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Sinvergüenzas y torpes

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Sinvergüenzas y torpes

Horas después de que los tres ministros que habían renunciado proclamaron que se habían vuelto a abrir los espacios que el Presidente había cerrado cuando atropelló a la CICIG, justificando así su permanencia en los cargos para arropar a Jimmy Morales en su lucha a favor de la corrupción, una torpeza del gobierno sirve de tapaboca para esos tres ministros carentes de vergüenza. En una nota muy mal redactada, autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores comunicaron a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala la revocatoria de la visa de Iván Velásquez, notificando, además, que ya fue informada la Dirección de Migración de ese extremo, insinuando que esa dependencia deberá ejecutar lo conducente.

Algunos piensan que el Presidente es ajeno a las torpezas de la Cancillería y el mismo mandatario quiere hacerse el papo de su responsabilidad, pero no hay tales. Aquí todo está orquestado para insistir en ver cómo logran salir del Comisionado de la CICIG, objeto de ataques directos de los corruptos, empezando por el mismo Presidente de la República. Nadie puede ser tan ingenuo de pensar que en un tema de tantas implicaciones y tan delicado, como el de las relaciones entre la CICIG y el Gobierno de Morales, se puede dejar una decisión de ese tipo en manos de la inepta conducción de la Cancillería sin que el mandatario supiera lo que estaban haciendo.

Queda demostrada, por enésima vez, la falta de vergüenza de esos ministros que se quedan supuestamente porque el mandatario tomó decisiones que “abrieron espacios”. Pero qué se puede esperar de quien es el líder del trío de funcionarios, el Ministro de Finanzas, quien fue el encargado de preparar el paquete de leyes de la impunidad que el Congreso empezó a ejecutar el pasado 13 de septiembre y sobre el que tuvo que recular dado lo burdo del planteamiento cocinado en el último nivel del edificio del Ministerio. Siendo cómplice eminente del plan para abortar la lucha contra la corrupción, no había razón para que pudiera renunciar por inconformidad con las acciones del gobierno y, por lo tanto, hay que entender que al retirar su renuncia únicamente pusieron fin a un show montado para lavarse la cara.

Lo de la visa del Comisionado, más que una agresión, fue una soberana estupidez propia de un gobierno inepto como el que tenemos. Sin necesidad se siguen abriendo frentes tontamente en temas que únicamente perfilan la actitud sórdida de un grupo de funcionarios que pretenden apuntalar el régimen de la impunidad en el país y consolidar las prácticas de corrupción.

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