¿Cómo se forman los partidos políticos en Guatemala?

Rodulfo Santizo

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Guatemalteco, migrante, facilitador de procesos para fortalecer el tejido social, visor y monitor del bienestar social, multifacético, persistente, soñador por una Guatemala diferente, gestor en desarrollo.

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Por Rodulfo Santizo
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Esto es algo que todo mundo lo sabe, la forma de cómo se forman y financian las organizaciones políticas en Guatemala, y así surge la idea de un grupo de ciudadanos en su mayoría citadinos que desconocen la verdadera realidad de Guatemala y que responden en muchos casos a intereses ocultos de ciertos sectores que le han hecho mucho daño al país.

Los partidos políticos en Guatemala no han cambiado, todos se manejan alrededor de un cacique y sus círculos cercanos para manejar a su sabor y antojo a todos aquellos que quieran correr en una elección para cargos en los diferentes niveles de participación. Las experiencias han dado la razón, no aceptan sugerencias ni consejos para direcciones de mejor manera sus convocatorias y convencimiento de ciudadanos para que sean sus aliados en el proceso electoral.

Este ha sido el eterno problema de todos los partidos políticos que son constituidos como una empresa y que es dirigida por un grupo muy reducido de personas que giran instrucciones para que sean cumplidas, de acuerdo a sus intereses, sin tomar en cuenta que están trabajando con gentes pensantes que desean cambiar los destinos de su municipio, departamento o el país en general.

Los partidos politiqueros se inician con los deseos de mucha gente de tener el poder político y económico, buscan consensos con grupos de personas para elaborar su proyecto, basado en su escaso o a veces nulo conocimiento de la realidad nacional, hacen acuerdos con grupos y sectores de dudosa procedencia o mala reputación, consolidan su plan, definen su candidato presidencial, luego inician la búsqueda del resto de candidatos en todas las regiones de Guatemala, así da inicio la formación del partido político en nuestro medio, donde no hay ni siquiera un mínimo de participación de sus bases, no hay inclusión de sectores geográficamente representados.

Parte de este problema está en la ley electoral que no deja claro que todos los partidos políticos tengan representación legal en todos los municipios de Guatemala, solo hacen lo requerido legalmente y se olvidan del resto de municipios y departamentos a los cuales si visitan en tiempos de campaña. Debe ser obligatorio que los partidos a que lleguen a todos los rincones de la república para tener instituciones políticas formales legales  y que realmente sean una verdadera opción de cambio para el país. Estos mandatos de ley están hechos a la medida de políticos que desean mantener sus influencias y poderío en los quehaceres de gobierno, porque saben que si se le da participación a la sociedad civil para replantear las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, se les viene todo encima.

No hay otra manera más de darle rumbo a este eterno problema de política clientelar de mercado cantonal y de lotería de feria, donde los partidos políticos aparecen y salen en las bolsas de Tortrix, corrompiendo todo el sistema y por consiguiente la continuidad en la prueba y error.

Urge que los buenos guatemaltecos inicien la formación de verdaderas estructuras políticas, con formación y educación de participación cívica y ciudadana, donde haya inclusión, apertura para todos los sectores en verdaderos diálogos por regiones o distritos electorales, los cuales se pueden hacer aunque la ley no lo establezca para que la población participe en estos procesos de orientar el destino de su progreso, basado en buscar las mejores opciones políticas, seleccionando sus candidatos, producto del empoderamiento de su institución política, al tener sentido de pertenencia.

Con este ejercicio se tendrán 340 representaciones municipales legales, 22 departamentales con soporte y base social en todos sus municipios y que su máxima decisión sea en las asambleas nacionales de cada entidad formada.

Esto de participar en política partidista no es delito y no es malo, si se quiere hacer con el firme deseo de querer cambiar el destino de cada lugar donde residimos, porque recuerden que la suma de buenas intenciones municipales hará un plan de desarrollo departamental y nacional, pero con el pleno derecho de participar y tomar decisiones, de lo contrario seguiremos como hasta ahora que no hay espacios para que se tome en cuenta a los ciudadanos deseosos de hacer cambios. Con esto digo que la inclusión, es ser parte en todas las etapas de formación de un partido, no solo cuando convenga a intereses de sus dirigentes o caciques.