidir en un cambio que permite atacar las causas estructurales que expulsan a nuestra gente del país.

Y lo mismo le pedimos a usted amigo lector, que siga predicando con el ejemplo, trabajando en medio de la adversidad porque estamos seguros que si nos mantenemos juntos, que si nos aferramos a la esperanza y a la ilusión de construir una Guatemala en la que quepamos todos, no solo lograremos que menos gente migrará sino que le regalaremos a nuestros hijos el país que anhelamos.