Cajolenses le apuestan al cooperativismo y al desarrollo local

En los últimos años, con capital proveniente de las remesas, en Cajolá se ha instalado un grupo de pequeña empresa con fundamento cooperativista que da trabajo principalmente a mujeres de la localidad, generando empleo y la comercialización de productos textiles para la exportación.

Por: Gilberto Escobar

A los 16 años migré a EE. UU. a trabajar para poder salir de la pobreza y buscar desarrollo para mi familia, somos 4 hermanos. Mi familia se ha sumado a este sueño y han apoyado el trabajo que realizamos en Cajolá, menciona Eduardo Jiménez, uno de los fundadores de la cooperativa.

Trabajamos estrechamente con las mujeres que forman la cooperativa para asegurarnos de que tengan la capacitación y las habilidades para hacer un gran trabajo, ya que nuestra producción es para la exportación.

Uno de los sueños llegando a EE. UU., es tener casa propia, yo construí una pero ahora la usamos para los diferentes talleres de la cooperativa, donde las tejedoras fabrican diseños llamativos con colores y formas tradicionales de la cultura maya de la región.

La cooperativa cuenta con 30 mujeres tejedoras quienes elaboran carteras, chalinas entre otros productos, una carpintería donde trabajan jóvenes que estudian por las tardes música, tiene un espacio para los hijos e hijas de las tejedoras en donde se dan cursos, cuentan con una granja de gallinas ponedoras, los talleres se han convertido en un espacio de desarrollo económico local.

Este sueño inició para mejorar nuestras condiciones de vida, Cajolá es un municipio de Quetzaltenango, su población está entre los 18 mil habitantes, de los cuales unos siete mil residen en Estados unidos, este proyecto lo hemos pensado para que los jóvenes no migren y tengan oportunidades de desarrollo, Cajolá es un municipio que tiene talentos, lo que nos hace falta son oportunidades para desarrollar el potencial humano, menciona Eduardo.

Se calcula que en EE. UU. viven tres millones de guatemaltecos, quienes, en su mayoría, viajaron en busca de oportunidades laborales. Según la OIM, más de un millón 860 mil migrantes mandan efectivo a sus parientes, con lo que benefician a más de seis millones de personas.

Las familias que viven de las remesas se focalizan en los departamentos de San Marcos, Quiché, Huehuetenango, Quetzaltenango y Totonicapán.

La cooperativa Maya Mam de tejedoras sigue avanzando a pasos lentos pero seguros para que en corto plazo los jóvenes de Cajolá no migren y tengan una oportunidad de desarrollo, concluye Eduardo.