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UN FENÓMENO MULTIDIMENSIONAL

¿Qué tan pobres y tan desiguales somos los guatemaltecos?

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¿Qué tan pobres y tan desiguales somos los guatemaltecos?

Por Marco Antonio Lorenzana
ma_lorenzana@hotmail.com

Enfrentar la pobreza y la desigualdad no es tarea fácil. En gran medida porque son el reflejo del comportamiento de la economía y del desarrollo social de los países.

En Guatemala aún existen muchos hogares con ingresos insuficientes para adquirir una canasta básica de consumo.

¿Qué es la pobreza? la pobreza es una situación de privación aguda del bienestar (Banco Mundial, 2001). El bienestar de una persona proviene de sus capacidades para funcionar y participar plenamente en la sociedad, la pobreza no es la escasez de bienestar, sino la falta de capacidad para conseguir bienestar; la cual es afectada por privaciones como: ingresos, salud, educación, seguridad, exclusión social y la falta de participación o representación en la toma de decisiones. Desde esta perspectiva, la pobreza es un fenómeno multidimensional.

¿Cómo medimos la pobreza monetaria? Para ello, debe usarse la línea de pobreza, es decir, el umbral o punto de corte que permite distinguir a las personas según sean pobres o no pobres. Para los países de ingreso medio como el nuestro, la literatura sugiere utilizar la línea de USD 3,1 per cápita por día, ajustada con la PPA.

Existe una división del porcentaje de la población que vive en pobreza extrema, moderada, vulnerable y clase media. Pobreza extrema comprende el % de la población con ingresos por debajo de US$3.1 por día; en el año 2000 ésta era de 43.5%, para 2015 se redujo a 32.6%.

La pobreza moderada en cambio se mide por el % de la población con ingresos por debajo de los US$5 por día, en el año 2000 ésta era de 15.7%, para 2015 aumentó a 19.5%.

Vulnerables: comprende el % de la población con ingresos entre US$5 y 12.4 por día, en el año 2000 éstos representaban el 26.9%, para 2015 aumentaron a 32. 8%.

Clase media: el % de la población con ingresos entre US$12.4 y 62 por día, en el año 2000 ésta era de 12.6%, para 2015 aumentó a 14.7%.

Entonces, se puede deducir que en general, la movilidad social entre grupos ocurrió secuencialmente, de los pobres (extremos y moderados) a los vulnerables y de estos a la clase media. Esta movilidad está asociada con dos factores. El crecimiento económico y la disminución de los niveles de desigualdad en la distribución de los ingresos.

A pesar de que la pobreza es analizada ampliamente desde la perspectiva monetaria, existen otras dimensiones que afectan el bienestar (fueron descritas anteriormente).

Estas dimensiones necesitan ser consideradas, no solo para describir mejor la experiencia de pobreza de las personas, sino también para comprender mejor sus causas y las intervenciones necesarias para su reducción.

¿CÓMO MEDIR LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL?

Existen dos métodos para tal efecto, la OPHI (por sus siglas en inglés) y NBI.

Duryea y Robles (2016) aplicaron esta metodología para dieciocho países de ALC.

Utilizaron doce privaciones que representan las carencias de las personas, según el ciclo de vida: a) niñez (inasistencia al preescolar, rezago educativo, inasistencia a primaria); b) jóvenes (inactividad e inasistencia escolar); adultos (baja escolaridad, desempleo, empleo sin seguridad social); c) adultos mayores (adultos sin pensión); y (d) todas las personas (en hogares sin acceso a agua mejorada, a saneamiento mejorado, en vivienda de baja calidad y en hacinamiento).

Esta medida multidimensional de la pobreza no monetaria permitió saber que, en 2014, la quinta parte de la población de la región era pobre multidimensional; es decir, experimentó simultáneamente cuatro o más privaciones. En Guatemala, Honduras y Nicaragua, más de la mitad de la población experimentó este tipo de pobreza.

DESIGUALDAD

¿Qué es la desigualdad? Se refiere a las disparidades entre grupos sociales en el acceso a determinados servicios, recursos, beneficios, derechos, entre otros factores. (BID). La disparidad puede ser económica, social, étnica, por género, por religión, etc. Es decir, puede ser medida en términos monetarios y no monetarios.

Sin embargo, estas diferencias solo hacen referencia a la desigualdad de resultados. Existen desigualdades que están determinadas por las circunstancias al nacer, como el origen étnico, el género, el lugar de origen y el entorno familiar, que están fuera del control de las personas.

Estas circunstancias condicionan los resultados que los individuos pueden alcanzar en su vida (Barros et al., 2009) y, por tanto, son más difíciles de romper. Pero, justamente, a través de la implementación de políticas se busca revertir algunas de estas diferencias, de tal manera que exista igualdad de oportunidades; es decir, una situación que brinde las mismas condiciones para todos y en la que el éxito en la vida dependa del esfuerzo y el talento de las personas.

LA DESIGUALDAD MONETARIA
Hace referencia a la medición de la desigualdad con base en una variable económica, como el ingreso o el consumo.

Cuando los factores económicos son los principales conductores de la desigualdad monetaria; generalmente, la distribución de la renta es la acción que favorece la igualdad económica.

Desigualdad no monetaria. Surge como una alternativa a la perspectiva de equidad basada en resultados. Dentro de esta perspectiva, la medida más popular es la desigualdad de oportunidades.

En Paes de Barros et al. (2009) se estima que, en nuestra región, alrededor de un tercio de la desigualdad de los ingresos se debe a la inequidad de oportunidades; es decir, a razones no inherentes al esfuerzo y talento de las personas.

Ejemplo: la desigualdad asociada con la vivienda. Guatemala, hogares en hacinamiento. Se observa que existe una diferencia de 15 puntos porcentuales entre hogares hacinados indígenas y no indígenas (43.5 y 28.4%, respectivamente). Los altos niveles de hacinamiento en los hogares tienen graves implicaciones en el desarrollo de los individuos, pues un hogar hacinado genera alta incidencia de promiscuidad y problemas de salud causados por la insalubridad.

Otro ejemplo de desigualdad no monetaria se puede notar en las brechas existentes en el acceso a un trabajo productivo, el cual es uno de los principales medios para salir de la pobreza.

En definitiva, la desigualdad no se concentra únicamente en determinar cuánto más tienen los ricos en relación a los pobres, sino que va más allá de una medida monetaria. La desigualdad también manifiesta la falta de medios u oportunidades para acceder a recursos que les permitan a los individuos tener una vivienda adecuada, servicios básicos de calidad, acceso a empleo, un mejor nivel educativo, atención médica, alimentos saludables, entre otros factores que promueven el bienestar de los individuos. La reducción de la desigualdad es importante no solo por lo que significa en sí misma, sino también porque tiene una relación estrecha con la reducción de la pobreza.

En el artículo siguiente, se describirán brevemente algunos de los desafíos en política que Guatemala tiene que enfrentar sobre la igualdad, reducción de la pobreza y el aumento de la productividad.

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