Dany García, el retrato de una historia de éxito y perseverancia

Por Grecia Ortíz
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La vida para Dany García no ha sido sencilla, pero aunque se ha enfrentado a obstáculos, eso nunca lo ha hecho rendirse, sus sueños siempre estuvieron presentes y decidió compartir el fruto de su esfuerzo junto a su familia.

Con 16 años dejó Guatemala y llegó a Estados Unidos, ahora años más tarde, lleva consigo una historia de éxito y reflexiones que lo han impulsado a triunfar con la mente puesta únicamente en superarse.

En abril del año 2000, Dany recuerda que migró de Guatemala a Estados Unidos con residencia. Se fue en compañía de sus padres y hermanas, solo había llegado hasta tercero básico y el deseo por encontrar mejores oportunidades los hizo migrar. El inicio en otro país, afirma el guatemalteco, no fue nada sencillo.

“Al llegar a Maryland comencé a trabajar en un McDonald’s en el cual dure únicamente un par de días, ya que por la falta de hablar el idioma –inglés- se nos complicó a todos la situación”, anotó.

Luego, sus padres, pensando en mejorar la situación decidieron viajar hasta Denver Colorado a vivir con un tío. El viaje fue de unas 37 horas. Sin embargo, este cambio tampoco fue lo esperado, nuevas complicaciones se presentaron y sus padres junto a su hermana decidieron retornar a Guatemala.

Dany decidió quedarse junto a una de sus hermanas, en ese momento, el guatemalteco decidió continuar su educación, lo hacía desde las 7:30 a. m., hasta las 14:30 p. m.

“Llegaba al dormitorio de la casa donde nos hospedábamos, -llegábamos- a tomar un vaso de agua y comer un sándwich y me iba en bicicleta a trabajar a un Carwash de las 15:00 p. m. hasta las 20:00 p. m. y sábados todo el día bajo el sol de 100F grados 37C. Se limpiaban aproximadamente 200 carros diarios”, explicó.

EL PRIMER ÉXITO, LOGRÓ REUNIR A SU FAMILIA

Con esfuerzo, Dany logró ahorrar y reunió los recursos necesarios para la compra de un apartamento, también pudo reunir de nuevo a su familia que se encontraba en Guatemala. Al final, regresaron junto a él.

“Regresaron nuevamente pero con la diferencia de encontrar un lugar más estable. A finales del 2002 a los 19 años logré estudiar para sacar mi licencia de conducir y poder pasar el examen escrito y práctico. En el mismo año después del trabajo ya no dormía sino que hacía el esfuerzo de ir a una escuela a 40 minutos de mi hogar para poder tomar las clases de equivalencia de la escuela superior High School (GED General Education Development en inglés)”, afirmó.

Luego adquirió un apartamento, su licencia de conducir, también finalizó su equivalencia de la escuela superior y un vehículo; siempre se mantuvo centrado en sus prioridades, aunque eso significara poner de lado sus deseos.

Obtuvo una licencia de conducir de clase comercial para ser chofer en lugar de ayudante en la misma compañía donde laboraba y así lograr más ingresos.

“Logré pasar el examen escrito y práctico y me dieron la posición de chofer en la cual tenía mejores ingresos. Siempre aun de ayudante traté de hacer mi mejor trabajo aun cuando el jefe no estaba presente, teniendo en mente que uno cosecha lo que siembra”, dijo.

UN PASO MÁS

Sus sueños nunca se detuvieron, las enseñanzas de sus padres estuvieron siempre presentes y con ello obtuvo una plaza en la empresa de recolección de basura en donde supervisaba a otras personas.

“En esta plaza me darían todo lo necesario sin ningún costo (carro, teléfono, gasolina, etc.) ya no tendría que hacer ningún trabajo físico, ni estar bajo el calor o el frío y tendría mejores ingresos”, afirmó.

Sin embargo, ese deseo de superarse cada vez más siempre estaba presente y fue precisamente cuando un amigo de su padre que se dedicaba a los bienes raíces que le ofreció una nueva oportunidad.

Sabía que era todo un reto, no había duda, era un nuevo campo y se decidió, a pesar que en repetidas ocasiones muchas personas le indicaron que no era adecuado lo que haría.

APRENDIÓ INGLÉS PARA SUPERARSE AÚN MÁS

Estudió inglés para desarrollarse de mejor manera y con mucho esfuerzo pudo cumplir esa meta, todo ello con la ayuda de libros, música, mucha lectura y sin miedo a practicar. Tiempo después se aventuró y emprendió por su cuenta, siempre en bienes raíces.

“Vino la crisis hipotecaria/recesión en USA donde la economía se vino abajo siendo los bienes raíces una de las columnas en caer primero. Nadie quería comprar y la gente comenzó a perder sus casas. Yo seguía con el entusiasmo aunque la realidad mostraba todo color de hormiga”, indicó.

Y a pesar que la situación era compleja para muchos y la economía estaba mal, con la ayuda de abogados, logró ayudar a personas que perdían sus propiedades, principalmente hispanos, “este servicio les benefició en gran manera a muchos clientes de los cuales 100 por ciento quedaron satisfechos”.

“En el 2013 logré completar un estudio para ser un bróker asociado en el área de Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia (D. C.) con la compañía RE/MAX reconocida a nivel mundial en bienes raíces y contar con un equipo de trabajo de 7 personas y ganar varios reconocimientos”, refirió.

Hasta ahora ha logrado asesorar a cientos de personas a vender y comprar bienes raíces, tiene 35 años, es esposo y padre de una niña de 3 años que es su adoración.

“A pesar de las dificultades, tristezas, tormentas y tropiezos en mi peregrinaje en este país, puedo decir confiadamente: Hasta aquí nos ha ayudado Dios”, puntualizó.