EL INTERCAMBIO DE CULTURAS LE HA PERMITIDO AMPLIAR SUS HORIZONTES

Sarah, desde Europa para el mundo

POR DELIA BONILLA
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Europa fue el continente que la vio nacer, originaria de Francia, Sarah ha viajado desde su infancia, viviendo en Bélgica, Túnez, Corea del Sur, Taiwán, Reino Unido y finalmente Honduras, su residencia actual, país al que llegó para una estadía más prolongada.

Debido a que su padre trabajaba para el Servicio Europeo de Acción Exterior, los viajes se convirtieron en una constante en su vida. La necesidad de establecerse en el extranjero y conocer otras culturas le ha permitido ampliar sus conocimientos, anhelos e ideas de trabajo.

Sarah narró su historia en una entrevista para la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en donde indicó que a los niños que crecen en entornos de dos o más culturas se les llama “third culture”, debido a la asimilación de la variedad de tradiciones, lo que les dificulta identificarse bajo una sola nacionalidad o identidad cultural.

“Llegué a Honduras por primera vez en 2012. Cuando estaba en Taiwán conocí a muchas personas de Honduras porque el Gobierno de la República de China (Taiwán) tiene unos acuerdos de becas académicas con algunos países centroamericanos. Mis amistades me invitaron a venir y sabía que era la mejor oportunidad para conocer el país”, relató.

En el año 2014 regresó a Honduras por trabajo, laborando en una consultoría con la Unión Europea por algunos meses, tiempo que bastó para enamorarse del país y decidiera en septiembre de 2015 instalarse en el país centroamericano. Desde ese entonces trabaja en la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC), como coordinadora de proyectos.

“Creo que aquí hay mucho potencial y el mundo no lo sabe, no lo ve. Es como si tuviera un secreto que es Honduras con todas estas experiencias bonitas solo para mí”, indicó.

Su plan es ver creer sus proyectos en la universidad y seguir trabajando en la educación aportando su granito de arena para que los estudiantes puedan ampliar su perspectiva ya que en el país hay mucha influencia de Estados Unidos.

Ser una persona migrante continúa dentro de los anhelos de Sarah, quien considera que el intercambio de ideas y de culturas educa a los jóvenes y ofrece madurez.

“He sido bien recibida en Honduras y estoy muy agradecida por ello. Espero que en un futuro cercano la migración no se vea con tanta aprensión, sino que como una oportunidad de crecimiento a nivel personal y a nivel institucional”, finalizó.