¡A estas alturas, nadie está definido!

Rodulfo Santizo

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Guatemalteco, migrante, facilitador de procesos para fortalecer el tejido social, visor y monitor del bienestar social, multifacético, persistente, soñador por una Guatemala diferente, gestor en desarrollo.

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Por Rodulfo Santizo
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Si los guatemaltecos que viven a diario la situación crítica que vive el país, no han definido en su mayoría por quién van a votar, los que están lejos mucho menos tienen ya una decisión; la población migrante no tienen información verídica y conocimiento claro de quiénes son los candidatos, no saben a quién tirarle o aconsejar a su familia para que voten por X o Y opción. Esto es normal porque tanto que se oye decir del tema migrante y nadie de los aspirante a cargos por elección saben cómo enamorar a los guatemaltecos que viven lejos de Guatemala, si ni la propia diáspora que participa en estos eventos electorales presentó una propuesta convincente, mucho menos los que vienen a querer dorar la píldora.

Todo esto es consecuencia del poco interés que los partidos políticos y candidatos han puesto en los guatemaltecos que viven en el extranjero, no han sabido ganarse la voluntad de la diáspora, las pocas oportunidades que han tenido para acercarse a los migrantes, no las han aprovechado para convencerlos de que son verdaderas opciones para dirigir la nación.

Con esta pobreza de propuesta nadie garantiza ni asegura que se tenga a estas alturas ya definido el voto, aunque hay migrantes que corren a cargos a elección, principalmente para diputados y alcaldes, ninguno de ellos supo darle información a sus candidatos o partidos sobre la verdadera realidad del pueblo migrante, esto es consecuencia del poco conocimiento que tienen en la realidad nacional de Guatemala y cómo enfocar la solución de los múltiples problemas y necesidades que tiene un sector que mantiene la economía de Guatemala por medio de las remesas.

Hacia la población migrante no hay ninguna sola intensión de tomarla verdaderamente en cuenta, hay algunas incursiones, pero no son las que porcentualmente le corresponde, además no hay claro conocimiento de la diáspora en que hacer al momento de emprender esta aventura política ni mucho menos que hacer cuando se llegue al poder, es fácil ver la escasa pobreza de los participantes, al no contar con una sola propuesta convincente de parte de los candidatos, siempre se lanzan a ver qué sale y hacen las cosas como siempre a la prueba y error.

Ante estas experiencias, que a la postre, es conveniente que sucedan para que los migrantes realmente despierten y busquen nuevos rumbos para empoderarse por sí mismos o bien para ser parte de movimientos cívico ciudadanos para participar en política partidista, pero donde se habrán realmente los espacios y se de oportunidades reales.

Siempre he dicho y lo sostengo que la política no es mala, los malos son las personas que utilizan los eventos electorales para satisfacer sus intereses personales, que de eso en Guatemala los hay por montón y solo basta ver las noticias en los medios de comunicación.

Como veo las cosas, se tienen que pasar otros cuatro años críticos, viendo como el país se desgrana en manos de los políticos tradicionales, ahora si la población toma por fin una decisión de tomar el papel que le corresponde otra cosa, sucederá.

Suerte a todos los que corren en cargos por elección, esperando si llegan al poder sean valientes y honestos, defendiendo los intereses de la sociedad en general.