TRAS CASI 9 MESES

Aún persiste temor y secuelas en familias migrantes separadas por Tolerancia Cero

Por Margarita Girón

[email protected]

Durante el 2018, *Antonio, un guatemalteco de no más de 30 años partió desde Huehuetenango rumbo a Estados Unidos con su pequeño hijo de 4 años en busca de un futuro mejor para ambos, desafortunadamente al llegar a la frontera de ese país fueron detenidos y separados bajo la política migratoria de “Tolerancia Cero” puesta en marcha por la administración del presidente Donald Trump durante los meses de abril y junio del año pasado.

Antonio no sabía qué hacer y la separación lo llevó a un estado de depresión del que aún no se recupera del todo. Estar detenido, sin dinero y sin su hijo agudizó el drama del guatemalteco, que salió del país huyendo de la pobreza y que al llegar a Estados Unidos solo encontró una experiencia que marcó su vida y la de su hijo.

Según los datos difundidos por las autoridades estadounidenses, durante la vigencia de la política que separaba familias migrantes, más de 2 mil menores de edad fueron separados de sus padres y llevados a albergues temporales en donde permanecieron hasta que el 20 de junio, ante la presión internacional y repudio por la medida, Trump puso fin a la separación de las familias a través de una orden ejecutiva.

Sin embargo, las reunificaciones no fueron inmediatas, de hecho, la Cancillería de Guatemala, informó que casi 9 meses después de que dicha medida fue suspendida, aún se encuentran 55 menores pendientes de ser reunificados.

A NUEVE MESES, CONGRESISTAS DEMÓCRATAS CONTINÚAN CUESTIONANDO LAS SEPARACIONES

Durante esta semana, la secretaria de Estado, de EE. U.U. Kirstjen Nielsen fue citada por la Cámara Baja del congreso estadounidense, para abordar el tema migratorio y las separaciones familiares.

La Agencia de noticias The Associated Press dio a conocer las declaraciones de Bennie Thompson, presidente de la comisión integrada por demócratas, durante la citación a Nielsen. Thompson dijo que el objetivo de la audiencia era en parte darle a la Secretaria de Estado la oportunidad de iniciar una “discusión seria” en lugar de repetir las declaraciones del presidente Donald Trump sobre una crisis de seguridad en la frontera y revelar qué sabía sobre las separaciones de familias el año pasado.

“No hay palabrerío que cambie el hecho de que ella sabía que el gobierno de Trump aplicaba una política de separación de familias en la frontera”, dijo Thompson. “Para peor, el gobierno chapuceó la aplicación de su plan cruel, al perder el rastro de los niños e incluso deportar padres a Centroamérica sin sus hijos”, dijo Thompson.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) publicó luego de la reunión que Nielsen sostuviera con los demócratas, que la funcionaria habría asegurado que no tenía conocimiento de ningún padre que hubiese sido deportado, sin oportunidades para llevar a sus hijos con ellos; sin embargo, ACLU señalaba que ese mismo día, el gobierno estadounidense habría identificado a 471 de estos padres.

Antonio logró ser reunificado con su hijo en el mes de julio, aunque esto no significó libertad, pues continuó detenido, durante el tiempo que permaneció en el centro de detención de migrantes, el padre pudo observar que su hijo no hablaba y se mostraba temeroso con otras personas escondiéndose detrás de él mientras pasaban a su lado.

El caso de Antonio es el reflejo de los 2 mil 279 menores guatemaltecos que fueron separados de sus padres, según datos proporcionados por la Cancillería. Aunque muchos de estas familias fueron deportados, Antonio fue liberado junto a su hijo, por causas humanitarias; según indicó, sin embargo, el temor de volver a ser detenido, separado de su hijo y deportado es constante.

Silvia Rodríguez, activista pro migrantes en Estados Unidos y que se involucró en la ayuda a las familias separadas, dijo que, aunque asesoró a Antonio durante su proceso, el temor y la inseguridad que dejó en el guatemalteco la detención, aún no le ha permitido tramitar su solicitud de asilo.

También señaló que conoció casos de padres guatemaltecos que fueron deportados sin sus hijos, “algunos padres tomaron la decisión dura de aceptar la deportación y que su hijo permaneciera en Estados Unidos, uno de ellos me dijo que su hijo de 10 años era excelente estudiante y que en Guatemala él no podía darle la educación que el niño merecía”, puntualizó.
En ese caso, Rodríguez indicó que contactó a los familiares del padre en Estados Unidos para que pudiesen reclamar al niño y actualmente vive en Estados Unidos. Sin embargo, para quienes no tienen familia en Estados Unidos, no existía esa posibilidad.

“Yo hablaba con los papás y los padres me preguntaban siempre cuándo iban a salir los menores y debo destacar que en estos casos los Consulados hicieron su parte para apoyar en estas reunificaciones gestionando los documentos para que los niños pudiesen viajar”, señaló.

Antonio y su hijo que este año cumple 5 años, están juntos, el niño está asistiendo a la escuela y se encuentra bajo el resguardo de unos conocidos de Antonio y de acuerdo con su relato, el menor está aprendiendo inglés muy rápido y a su corta edad ya responde en ese idioma cuando su padre no consigue comprender algunas conversaciones en inglés.

El temor de Antonio es que las oportunidades para él y para su hijo un día finalicen si son detenidos nuevamente. Para el connacional, volver al país sería enfrentarse nuevamente a una realidad en la que las oportunidades son escasas para él y su familia.

FAMILIAS CONTINÚAN MIGRANDO

Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), durante el mes de febrero 66 mil 450 migrantes fueron detenidos por la patrulla fronteriza estadounidense, entre menores no acompañados y unidades familiares, que, de acuerdo con dicha oficina, representa el número de personas (ya sea un niño menor de 18 años, padre o tutor legal) detenidos con un miembro de su familia. Además, 9 mil 653 fueron considerados como inadmisibles en los puertos de entrada del país del norte.

En diferentes oportunidades, el Diario La Hora ha consultado con la Cancillería si tiene un registro del total de menores que se encuentran detenidos por temas migratorios en Estados Unidos, sin embargo, aunque Marta Larra, vocera de dicha institución, ha indicado que ha solicitado los datos, no se ha obtenido respuesta al requerimiento de este medio y en los últimos días únicamente ha dejado los mensajes enviados vía WhatsApp en visto.

En una carta dirigida al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, el Consejo Americano de Inmigración, el Consejo de Inmigración Estadounidense, la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), presentó una queja ante la Oficina de Derechos Civiles y Libertades Civiles (CRCL) y la Oficina del Inspector General (OIG), en la que solicitaron la liberación de familias migrantes detenidas para permitirles continuar luchando por su estadía en Estados Unidos fuera de la detención.

Betsy Castellanos, migrante y activista guatemalteca, señaló que en muchos de los casos de migrantes que fueron separados de su hijos, los familiares no se acercaban a las autoridades para reclamar a los menores por miedo a ser detenidos, razón que retardó más las reunificaciones de familias migrantes.

Como activista pro migrantes, Rodríguez pudo tener contacto con al menos 200 familias que fueron separadas durante la vigencia de Tolerancia Cero, en donde destacó que los guatemaltecos le indicaban que eran originarias de las áreas rurales del país.

“En general, las personas vienen huyendo de la violencia y la pobreza que viven en Guatemala, a quienes yo conocí durante el proceso de reunificación tras Tolerancia Cero, fueron en su totalidad personas que migraron del interior del país, muchos de ellos no pueden ni hablar español, se nota la necesidad que ellos tienen para salir y buscar un futuro porque en Guatemala no tienen cómo”, dijo Rodríguez.

Según cifras del Instituto Guatemalteco de Migración, durante el 2018 fueron deportados desde México y Estados Unidos más de 12 mil 700 niños, mil 968 de ellos reportados como “no acompañados”.
*Por razones de seguridad, el nombre real del migrante citado en este reportaje fue cambiado.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) publicó luego de la reunión que Nielsen sostuviera con los demócratas esta semana, que la funcionaria habría asegurado que no tenía conocimiento de ningún padre que hubiese sido deportado, sin oportunidades para llevar a sus hijos con ellos; sin embargo, ACLU señalaba ese mismo día que el gobierno estadounidense habría identificado a 471 de estos padres.