DESDE LA REDACCIÓN

Un contundente mensaje

Por Douglas Gámez
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Al dirigirse a la prensa luego de su reunión con el presidente brasileño Michel Temer, Pence dijo que tenía un mensaje “directo del corazón” para los centroamericanos. “Si no pueden venir legalmente, no vengan”, reportó la agencia AP sobre la más reciente visita de Mike Pence a Latinoamérica. Un pronunciamiento contundente y lapidario.

Cuando esta columna se publique, Pence ya visitó Guatemala y sostuvo una reunión con los Presidentes del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras).

Desde afuera el panorama para la comunidad migrante es sumamente complejo y no digamos en sus países de origen. Cada nación enfrenta su propia turbulencia, el punto álgido de problemáticas que empezaron hace muchas décadas y que se profundizaron con el pasar de los años parecen estar en un momento difícil y decisivo.

¿A dónde ir? Qué puede hacer el migrante que se encuentra ante una realidad desesperanzadora en su tierra, sin oportunidades, sin educación y ni siquiera observar una pequeña luz que le haga creer que podrá salir adelante.

Y la decisión es casi suicida, pareciera que el destino se endurece más, las cartas están echadas, en Estados Unidos la sociedad de aquel país enfrenta su propia realidad, compleja, con sus descontentos y desilusiones hacia la clase política tradicional, lo cual ha hecho voltear a observar a otras corrientes que resultan peligrosas.

Hasta qué momento será suficiente para actuar. Los espacios se van cerrando, la sociedad en nuestros países se asfixia.

Estamos, sin duda, en un momento histórico, en una etapa en la cual es imprescindible encontrar acuerdos, apoyar causas fundamentales como la educación, salud, seguridad y el combate a la corrupción, ese mal que tantas oportunidades obstaculiza.

Es momento de decir ¡Hasta aquí! No hay manera de argumentar a favor de las malas prácticas de la corrupción.

Pence envió un mensaje claro, nuestra sociedad y países, así como gobiernos poco podrán hacer en ese sentido, la única vía continúa siendo a lo interno y debe ser rápido porque esta bomba del tiempo puede explotar en cualquier momento.

Hay que pasar a la acción, ya no hay espacio para tratar de justificar malas prácticas y defender un sistema que no nos ha ayudado en nada.

En estas épocas del Mundial de Fútbol, muchos nos sentimos directores técnicos, lo primero que reprochamos son las decisiones y los cambios realizados o no. En estos momentos, debemos asumir ese papel de director técnico y hacer los ajustes, cambios, sacrificios y correr a mil, porque el tiempo suplementario se esfuma y vamos perdiendo.