EN DONDE ESTÉN, SE ESFUERZAN EN SALIR ADELANTE

Dando una voz: de Guatemala a EE. UU., migrantes cuentan sus historias

Por Grecia Ortíz
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A diario miles de guatemaltecos buscan sobresalir y triunfar en Estados Unidos, país al que miles de connacionales han migrado, algunos escapando de la violencia en sus hogares o en su entorno, otros para ayudar a sus familias sumidas en la pobreza, pero todos con esperanzas de tener un futuro mejor que el que Guatemala les puede ofrecer.

En esta edición, La Hora Voz del Migrante entrevistó a varios guatemaltecos cuyas vidas son dignas de ser reconocidas. Algunos tienen historias comunes, pero no por ello dejan de ser admirables. Son historias de lucha y perseverancia las cuales demuestran que todo es posible cuando existe voluntad y que no importa la razón por la que dejaron Guatemala, el deseo de superación es latente.


DESDE NEVADA, HUGO MARTÍNEZ LUCHA POR SU FAMILIA 

_Hugo 2Hugo Martínez es originario de la Nueva Concepción, Escuintla, pero desde hace 18 años decidió trasladarse hacia Estados Unidos con la esperanza de encontrar un futuro diferente para él, para su esposa y su pequeño hijo de dos años.

En Guatemala, su trabajo consistía en manejar autobuses de Amatitlán y de Villa Nueva. Un año y medio después de irse decidió mandar a traer a su esposa y su hijo.

“Vivimos en el estado de Nevada y pues ahorita en dos semanas se gradúa mi hijo de High School. Mi esposa y yo nos casamos jóvenes, pero eso no ha sido ningún tropiezo para decir que por eso uno no puede tener buenos hijos, pues yo me considero que los he criado bien, yo nunca he tenido vicios, ni de fumar ni de tomar, nunca he tenido ningún problema en Estados Unidos, por ningún motivo”, señala.

Martínez asegura que el éxito de su familia radica en que todo lo que ha hecho ha sido por el buen camino, algo que ha tratado de inculcar a sus hijos. Su esposa también ha sido la clave para mantenernos unidos a pesar que las jornadas de trabajo son extenuantes.

El entrevistado recordó que hace año y medio sus tres hijos pudieron visitar a sus familiares en Guatemala. Aunque el mayor de sus hijos no nació en Estados Unidos con la ayuda del programa DACA (la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia es un programa anunciado por el Gobierno de Estados Unidos durante el mandato del presidente Barack Obama), pudo tramitar un permiso para viajar.

Dice que se siente orgulloso de sus tres hijos, ya que son muy buenos estudiantes. “Me alegro mucho que ellos estén aprovechando lo que nosotros hacemos por ellos”.

Recuerda que su primer empleo fue cuando pintaba partes de automóviles y vivió en Minnesota, en donde se sentía solo porque no tenía familia, por lo que decidió mudarse a Nevada y desde que llegó a ese estado su trabajo fue pintar viviendas.

“Tuve la fortuna de que mis tíos me enseñaron el trabajo y el esfuerzo que uno le pone. En este momento trabajo de mantenimiento, porque en 2009 tuve un accidente de trabajo y quedé un poco lesionado, pero ahora trabajo así, que es un poco más liviano, pero acá tengo todos los beneficios y nunca pensé que aquí lo hicieran”, comentó.

El mensaje de Martínez para guatemaltecos que están en Estados Unidos, es que adopten las leyes y las cumplan para evitar una deportación y puedan seguir aportando a sus familias.

“Si tienen vicios, deben tratar de dejarlos, la vida acá en Estados Unidos es mucho mejor económicamente, porque uno puede hacer muchas cosas cuando no se tienen vicios. Ahora por cualquier cosa tratan de deportarlo, ese es mi consejo”, detalló.

DENNIS MARTÍNEZ A JÓVENES MIGRANTES: “NO DEJEN DE ESTUDIAR”

_Denis 4Dennis Martínez es hijo de Hugo y vive en Nevada desde que tenía dos años. Él, junto a millones de jóvenes, pertenece al grupo de jóvenes conocido como “Dreamers”.

En una entrevista para La Hora Voz del Migrante, el joven relató que sus padres siempre lo han apoyado a perseguir sus sueños.

“Voy a la escuela y ya me voy a graduar en menos de un mes, voy a ser el primero en graduarme –de la familia-, y voy a ir a la universidad, lo del Dreamer me ha ayudado mucho, sin eso no hubiera podido aplicar a becas, ni pudiera tener licencia de conducir”, comentó.

Asegura que su sueño es estudiar ingeniería mecánica. Dice sentirse muy respaldado por su familia porque siempre lo han apoyado. El joven ocupa su tiempo libre para entrenar un equipo de fútbol y también comparte tiempo con sus dos hermanos quienes tienen la misma afición.

El entrevistado señala que en el futuro le gustaría regresar junto a toda su familia a Guatemala.

Cuenta que uno de los recuerdos más felices que tuvo fue cuando se enteró que lo habían aceptado en la universidad a la que aplicó.

Durante las vacaciones trabaja para ayudar a su familia y para forjarse responsabilidad. “Mi consejo a los jóvenes es que no dejen de estudiar, porque si ellos estudian lo que van a tener en la mente nadie se los va a poder quitar y eso les va a ayudar mucho en la vida”, expresó.

MARÍA JOSÉ: MIS HIJOS SON LA LUZ DE MI VIDA  

_Maria Jose 2María José es maya Kanjobal, originaria del área norte de Huehuetenango, que en 2003 salió de Guatemala hacia Estados.

Su viaje hacia el extranjero lo emprendió sola con la esperanza de encontrar un futuro mejor para ella y su familia, aunque su travesía fue una de las experiencias más peligrosas que ha vivido.

“Viajamos por buses por la parte de México, nos agarraba migración y nos encerraban en los carros que cargaban. Lo chistoso es que nos agarraban en determinada distancia y nos volvían a agarrar, y así íbamos, ya llegando al DF, fue una experiencia muy difícil hasta marcó mi historia”, relató a La Hora Voz del Migrante.

En México vivió una experiencia difícil porque la asaltaron y le pedían que entregara todo lo que llevaba, pero en un momento confuso logró escapar de las personas que querían hacerle daño.

Algo de lo que siempre se sentirá tranquila es de no haber expuesto a su hijo a los peligros a los que se enfrentó y de los que escapó. “Es una experiencia muy triste y dolorosa que marcó mi vida y mi historia”, cuenta.

Al establecerse en EE.UU., la migrante se enfrentó a un mundo diferente al que conocía y se quedó en Los Ángeles California, aunque su destino inicial era Chicago.

“Llegué a un mundo desconocido, me enfrenté al idioma, al racismo por problemas al comunicarme, al manejar un dinero diferente, empecé a buscar trabajo sin experiencia, todos los lugares a los que iba me pedían experiencia, y no la tenía en ningún tipo de trabajo, eso fue lo más difícil”, relató.

Su primer trabajo fue como costurera y hoy ella es la prueba de que con esfuerzo todo se puede lograr. Ella lucha por el futuro de sus tres hijos, uno en Guatemala y dos que viven con ella en Estados Unidos.

“Mis hijos son la luz de mi vida, me guían, me llevan a trabajar duro, fui mesera, todo ese esfuerzo lo hago por mis hijos, y le mando ayuda cada mes a mi hijo”, cuenta.

La entrevistada detalló que no tiene un trabajo fijo y trabaja en lo que puede, vende productos de diferentes tipos, incluso de catálogos que ofrece de casa en casa. “Soy una persona que busca los medios de cómo ganar un poco de dinero para completar mis gastos”, señala.

A María José le gusta leer y también participa en un programa de radio digital que tiene mucha audiencia en Estados Unidos.

EN ARLINGTON: HERMANAS BARAN PARTICIPAN EN ACTIVIDADES FOLKLÓRICAS 

_Hermanas Bran 3Con tan solo 10 y 7 años, las niñas líderes Kaylee y Stephanie López Baran son desde ya cofundadoras de la Organización Unidos por El Palmar-USA. Ambas son hijas de la guatemalteca Letty Baran.

Aunque nacieron en Arlington Virginia, Estados Unidos, ambas ya forman parte del grupo folklórico Awal Danza.

Su tiempo libre lo emplean en hacer deporte, ensayan danzas folklóricas y en enero último hicieron labor humanitaria en Guatemala, específicamente en el caserío Horizonte de El Palmar, Quetzaltenango.

Las pequeñas relataron a La Hora Voz del Migrante que se sienten felices de ayudar al prójimo y que los fondos que han recaudado sean destinados a causas benéficas.

Su carisma y corazón también las lleva a recomendar a los padres de familia a que apoyen a sus hijos y les cuenten de sus orígenes, además de instar a otros niños a que porten sus trajes típicos y que no sientan vergüenza de hacerlo.

En un futuro a Kaylee le gustaría ser veterinaria, porque se considera defensora de los animales, mientras que Stephanie recibe clases de arte y le gusta el violín.

La mayor de las hermanas integró el coro el año pasado para darle la bienvenida a la Fiscal General Thelma Aldana cuando llegó a Washington, y también recibió al presidente Jimmy Morales cuando efectuó su primera visita como mandatario.

Ambas han participado con Awal Danza en lugares como museos y festivales para promover la cultura de Guatemala, además de participar en reuniones de la comunidad. Durante las vacaciones practican natación por las mañanas.

En Navidad las hermanas Baran reciben algunos regalos para ellos y otros los destinan a niños que lo necesiten.

NANCIA SICAL: SIEMPRE HE SALIDO ADELANTE 

_Nancia 1Elaborar platillos típicos es una de las pasiones de Nancia Sical, guatemalteca que reside en Estados Unidos, quien junto a hermanos y familia decidió unirse a la búsqueda del sueño americano.

Nancia recuerda que en Guatemala trabajó varios años, pero la situación era difícil porque aunque trabajaba duro no lograba ahorrar y su mamá la alentaba a que dejara el país y los acompañara en Estados Unidos. Junto a Sical viajó su hija de 9 años.

En un principio fue complicado conseguir un empleo porque no hablaba inglés y al no saber conducir las oportunidades eran menos. Sus primeros trabajos fueron como mesera, pero lo que más le ayudó fue su experiencia previa en Guatemala de cuando fue maestra de Educación para el Hogar.

Con el tiempo decidió elaborar alimentos típicos, como tostadas de guacamol, tamales, caldos y carne asada. “A los gringos les gusta mucho la comida de Guatemala”, señala.

Sical recordó que hace unos años algunas de las personas que la conocieron hicieron un video y destacaron su esfuerzo por superarse, ya que desde muy joven quedó viuda y debió salir adelante por sí sola. “Como mamá soltera siempre he salido adelante”, comenta.

Entre las especialidades de Sical está la elaboración de arreglos de frutas, algo por lo que las personas siempre la felicitan.

“Yo era la mayor de cuatro hermanos, entonces mi mamá trabajaba y mi papá me dejaba a cargo de mis hermanos y mi mamá me decía qué hacer, y de ahí empecé a cocinar y me gustó, después estudié para maestra de Hogar”, relata.

Para seguir mejorando la elaboración de sus alimentos la entrevistada trata de acudir a los talleres y capacitaciones que son necesarios para continuar con su trabajo. Nancia cuenta que la contactan para pedir sus servicios y ahora tiene establecida a su venta de comida llamada “Nancias Antojitos”.

“No tengo un local, el único lugar seguro es de los miércoles en el market, no tengo una página, así que me llaman directamente, pero abriré mi página”, destacó.

Cuando llega al market, Sical lleva carne asada y tortillas con carne que son las preferidas por sus clientes. “La gente sabe que yo los miércoles tengo un sitio seguro”, comenta.

Señala que durante la época de Navidad que aporta con fruta a un centro comunitario de Maryland, en donde vive junto a sus hijos y otros familiares.

ROXANA LÓPEZ TRIUNFÓ POR SU HIJA 

_RoxRoxana López quedó a su suerte en México en su camino hacia Estados Unidos y trabajó en una tortillería para poder continuar. Fue blanco de burlas por su educación e idioma.
Esta guatemalteca vivió una serie de dificultades que a cualquiera hubiera desmotivado, pero no cedió a la presión, siguió su camino y triunfó por su hija.

Esta es la historia de una guatemalteca que decidió migrar en 1992 debido a que las carencias económicas le dificultaban sufragar las necesidades de su familia e  hija de apenas cuatro años.

“Fue demasiado duro,  hasta hoy me es difícil recordar aquel momento porque mi familia ha sido todo para mí, y todavía no puedo superar el haberme separado de mi hija”, comentó.

La migrante cuenta que antes de emprender el viaje únicamente se imaginaba que Estados Unidos era un país “bonito”. Tenía planificado llegar a Los Ángeles, California con un primo; su meta era quedarse tres años con la convicción de que sacaría adelante a su hija y familia en ese lapso.

Recuerda que salió de Guatemala y empezó a recorrer un desierto. En el camino autoridades migratorias de México interceptaron el bus en el que viajaba junto a otros cinco guatemaltecos. Logró escapar con el encargado de trasladarlos a la frontera de Estados Unidos.

“Ese día que llegamos a –Ciudad de México–, él me dijo: bueno se queda aquí o se regresa conmigo porque…ya no traigo dinero para seguir”.

Cuenta que empezó a rezar y a pensar dónde pasaría la noche, la otra persona con la que viajaba la dejó en una terminal de autobuses, lugar en el que dormiría las siguientes tres noches mientras cada mañana buscaba de puerta en puerta alguna oportunidad de trabajo.

Un día encontró lo que denomina un “buen samaritano”, quien le ofreció trabajo en una tortillería. Cuando atendía en el local conoció a una señora que la llevó a su casa y le dio alimentación mientras que reunía para un boleto de autobús que la llevara a la frontera con Estados Unidos.

López trabajó por un mes en la tortillería hasta conseguir el dinero para el boleto de autobús hacia Tijuana. Con pocos detalles indica que pasó las casetas de migración sin que la detuvieran.
Mapa de las remesas finalAl llegar a California por medio de su primo obtuvo un trabajo para cuidar a dos niñas.
Su preocupación era constante, tenía miedo, lloraba por las noches debido al recuerdo de su familia y las injusticias que sufría.

A pesar de trabajar para una familia latina proveniente de Colombia menciona que era objeto de burlas por su “educación”.

“A veces solo porque decía muchas gracias cuando terminaba de comer se reían y –me– decían que ¿por qué decía eso?, que aquí no se decía…que sus niñas iban a aprender cosas que no estaban correctas”.

Es enfática en decir que al llegar a los EE. UU. fue explotada. “Y yo tenía que aguantarme lo que fuera, porque no tenía a donde ir y no conocía mucho”.

Al ser cuestionada del por qué soportaba los malos tratos responde que su objetivo era estudiar inglés para tener mejores oportunidades y pensó que el horario que tenía cuidando a las niñas le facilitaría asistir a la escuela.

En un principio la señora para la que trabajaba no quiso dejarla salir temprano de sus labores para que asistiera a sus clases de inglés, que eran de 18:15 a 21:30 horas. Dos años después consiguió su objetivo y además en esas clases conoció a quien sería su esposo.

A los cinco años de llegar a Estados Unidos se casó, renunció a su trabajo cuidando niñas y se dedicó a limpiar casas durante dos semanas.

Su esposo consiguió que fuera contratada en la compañía de productos médicos desechables en el que laboraba, lugar en el que actualmente se desempeña como encargada de recibir y enviar mercancías dentro y fuera de Estados Unidos.

Hace siete años consiguió el estatus de residente y recientemente el de ciudadana, tuvo una hija con su esposo y en la actualidad realiza las gestiones para reunirse con su hija de Guatemala.

“Ahora me siento como que estuviera en mi país. Puedo viajar y visitar a mi familia, enseñarle a mi hija mis tradiciones. Me siento segura de sí misma”, indicó.

López dice que ahora muchas cosas la hacen feliz, como haber tenido a su segunda hija, su trabajo, con el cual ha logrado ayudar a su familia en Guatemala, entre otros aspectos.

“Porque este país me ha dado y da la herramienta perfecta para que yo pueda ver lo mejor por mis seres queridos”, añade.
*El nombre original de la entrevistada fue modificado a su petición por temor de afectar el proceso para trasladar a su hija a Estados Unidos.


2.3 MILLONES DE GUATEMALTECOS EN EL EXTERIOR

_OPCION 2De acuerdo con el Organización Internacional para las Migraciones (OIM),  más de 2.3 millones de guatemaltecos viven en el exterior, pero de ellos 1.8 son los que envían remesas desde Estados Unidos.

Los connacionales son los encargados de llevar con esfuerzo a más de 6.2 millones de personas, el aporte económico en remesas que les sirven para diversos aspectos en las familias, aunque eso signifique que trabajen horas extenuantes en los lugares donde residen.

“Si tienen vicios, deben tratar de dejarlos, la vida acá en Estados Unidos es mucho mejor económicamente, porque uno puede hacer muchas cosas cuando no se tienen vicios. Ahora por cualquier cosa tratan de deportarlo, ese es mi consejo”.
HUGO MARTÍNEZ

“Voy a la escuela y ya me voy a graduar en menos de un mes, voy a ser el primero en graduarme –de la familia-, y voy a ir a la universidad, lo del Dreamer me ha ayudado mucho, sin eso no hubiera podido aplicar a becas, ni pudiera tener licencia de conducir”.
DENNIS MARTÍNEZ

“Mis hijos son la luz de mi vida, me guían, me llevan a trabajar duro, fui mesera, todo ese esfuerzo lo hago por mis hijos, y le mando ayuda cada mes a mi hijo”.
MARÍA JOSÉ

Su tiempo libre lo emplean en hacer deporte, ensayan danzas folklóricas y en enero último hicieron labor humanitaria en Guatemala, específicamente en el caserío el Horizonte de El Palmar, Quetzaltenango.
KAYLEE Y STEPHANIE LÓPEZ BARAN

“Yo era la mayor de cuatro hermanos entonces mi mamá trabajaba y mi papá me dejaba a cargo de mis hermanos y mi mamá me decía qué hacer, y de ahí empecé a cocinar y me gustó , después estudié para maestra de Hogar”.
NANCIA SICAL