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Diario La Hora

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Por Marco Antonio Lorenzana
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En los últimos veinte años, los avances en el desarrollo social en Guatemala han sido notables. Basta señalar que la pobreza extrema del país se redujo de 43% a 35%; que ha aumentado el número de jóvenes que culmina el 3er. grado básico; que un guatemalteco promedio vive 72 años.

Hoy, el guatemalteco promedio tiene casi cubiertas sus necesidades básicas en alimentación, vestido y vivienda, ha aumentado significativamente sus años de escolaridad, goza de una mejor salud y, aunque en un menor grado, ha aumentado su acceso a empleos de calidad.

Pero, a pesar del significativo y reciente avance en el desarrollo social, este no debe entenderse como plenamente satisfactorio, especialmente cuando se le compara con la evolución alcanzada por otros países de la región. Tampoco cuando se mira con atención la calidad de los servicios sociales prestados y la manera como a ellos acceden los grupos de población más desfavorecidos. Además, estos avances aún no están suficientemente consolidados y siguen expuestos a los vaivenes de nuestros gobiernos.

Aún falta mucho camino por recorrer. Después de todo, nuestra región sigue siendo la más desigual del mundo en términos de ingresos, consecuentemente nuestro país.

Pobreza y desigualdad, dicen mucho del bienestar de las personas. Pero, no lo dicen todo. Es por ello que, en futuras columnas trataremos estos dos temas y posteriormente lo que sucede en cada una de las áreas del desarrollo social, generalmente conocidas como sectores sociales. Estos sectores son los que, en buena cuenta, definen el bienestar individual. Es así, como siguiendo el ciclo de vida, analizaremos la atención temprana, la educación, la salud, la protección social y, por supuesto, el empleo. Así como la importancia de las complementariedades y relaciones que existen entre estos sectores.

Se verá que los logros han sido en el acceso y en la cobertura de los servicios; pero es la calidad de los mismos, la que sigue siendo el desafío latente en nuestro país.

En la siguiente columna empezaremos hablando sobre “la pobreza y la desigualdad”, dos temas esenciales para analizar el nivel de desarrollo social de un país: qué tan satisfechas están las necesidades básicas de su población y qué tan homogénea es la sociedad en la que ella se desenvuelve. Los dos conceptos son multidimensionales. Es la mirada monetaria, tanto para la pobreza como para la desigualdad, la más reconocida, pero no la única.

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Marvin S. Otzoy
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El voto de un ciudadano guatemalteco está enmarcado en el Artículo 136 de la Constitución Política de la República de Guatemala, Derechos y Deberes Políticos, que textualmente indica que son derechos y deberes de los ciudadanos: a) Inscribirse en el Registro de Ciudadanos; b) Elegir y ser electo; c) Velar por la libertad y efectividad del sufragio y la pureza del proceso electoral; d) Optar a cargos públicos; e) Participar en actividades políticas y f) Defender el principio de alternabilidad y no reelección en el ejercicio de la Presidencia de la República.

Tomando lo anterior como estandarte en aras de que el migrante sea incluyente en este proceso, ante el Pleno de Magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), se solicitó el voto íntegro tal y como lo indica la Carta Magna, para incidir también en la elección de las alcaldías y concejales, ya que del interior del país es donde las migraciones se originan y a donde también se debe influir con políticas públicas de desarrollo. Por tanto la creación de un distrito electoral migrante es urgente y por demás constitucional y necesario además de dada la importancia económica del migrante a través de sus millonarias remesas al país. Tristemente el TSE en conjunto con el Renap no han iniciado un programa coherente de empadronamiento de los más de 2 millones de connacionales viviendo en el exterior, aceptando alarmantemente que sólo 19 mil guatemaltecos en el extranjero están debidamente empadronados. Además, la imperante creación del distrito migrante responde constitucionalmente al derecho de elegir y ser electo, optar a cargos públicos que tengan incidencia directa de decisión y ejecución en las comunidades, a través de la participación.

No obstante lo anterior, velar por la libertad y pureza del sufragio, así como la transparencia del proceso, es uno de los retos enormes para el TSE, dada la facilidad que desde el exterior pudiera existir financiamiento electoral ilícito, lavado de dinero y anomalías alarmantes como el hecho de que los muertos en Guatemala resulten votando desde el extranjero, o viceversa, y que haya voto doble de una misma persona. “Apostarle a un TSE fuerte, independiente y apartidario es la única vía para seguir creyendo en una democracia que, con 33 años en las espaldas, aún sigue teniendo profundos retos” 1*.

Por lo tanto es de suma importancia que el TSE empiece a crear la figura del representante legal de un partido o comité cívico en el exterior, la capacitación idónea de los observadores internacionales y la diseminación de información responsable y cronológica de este proceso a la población.

El voto es la expresión máxima de la democracia de un país; es votando y participando en el proceso como se puede exigir a las autoridades su cumplimiento con la representación de la voluntad del pueblo. Si no se participa votando, después que no se venga a exigir renuncias, a hacer manifestaciones, o armar el alboroto cuando no se ha sido capaz de vencer la propia indiferencia, que es el terrible mal que envuelve a una nación conformista, dejando que los de siempre decidan por un futuro mejor para las nuevas generaciones. El voto es muy poderoso si se ejerce responsablemente y con transparencia, ya que brinda la posibilidad de exigir a las autoridades la correcta representación de la voluntad de las masas.

1*Revista de Análisis de la Realidad Nacional, Ipnusac, Ambiente Preelectoral, agosto 2017.

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Por Douglas Gámez
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A más de dos años de tener un nuevo Gobierno encabezado por el presidente, Jimmy Morales, sus desatinos y demás, parece innecesario preguntar ¿dónde quedaron sus promesas a favor de la comunidad migrante?, la respuesta es obvia, como todo el resto de cosas que dijo haría, muy poco o nada se concretó.

De los pocos presidentes que recuerdo, ninguno tuvo un acercamiento tan estrecho con la comunidad guatemalteca en Estados Unidos, como la concertó él durante la campaña electoral de 2015. Claro, luego se evidenció que los operadores de tal lobby habían sido personas de dudosa reputación, entre ellos, un mal recordado Comisionado Presidencial que no merece ni la mención.

Como en muchos otros aspectos y temáticas, Morales perdió el rumbo, la oportunidad y en este caso el apoyo de los migrantes a su gestión, quienes creyeron en el cómico que parecía ser la alternativa para el cambio dentro de un sistema caduco y corrupto.

El Gobierno puede argumentar que abrió más consulados, que realiza más jornadas de consulados móviles, que inauguró un centro de llamadas para atender migrantes, que hizo una feria para los migrantes, etc.

Lo mencionado con anterioridad es importante, sí, la comunidad migrante necesita su documentación, pero ellos no apoyaron a Morales para eso, los guatemaltecos en Estados Unidos realmente quieren que el país cambie y sobretodo que sus familiares no tengan que seguir su camino, ese peligroso y tortuoso valle que les puede conducir al éxito o a la muerte.

Dudo que el Gobierno de Morales aún pueda hacer algo por los migrantes, su Ministerio de Relaciones Exteriores es un fantasma, una institución que pierde el tiempo en estudiar el mandato de la CICIG.

Desde la Redacción de La Hora Voz del Migrante nos preocupa el futuro de los connacionales, ante un Gobierno que prefiere asegurarse que la lucha anticorrupción sea sepultada, en lugar de haber tomado la oportunidad que tuvo para emprender cambios que permitieran generar condiciones de igualdad y desarrollo para evitar una migración irregular y peligrosa.

Pero tener claro que no contamos con Morales y su Gobierno nos debe motivar a unirnos más, en primera instancia evitar a toda costa que un nuevo títere de la vieja guardia llegue a Estados Unidos en busca, ahora sí, del voto migrante. Segundo al diálogo y articulación de esfuerzos para incidir y marcar el rumbo del país y los cambios que necesita, el panorama es cuesta arriba pero no imposible, si permanecemos juntos.

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Edna Sandoval

Llegó Halloween y en California, mi nuevo hogar se siente la festividad como el pretexto perfecto para disfrazarte y emborracharte durante una semana entera.

Viviendo en Los Ángeles, una ciudad multicultural, pero segregada por las tensiones raciales y étnicas abren el debate de los disfraces utilizados, especialmente por la sociedad blanca que representa no solo una apropiación cultural, sino la reafirmación de estereotipos negativos.

Por ejemplo, disfraces de charros, geishas, indios americanos o el famoso “blackfacing”. Las nuevas generaciones de las culturas de color se han pronunciado respecto a estas representaciones y se ha abierto un nuevo diálogo sobre los disfraces que son políticamente incorrectos.

En Guatemala padecemos del mismo mal, pero el problema es doméstico, y esta tensión racial y de apropiación cultural no se lleva a cabo para el Día de los Muertos, sino el 12 de diciembre. Una celebración católica en donde la comunidad ladina decide “disfrazar” a sus hijos de “inditos”.

Recuerdo una columna que el querido Juan Carlos Llorca escribió antes de fallecer en la que hablaba sobre este problema desde la perpetuación institucional. La identidad de Guatemala aún conserva la herida de la colonización y el racismo sistemático en contra de las comunidades indígenas.

La tensión étnica no solo surge de la discriminación racial, sino de la disparidad económica que crea una tensión socioeconómica.

Las comunidades indígenas han sido siempre usadas por las entidades en poder como fuerza de trabajo, y bajo ese contexto el estatus colonial de conquista y los indígenas utilizados como fuerza subyugada para generar lucro económico.

Si hablamos de racismo en Guatemala tenemos que hablar inherentemente de clase. “Disfrazar” a los niños ladinos de indígenas es una herramienta de poder para mostrar a las sociedades indígenas como mercancía.

Muchas veces las sociedades ladinas perpetúan el racismo hacia los indígenas bajo el lenguaje de “caridad” en el que se les ofrece a los pueblos mayas pequeños alivios paternales sin evitar la percepción social de clase y dominación entre etnias y razas. Es importante hablar de discriminación racial en Guatemala, pero también es importante llevar el debate a rasgos interseccionales como clase y género para hablar de disparidad en Guatemala.

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Por Grecia Ortíz
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El próximo 18 de noviembre, la organización zacapaneca “Comité pro San Juan”, realizará un evento en Los Ángeles California, con la finalidad de recaudar fondos económicos que servirán para adquirir bienes a favor de la niñez del área rural del municipio de San Jorge en Zacapa.

El evento, según explicó Rovidio Hernández, guatemalteco migrante y fundador de la organización se hará con la finalidad de recaudar fondos para adquirir  un lote de unos 25 mil cuadernos que serán entregados a niños que cursan los grados de primaria en centros educativos de San Jorge, Zacapa.

“Esa es una meta nuestra y sé que con la voluntad de Dios y la gente que siempre me apoya podemos lograrlo”, indicó Hernández.

Según el directivo de la fraternidad zacapaneca “Comité pro San Juan”, trabajan en pro de la niñez y los menos favorecidos desde junio del 2003  y en otras ocasiones han logrado recaudar fondos en eventos similares, siempre con el objetivo de ayudar a la comunidad. Como resultado de esas actividades costearon la edificación de un muro perimetral que rodea el cementerio comunitario de la aldea San Juan, lugar del cual el connacional es originario.

El programa del evento para recaudar fondos empieza con una alfombra roja para recibir a personajes destacados y reinas de belleza de diferentes organizaciones, incluyendo las que pertenecen a su fraternidad.

Posteriormente se exhibirá el ballet folclórico de Mi Bella Guatemala, así como dos artistas de la comunidad migrante demostrarán sus habilidades artísticas, luego se tiene prevista la investidura y coronación de tres delegadas de la organización que viajarán a un certamen de belleza internacional a efectuarse en Cartagena de Indias, Colombia.

La actividad contempla un reconocimiento al trabajo de fotógrafos destacados, quienes han aportado su trabajo a favor de la comunidad guatemalteca, líderes comunitarios migrantes también serán homenajeados.

“De mis reinas también se les entregará un reconocimiento por su labor humanitaria, luego el baile y obvio la venta de antojos y bebidas guatemaltecas desde las 5:00 pm si es posible hasta el amanecer que esa es la manera de hacer los fondos”, expresó.

Hernández refirió que a los asistentes se les solicitará una donación de cinco dólares, con la que tendrán derecho a participar en rifas que se efectuaran durante el encuentro.

Aunque su esfuerzo ha sido notable para lograr los proyectos, el entrevistado reconoce que nada hubiera sido posible sin el respaldo de sus amigos, familiares y personas originarias de Los Ángeles que se han involucrado en el apoyo a la niñez guatemalteca.

ESPERAN GRAN CANTIDAD DE ASISTENTES

A dicho evento se espera la participación de un estimado de 150 personas, aunque existe posibilidad de que acudan más, según el entrevistado.

“Pienso que todos los seres humanos nacemos con un don, en mi persona seguro estoy que es esto porque yo le pongo corazón, esfuerzo y amor a esto porque es mi pasión como le digo a todos nacemos con un don”, comentó.

Hernández es reconocido entre la comunidad migrante por su empeño y lucha por mejorar las condiciones de su aldea en Zacapa.

El connacional recordó que esa pasión por ayudar surgió desde que tenía 13 años, cuando lo designaron presidente de la feria patronal de la aldea de San Juan, que se hace en honor al apóstol San Juan Bautista.

“Por esa razón le puedo decir que todos nacemos con un don en esos mismos tiempos en mis 12 o 13 años yo ya daba clases de alfabetización en la iglesia católica de mi aldea donde nací y hasta la fecha todo lo que realizó lo hago en nombre de Dios y con amor”, detalló.

“De mis reinas también se les entregará un reconocimiento por su labor humanitaria, luego el baile y obvio la venta de antojos y bebidas guatemaltecas desde las 5:00 pm si es posible hasta el amanecer que esa es la manera de hacer los fondos”.

“Pienso que todos los seres humanos nacemos con un don, en mi persona seguro estoy que es esto porque yo le pongo corazón, esfuerzo y amor a esto porque es mi pasión como le digo a todos nacemos con un don”.
ROVIDIO HERNÁNDEZ

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Por Grecia Ortíz
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El Centro de Recursos para Centroamericanos (CARECEN) es una organización conformada en su mayoría por migrantes originarios de El Salvador, desde la cual promueven aportes a la comunidad latina, buscando incidir en sus comunidades de origen, sin restricción de banderas, explicó Abel Nuñez, integrante de la entidad y ciudadano migrante que llegó junto a su familia a Estados Unidos hace más de 30 años.

Abel Nuñez es un migrante de origen salvadoreño que llegó a Estados Unidos a finales de la década de los años 70 junto a su familia.

En ese país, el entrevistado señala que ha vivido varios años, y aunque no vivió en El Salvador, los vínculos con su lugar de origen se mantienen y la relación continúa. En la actualidad es director ejecutivo de la organización conocida como CARECEN, que tiene más de 36 años de funcionamiento.

La asociación, de acuerdo con el entrevistado tiene trayectoria de beneficio social, que busca asegurar la integridad de los migrantes que llegan al área metropolitana de Washington DC, además tienen vinculación con organizaciones estadounidenses para tener mayor incidencia.

“Compartimos una perspectiva transnacional, donde nos importa lo que pasa en el país de origen, las políticas, las condiciones que causan el flujo migratorio y al final terminan en Estados Unidos, todo en conjunto a organizaciones transnacionales como Alianza América, para intercambiar con sociedad civil y con personas electas de gobierno y ONG´s para compartir mejores prácticas”, explicó.

La idea de estar vinculados con su país de origen, radica, porque las decisiones que se tomen llegan a tener impacto en el flujo migratorio de Estados Unidos.

Según Núñez, el ambiente que se vive entre la comunidad migrante es preocupante, principalmente por las decisiones que afecten a personas de Honduras y Nicaragua, entre otras decisiones que les afectan directamente, y que en enero podrían afectar a personas originarias de El Salvador.

CARECEN es un reflejo del esfuerzo de personas que migraron por las condiciones de vida del país, y aunque está enfocada a El Salvador, las puertas de la organización están abiertas para todos los migrantes.

“Servimos a todas las personas en lo que se necesita, en lo que cabe de nuestros programas de vivienda de ciudadanía, e inmigración, aquí no vemos bandera, vemos la necesidad del inmigrante y ese ha sido nuestro enfoque”, expresó.

Maryland, Virginia y Washington DC., son algunos de los estados en donde la comunidad salvadoreña es mayoritaria, comparada a los migrantes de otros lugares.

REALIZAN TALLERES DIRIGIDOS A LA COMUNIDAD MIGRANTE

Para lograr sus proyectos, aseguró que cuentan con el respaldo de varias fundaciones, además, organizan un evento anual en el que celebran las metas cumplidas durante el año y se entregan premios a quienes han aportado a la institución.

Durante el año también desarrollan talleres de vivienda y para dar a conocer derechos para los latinos en términos de migración, así como cursos de educación entre las personas para que conozcan cuáles son sus derechos.

El entrevistado destacó que vivió en carne propia las barreras a las que se enfrentan los migrantes, como no saber el idioma o el desconocimiento de normas culturales.

“Como niño el hecho de que mis padres estaban ahí, me ayudo a hacer esa transición un poco más fácil a personas que han tenido que salir por necesidad de nuestros países”, manifestó.

BUSCAN INCIDIR EN SUS COMUNIDADES DE ORIGEN

Su función como director de la asociación consiste en asegurar la sostenibilidad de la asociación y la realización de los programas de servicio directo a la comunidad. A la vez, cuentan con una oficina de orientación migratoria, ciudadanía y una de vivienda en donde explican el proceso de hipotecas, entre actitudes y acciones para incidir en sus comunidades de origen.

“Estamos tratando de abrir caminos de desarrollo para nuestra comunidad de trato equitativo, de asegurar nuestros bienes y representación política de que en este país entre más tiempo pasa uno, nunca se separa de su nación”, indicó.

Para localizarlos, el entrevistado asegura que basta con buscarlos en las redes sociales de Facebook, Twitter, y también cuentan en su página electrónica que contiene información importante de la labor que realizan.

Al mismo tiempo, refirió que su trabajo se limita al área metropolitana de Washington DC., aunque participan en programas de incidencia junto a otras organizaciones para otras regiones.

“Servimos a todas las personas en lo que se necesita, en lo que cabe de nuestros programas de vivienda de ciudadanía, e inmigración, aquí no vemos bandera, vemos la necesidad del inmigrante y ese ha sido nuestro enfoque”.

“Compartimos una perspectiva transnacional, donde nos importa lo que pasa en el país de origen, las políticas, las condiciones que causan el flujo migratorio y al final terminan en Estados Unidos, todo en conjunto a organizaciones transnacionales como Alianza América, para intercambiar con sociedad civil y con personas electas de gobierno y ONG´s para compartir mejores prácticas”.
ABEL NUÑEZ

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Por Douglas Cuevas
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Muchas de las historias de migración tienen como punto de destino los Estados Unidos, pero otros deben ir aún más lejos, como ocurrió con Obed, un joven hondureño que se vio obligado a migrar cuando tenía 20 años y ya lleva más de 5 viviendo en España, según el relato que recogió la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que impulsa la campaña “Soy Migrante”.

Obed recuerda que cuando tenía 19 años se vio obligado a abandonar los estudios por problemas económicos y debía de ayudar a su familia con los gastos, pero por ser muy joven y no tener experiencia nadie le dio el beneficio de la duda.

“Busqué y busqué cada día durante mucho tiempo pero no logré encontrar. Mi madre estaba en Madrid. Yo nunca me había planteado salir de Honduras, nunca se cruzó por mi cabeza. Pero mis padres me sugirieron que me marchara porque creyeron que era la mejor opción para trabajar y terminar mis estudios más adelante” recuerda Obed, quien llegó a España en noviembre.

“Después de dos años y medio sin vernos, fue muy emocionante el reencuentro con mi madre en el aeropuerto. Pero la verdad es que después apenas nos veíamos. Ella tenía tres trabajos: limpiaba una casa en la mañana, una oficina en la tarde y cuidaba a una persona mayor en la noche”.

Pero el reencuentro duró poco, a los 10 meses su madre tuvo que regresar a Honduras porque ya no contaban con la persona que se encargaba de velar por los cinco hermanitos menores de Obed…nuevamente se alejaron.

“Tenía apenas 20 años, no tenía experiencia y me encontraba en una situación irregular. Iba a buscar trabajo y me decían: “eres muy joven, no tienes referencias profesionales y no tienes papeles”. Me sentía fatal, pensaba “¿cuándo voy a empezar a cumplir mis metas?” se cuestionaba.

La situación siguió de esa forma hasta que la vida por fin decidió sonreírle al joven hondureño para que tuviera una fuente de empleo.

“Por fortuna, me aceptaron en un curso intensivo de geriatría. Cuando lo finalicé me salió la oportunidad de trabajar cuidando de una persona mayor. Con esa persona sigo trabajando hasta el día de hoy”.

Obed resalta que lo que él y muchos otros indocumentados hacen es más que un simple trabajo, porque aportan más que solo una mano de obra.

“En los países de destino, las personas migrantes hacemos una aportación muy grande. Muchos extranjeros en España se dedican a cuidar, como yo, a personas mayores que, en ocasiones, están desatendidas por sus familias. Aportamos mucho a estas personas porque les hacemos compañía y les damos cariño”.

REGULARIZA SU ESTATUS MIGRATORIO
Gracias a ese empleo fue ahorrando hasta que juntó el dinero suficiente para hacer los trámites necesarios para regular su situación en Europa y poder ir, aunque sea de paso, a su querida Honduras.

“A los 5 años logré regularizar mi status migratorio. El mismo día que me entregaron mi carné de residente compré mi boleto para ir de vacaciones a Honduras. Ha sido el mejor viaje de mi vida. Estaba tan contento que no quería ni regresar a Madrid. Pero para poder seguir ayudando a mi familia tenía que volver a España. Con lo que yo gano aquí puedo resolver mi vida y ayudar a mi familia” cuenta.

Obed se siente una mejor persona luego de que la vida le puso una serie de pruebas y pesar de que ha logrado ir superando cada una de ellas, envía el siguiente mensaje a los que como él, han tenido que emigrar.

“Lo más importante es que, dondequiera que vayas, conserves tu esencia y que aprendas a respetar a cada quien”.

 

 

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Ximena Enríquez
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Un 19 de octubre Bancafé cerró sus puertas para siempre. Sus 1.4 millones de clientes locales recuperaron sus depósitos, pero los 3 mil 300 de la offshore perdieron US$150 millones. Y no se han resignado. Once años después persisten en su lucha.

Los clientes de Bancafe International Bank (BIB) aún recuerdan los días posteriores a la suspensión de Banco del Café. De inmediato, las autoridades bancarias anunciaron que todos los depósitos estaban garantizados y que no había nada de qué preocuparse. Todo el dinero se devolvería. Claro, el de los clientes locales.

Desde el primer momento los cuentahabientes de BIB quedaron en el limbo y han estado allí once años. El 20 de octubre, día en que el público conoció de la suspensión, todos los que tenían cuentas en el banco llegaron a las oficinas centrales, la Torre del País en la zona 9, y se formaron en colas interminables para exigir su dinero. El ejercicio se repitió varios días.

En las filas, los clientes de BIB se reconocieron y así fue como comenzaron a organizarse. Uno de ellos era dueño de una bodega en Cuatro Grados Norte en la zona 4 y la ofreció como punto de reunión. Hoy ese espacio le pertenece a La Erre.

Más de 200 personas se presentaron y comenzó el debate: ¿qué hacer? Unos proponían publicar campos pagados, pero no recolectaron suficiente dinero para pagarlos. Otros, demandar. Y no faltó quienes proponían confrontar a los accionistas del banco o asistir a los mítines de Eduardo González Castillo, entonces candidato presidencial de la Gran Alianza Nacional (Gana). Esto último lo lograron. Se reunieron al menos dos veces con el expresidente de Bancafé, quien los atendió en la casa de campaña del partido y respondió a sus dudas. Pero sólo eso.

González escuchó sus quejas, sus demandas y los insultos, y no faltó quien amenazara con matarlo o con suicidarse ante la situación. Él aseguró que había suficientes fondos en el banco para resarcirlos, pero Corfina –la entidad encargada de liquidarlo–, nunca les pagó.

Hoy, once años después, siguen en la lucha. Peritajes del Ministerio Público (MP) aseguran que en el Fondo para la Protección del Ahorrante (Fopa), administrado por el Banco de Guatemala (Banguat), están los millones de quetzales que necesitan para pagarles. Sin embargo, la fuerza con la que comenzaron parece haber mutado a una resignación.

De los 3 mil 300 clientes afectados, 300 han muerto. El resto aprendió a vivir sin esa plata o volvió al trabajo. Muchos destinarían esos fondos para su jubilación, hoy viven esta etapa en austeridad. Otros saben que trabajarán hasta el último momento.

ESTAS SON SUS HISTORIAS

DEL PARAÍSO AL PURGATORIO

La mañana en la que Ángel Castro recogió el periódico y leyó que habían suspendido Bancafé pensó que era un montaje centrado en la candidatura presidencial de Eduardo González. Él imaginó que dos o tres días después el banquero (en ese entonces mano derecha del presidente Óscar Berger) aparecería en caballo blanco anunciando que había salvado a Bancafé y eso aumentaría sus índices de popularidad. Pero eso no pasó nunca, fue una broma.

Castro es el cliente que perdió más dinero en toda la estafa de BIB. No revela cuánto pero fueron millones de quetzales. Esos fondos eran producto de una vida entera de trabajo, de una carrera empresarial exitosa que construyó desde cero.

Este comerciante nació en Zacapa en condiciones de pobreza extrema. Su tío lo trataba como un esclavo, lo obligó a trabajar sin paga durante siete años. Vivía en tales condiciones que no tuvo un par de zapatos hasta los 15 años. A los 16 migró a la capital y su primer trabajo fue de ayudante de albañil en la construcción del Banguat por un sueldo diario de Q0.96. Hoy le parece irónico pensar que ayudó a poner los ladrillos de la institución que tiene secuestrado su dinero en el Fopa.

A los 18 años conoció a un comerciante español que lo ayudó a entrar al negocio de venta de telas japonesas y para los 20 años ya ganaba el equivalente a US$5 mil mensuales. Comenzó a estudiar derecho y llegó hasta quinto año, pero dejó la universidad porque sus negocios demandaban todo su tiempo.

En 1973, fundó Paraíso Infantil, la tienda de ropa de bebés en la sexta avenida de la zona 1. En 1990 abrió la cadena 9.99 y llegó a importar hasta 100 contenedores anuales llenos de baratijas chinas, y con eso multiplicar su fortuna.

Fue en 1999, cuando abrió su primera cuenta en BIB. Recuerda que llegó a depositar tanto dinero que el propio Eduardo González lo atendió. “Hace 20 años, conseguir dólares en Guatemala era un hecho que se celebraba”, asegura. Y él los necesitaba porque todos sus negocios eran con comerciantes en China y Estados Unidos.

Dentro de Bancafé, se convirtió en cliente VIP. Lo atendían en unas oficinas privadas en Europlaza donde le ofrecían desde café hasta vino. Recuerda que iba allí una o dos veces por semana a depositar sus ganancias.

Hoy, a sus 70 años, dice estar cansado de este caso. Es el único cuentahabiente de los más de 3 mil que se adhirió al proceso como querellante adhesivo. El primer año de litigio contrató a un abogado, pero tuvo que prescindir de sus servicios porque no podía costear sus honorarios. Asegura que si hubiese pagado defensa durante la última década, habría desembolsado al menos Q10 millones.

Al comprender que el cierre del banco era definitivo, su primera preocupación fue cómo les pagaría a sus socios chinos y estadounidenses la mercancía. Los chinos fueron comprensivos, absorbieron parte de la pérdida con su seguro. Los otros no. Castro pasó de tener una planilla de 160 empleados a una de nueve. De los dos grandes locales que tiene en la sexta avenida, uno aún vende baratijas mientras el otro, sólo almacena polvo.

La suspensión del banco trajo abajo sus negocios y deterioró su salud. Cada mes gasta más de Q4 mil en medicinas, doctores y exámenes. Toma pastillas para la presión, para el corazón y para dormir. No ha conciliado el sueño, desde ese 20 de octubre de 2006.

Su fe en recuperar el resto de sus fondos es casi nula, pero persiste por honor. Le ofende que lo engañaran y que los sindicados y sus familias, afirma, conserven sus fortunas. Por eso, no claudicará en esta batalla que cada día le cobra un poco de vida.

UN SUEÑO FALLIDO

A los 51 años, Vladimiro Flores conoció el desempleo. Blue Bird, la empresa de camionetas para la que trabajaba, cerró operaciones en Guatemala y él perdió su trabajo como jefe de personal. No encontró alternativas y en 1983 decidió migrar hacia Estados Unidos en busca del sueño americano. Se fue con una visa de turista que duraba tres meses y se quedó 23 años. Al año de estar allí, su esposa Irma Yolanda lo alcanzó y se incorporó a la fuerza laboral tras muchos años de vivir como ama de casa.

“Pasé de tener un puesto de escritorio aquí en Guatemala a limpiar baños como conserje en Nueva York. Trabajaba 12 horas diarias”, cuenta hoy a los 85 años. Sus ahorros los enviaba a Guatemala donde vivían sus dos hijos. Parte de esos fondos terminó en una cuenta en quetzales en Bancafé y el resto en BIB, ambas administradas por su hijo mayor, Darwin. Los Flores aseguran desconocer que su dinero estaba en una offshore. El pagaré y los documentos estaban en inglés, Darwin no hablaba el idioma y no comprendió exactamente qué había firmado. Él creía que los ahorros de sus padres estaban en una cuenta de Bancafé local.

En mayo de 2006, tras 23 años en Nueva York, los esposos de 74 y 64 años regresaron a Guatemala con el propósito de jubilarse, pero la satisfacción apenas duró cinco meses. En octubre la Junta Monetaria y la Superintendencia de Bancos suspendieron a Bancafé.

Los Flores se abstienen de comentar cuánto perdieron, pero lo resumen de esta manera. Con lo recuperado lograron adquirir una casa en Mixco. Punto.

La más afectada es Irma Yolanda, hoy de 75 años. Su cuerpo desarrolló diabetes, presión alta y depresión. No pasa un solo día en el que no pregunte: “¿cuánto falta para recuperar el dinero?”.

Los esposos viven de la pensión del IGSS que tenía Vladimiro y de una jubilación que recibe porque formó parte de Unión 32BJ, un sindicato de empleados de servicios (conserjes, agentes de seguridad, conductores de buses, porteros, entre otros) en Nueva York. Sin embargo, desde hace más de un año no recibe su cheque porque no hay servicio de correo. Tiene más de 12 cheques acumulados perdidos en las oficinas postales.

Los Flores dejaron de asistir a las reuniones en las que participaban otros cuentahabientes estafados. Se comunican de vez en cuando. Aun así, Vladimiro confía en recuperar el 75 por ciento que le adeuda BIB.

EN PRIMERA LÍNEA

Roberto de León aún recuerda los días en los que lo atendían como cliente importante en Bancafé. Llegaba a la Torre del País, subía al quinto nivel –sin hacer colas– y le ofrecían alguna bebida y galletas, mientras esperaba pocos minutos a su asesor financiero. Pero el trato en los días sucesivos al cierre del banco fue un golpe: Corfina, la entidad encargada de la liquidación, atendía a los cuentahabientes en el sótano del banco, las colas eran interminables y les cobraban parqueo.

De León tenía 34 años cuando cerraron el banco y perdió US$80 mil en BIB. Este cineasta, propietario de la productora New Vision, no se quedó quieto. Al día siguiente de la suspensión tomó una cámara, un micrófono y junto con su amigo Jorge Dighero –también víctima de BIB– tomaron unos carnets de prensa que guardaba en su oficina y se dirigieron a las conferencias de prensa en el Banco de Guatemala.

Ambos confrontaron al superintendente de bancos Willy Zapata y a la presidenta del Banguat María Antonieta de Bonilla en numerosas ocasiones. Algunas veces los expulsaron de las actividades o las autoridades terminaron sus conferencias de romplón. Y si los encontraban en lugares públicos, como restaurantes y cafés, los abucheaban.

A principios de noviembre de 2006, varios cuentahabientes de BIB se infiltraron a un mitin en la casa de campaña de la Gana con la intención de insultar a González, pero la oportunidad no se dio. El banquero subió a la tarima, tomó el micrófono y anunció que retiraba su candidatura presidencial. Allí terminó todo.

Los dos amigos visitaron a Eduardo González en su casa y luego en la cárcel. Siempre los atendió y les aseguró que el banco tenía suficientes activos para devolverle su dinero a los cuentahabientes de BIB. Pero Corfina dijo que no, porque sus cuentas estaban en la offshore.

Este cineasta vio su negocio quebrar junto al banco. Su cuenta de BIB era donde guardaba todos los fondos de New Vision. Tan solo 48 horas antes del cierre había depositado US$20 mil de su último proyecto comercial. Cerró octubre sin dinero para pagar los sueldos de ese mes. Logró levantar la productora con dos préstamos personales de Q10 mil.

A la fecha ha recuperado US$17 mil y confía en obtener más. La comunicación con los demás cuentahabientes se limita a su amigo Jorge Dighero que también espera recuperar su plata.

UNA OBSESIÓN

Lucrecia Lara, aún recuerda la obsesión vivida durante los meses posteriores al cierre de Bancafé. Pensaba en el banco desde que abría los ojos hasta que se iba a dormir, si lograba conciliar el sueño.

La manía llegó al punto de conseguir las direcciones de todos los inmuebles registrados a nombre del banco y de sus directivos, y todos los días tomaba su carro y manejaba frente a ellos. Recorrió la ciudad completa decenas de veces para observar las propiedades. Soñaba con apoderarse de alguna y así resarcirse, hasta que recurrió a un psiquiatra para controlar este patrón.

Lara perdió US$62 mil en BIB, de los cuales US$50 mil eran sus ahorros de 28 años de trabajar en una embajada y US$12 mil, la herencia que le dejó su padre recién fallecido en ese mismo 2006. Este dinero sería su fondo de retiro porque no recibiría una pensión.

Tres años atrás ella guardaba su dinero en otra offshore que le pagaba 3% de interés. Se convenció de trasladar sus fondos a BIB porque quedó encantada con su servicio al cliente y, además, le pagaban 5% de interés.

“Meses antes una amiga se me acercó en Misa y me preguntó: ¿Ya te enteraste que quebró Bancafé? No lo creí, pero había rumores”, cuenta. Y en ese momento, Lara tenía suficientes problemas en su vida por culpa de un proceso de divorcio.

La estafa la hizo cambiar su vida por completo, la convirtió en una persona austera. Dejó de viajar dos veces al año, cambió su carro nuevo por uno usado, vendió su casa porque el costo del mantenimiento era muy alto y adquirió un apartamento de una habitación en la zona 14.

A sus 62 años conserva su empleo en la sede diplomática –en la cual ha estado 34 años– y se quedará allí mientras pueda seguir trabajando. Al igual que otros cuentahabientes, recuerda sus caras y nombres de pila, pero ya no mantiene comunicación con ellos.

A la fecha, ha recuperado US$15 mil y confía en obtener el resto.

LA JUBILACIÓN QUE SE ESFUMÓ

A sus 62 años, Alfonso de León esperaba ya estar retirado y disfrutando de sus ahorros de más de 20 años de trabajo. Pero su fondo de pensión privado estaba depositado en BIB y tras el cierre del banco, ese sueño se evaporó. De León es un ingeniero civil que ha dedicado su vida a construir puentes viales.

No revela cuánto perdió en la offshore de Bancafé, pero asegura que era suficiente para retirarse a los 55 años, como se lo había fijado. El golpe le llegó cuatro años antes de su meta, tenía 51 en 2006. Pasó semanas completas en negación. Él era un cuentahabiente juicioso que revisaba los boletines de la SIB con frecuencia y estos decían que todo estaba bien. Además, le dio seguimiento a las conferencias en las que Willy Zapata certificaba una y otra vez que ese era un banco sólido y que sus clientes estaban seguros.

Lo primero que hizo al saber de la suspensión fue intentar localizar a su asesor financiero. Ese 20 de octubre lo encontró en el lugar menos esperado: en la cola fuera de Bancafé. No olvida que el hombre lloraba porque había depositado el dinero de toda su familia en BIB.

“No creo en la Superintendencia, en los bancos ni en el sistema financiero”, asevera. Su escepticismo es fuerte. “¿Por qué nos excluyeron? No pueden decirnos que nuestros fondos estaban fuera porque BIB era parte del Grupo”, reclama.

A la fecha, sigue trabajando para la misma constructora en la que ha estado la mayor parte de su vida. Su tiempo en familia es limitado porque pasa los cinco días de la semana en el interior del país supervisando las obras. Esta labor la hará hasta el último día que pueda. No logrará el retiro añorado, tampoco espera recuperar su fondo de pensiones depositado en BIB.

MADRE E HIJO

Gisela Castro era un cliente VIP de BIB que su asesor financiero la visitaba y atendía en casa. Su fortuna provenía de una herencia. Ella dedicó buena parte de su juventud en cuidar a una tía que al morir le dejó efectivo y varias propiedades.

Ella ahorró el dinero pensando en mañana –vejez, jubilación, retiro– y en sus dos hijos. Se dio algún gusto al principio, pero el resto lo guardó en el banco. Eligió BIB porque creyó que tener sus fondos en dólares le daría mayor estabilidad a su capital. Además, dividió su dinero en cinco cuentas y durante años las vio ganar intereses. Hasta ese 20 de octubre que su hijo menor, Manuel Álvarez, le mostró el titular de prensa que anunciaba el cierre del banco.

Desde ese día, ambos emprendieron una cruzada por recobrar lo perdido. Se convirtieron en los miembros más activos del grupo de cuentahabientes y en los promotores de la “romería de Bancafé”. Solicitan y asisten a reuniones con funcionarios que creen pueden apoyarlos a recuperar su dinero. La lista la encabeza la fiscal general Thelma Aldana y el superintendente de bancos José Alejandro Arévalo, e incluye al comisionado Iván Velásquez. Pero ninguna puerta se ha abierto.

Recuerdan haber asistido a los mítines de la Gana cuando Eduardo González era candidato presidencial y a reuniones en el Banguat cuando María Antonieta de Bonilla lo presidía. En una ocasión uno de los integrantes del grupo salió tan molesto que tomó piedras y ladrillos y los lanzó hacia la fachada del banco. Rompió más de alguna ventana.

Para este punto no solo conocen las oficinas de todos aquellos que podrían darles respuesta sino también los parqueos y sus tarifas. Se quejan de que han invertido miles de quetzales en estacionamientos y los resultados son los mismos: nada. Reclaman que Willy Zapata, el superintendente de entonces, nunca les hubiera dado la cara.

Ellos fueron parte del grupo que asistió a la audiencia de 2013 en la que creían serían resarcidos. Recuerdan que fueron los últimos en permanecer en la sala, puesto que al intuir que el juez fallaría en su contra, el resto de cuentahabientes se retiró paulatinamente. Cuando el juez Walter Villatoro concluyó la cita, la prensa quiso buscar las reacciones de las víctimas y ellos eran los únicos presentes.

Pese a que no se han reunido desde 2015, Álvarez mantiene la comunicación del grupo. Organizó un grupo en Yahoo desde 2006 y a la fecha lo usan para contactarse. Su madre vive de las rentas de sus propiedades y mantiene la esperanza de recuperar lo perdido. No precisa cuánto fue, solo que se trata de un monto mayor a Q200 mil.

EL VUELO MÁS CARO DE SU VIDA

La madrugada del 20 de octubre de 2006, Gustavo Contreras encontró una primera plana de prensa con una noticia terrible: Suspenden a Bancafé. Al día siguiente, este ingeniero tomó un vuelo a Miami con la esperanza de recuperar sus fondos en el Hemisphere Bank, uno de los bancos a través de los cuales operaba BIB en EE. UU. El boleto le costó mil dólares. Iba pálido, desorientado y aterrado en el trayecto.

Recién había cumplido 30 años y su balance en BIB era de US$23 mil. Trabajaba en una empresa importadora y parte de su salario se lo depositaban en la offshore. El resto era producto de la venta de un terreno heredado.

Contreras estuvo tres días en Miami, haciendo fila detrás de otros depositantes guatemaltecos, pero el banco no los atendió. Al regresar a Guatemala, logró recuperar los Q100 mil que tenía en Bancafé local. Obtener ese dinero le dio una calma momentánea, pero tras dos meses sin noticias de BIB, la ansiedad aumentó.

Recuerda que los rumores eran tan fuertes que su familia completa, todos clientes de Bancafé, retiraron su dinero. Eso fue tres meses antes del cierre. Él se prometía a sí mismo que haría lo mismo cada semana, pero todo se quedó en intenciones.

Le gusta pensar que recuperará el 80 por ciento de sus fondos, pero admite que perdió la esperanza en marzo de 2013, cuando el fiscal Saúl Sánchez desistió de reclamar los US$21 millones disponibles en el Fopa. Tomó dos días de sus vacaciones para asistir a la audiencia donde se llevó la mayor decepción de su vida.

“No confío en el sistema bancario. Siento mucha impotencia porque no hay leyes que me protejan como cuentahabiente. Ese dinero lo ahorré, lo necesitaba y aún lo necesito. Pero ya no cuento con él”, concluye.

EL ABOGADO

Rodrigo Vielmann de León comienza con una extensa explicación de porqué la SIB siempre supo de los problemas de Bancafé y BIB, y asegura que las autoridades bancarias son responsables de lo sucedido. Vielmann conoce el caso a fondo porque tras la suspensión, este abogado presentó un amparo en nombre suyo y de 40 cuentahabientes con el que intentaron liberar sus fondos.

Esas 40 personas sumaban pérdidas de más de US$3 millones y él le cobró una “módica contribución” a cada uno por presentar la acción legal. Ahora no revela cuánto recolectó, pero unas víctimas mencionan cifras desde Q2 mil hasta US$2 mil por persona.

Los fondos que perdió Vielmann estaban en una cuenta a nombre suyo, de su madre y de su hermana. Correspondían al seguro de vida de su padre, Rodolfo Vielmann Castellanos, miembro del Partido Patriota (PP) y expresidente del Colegio de Abogados, quien fue asesinado en ese mismo 2006.

Él no solo puso su recurso en las Cortes, también intentó tener incidencia política en el caso. Recuerda que logró que los entonces diputados, Roxana Baldetti y Gudy Rivera citaran a Willy Zapata al Congreso y pidieran cuentas de lo sucedido. Los congresistas se comprometieron a apoyar el caso si ganaban las elecciones de 2007, pero ese año fueron derrotados por la Unidad Nacional de la Esperanza.

El abogado también tuvo militancia política propia en el PP. En las elecciones de 2007 fue electo diputado, pero se trasladó al Ministerio de Relaciones Exteriores donde fue nombrado Vicecanciller.

Tras perder el amparo, se dio por vencido y optó por dedicarse a su vida de político, diplomático y profesional. La más afectada fue su madre, quien dependía de la herencia tras enviudar.

A LA ETERNIDAD

La espera continúa. A la fecha todos los cuentahabientes han recuperado al menos el 20 por ciento de sus depósitos, pero la última vez que recibieron un pago fue en 2015. El MP insiste en que no se pueden reclamar fondos hasta que exista una condena firme.

Sin embargo, el caso continúa estancado en primera declaración, celebrada en diciembre de 2011. Los sindicados siguen sumando años en prisión sin siquiera haber llegado a juicio, otros continúan prófugos y Willy Zapata nunca les ha respondido. Mientras tanto, los clientes de BIB esperan.

LOS HONORARIOS DE PWC

Una de las principales quejas de los cuentahabientes estafados son los honorarios cobrados por PriceWaterhouseCoopers (PwC) a lo largo de la última década. PwC es la firma designada por la Alta Corte en Barbados para llevar a cabo la liquidación de BIB y la entrega de los fondos. El malestar se debe a que se cobran de los fondos de las víctimas, pero ninguna tiene una cifra exacta de cuánto.

Tras semanas de insistencia, las autoridades de PwC no accedieron a dar entrevista a este diario. Sin embargo, La Hora tuvo acceso a los primeros tres informes que rindieron ante la Corte y el más reciente, presentado el 15 de julio de 2011, detalla sus cobros a esa fecha. Según el documento, recuperaron US$52.6 millones, de los cuales pagaron US$36.1 millones a los clientes. A esa fecha, PwC había cobrado US$8.4 millones.

Los US$8 millones restantes son la reserva que mantienen para seguir con la investigación y el litigio del caso. La Hora solicitó los informes posteriores a PwC, quienes los ofrecieron, pero tampoco fueron entregados.

 

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POR: DELIA BONILLA
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Los platillos típicos de Guatemala son un baluarte para la tradición y cultura del país. Cuando alguna persona migra es una de las principales añoranzas de su tierra natal, por ello la Asociación de Exportadores de Guatemala (Agexport), junto a pequeños productores han emprendido desde hace varias décadas programas para acercar el sabor de Guatemala a los Estados Unidos.

Hace aproximadamente 22 años, se expandió el mercado de insumos para la elaboración de platillos típicos de Guatemala en comunidades latinas de los Estados Unidos, para satisfacer así la demanda de alimentos tradicionales que requieren las familias migrantes y restaurantes ubicados en diversos estados.

Uno de los principales exportadores es la compañía de conservas Ya Está, la cual envía a ese país diferentes productos que permiten que los migrantes elaboren comidas tradicionales como el fiambre, platillo típico que se consume el Primero de noviembre.

A partir de los meses de julio y agosto de cada año, las conservas son enviadas a través de diferentes distribuidores y colocadas en góndolas de productos latinos en tiendas y supermercados del país norteamericano.

Elotitos, pepinillos, pacayas, cebollitas encurtidas, nance y jocotes en almíbar son algunos de los productos que se pueden encontrar para esta época.

Los productos se distribuyen en los estados con mayor cantidad de personas latinas como: Florida, Texas e Illinois por mencionar algunos. Aunque también se exportan a comunidades latinas de menor tamaño como Minnesota.

Actualmente se envían aproximadamente 300 contenedores durante el año con producto guatemalteco, comentó José Francisco Menéndez, presidente de la Comisión de Alimentos y Bebidas de Agexport.

“La idea fue tanto de mi abuelo como de mi papá, mi papá vivió una época en los Estados Unidos y se dio cuenta que la comunidad latina iba creciendo, por ello buscó la manera de llevar producto hacia allá. Primero se llevó producto por avión y poco a poco se fue creando la posibilidad de exportar a través de contenedores”, explicó Menéndez.

Más allá del tema nostálgico, el representante de Agexport, indicó que para los guatemaltecos en Estados Unidos, consumir productos nacionales les permite rememorar un sinfín de recuerdos y para los exportadores posicionar los alimentos nacionales como la base para la elaboración de una comida gourmet, procesos que han realizado otras comunidades migrantes para impulsar los platillos peruanos, la mexicanos o tailandeses.

Asimismo, en este mes se distribuyen productos de época navideña como hojas de plátano, hojas de mashan, ponche, entre otros, para que los migrantes puedan elaborar tamales y celebrar la Navidad con comida típica.

SABORES DE OTROS PAÍSES

La división de exportación de conservas de Agexport no solamente impulsa la distribución de insumos para la comunidad guatemalteca, también para los migrantes de El Salvador, Nicaragua, Ecuador y México.

El producto no solamente es exportado para épocas específicas, también se puede encontrar durante todo el año.

Las conservan y se venden a través de distintas marcas y distribuidores estratégicos, para que las personas puedan adquirir una amplia gama de alimentos.

Menéndez comentó que han tenido contacto con diversos distribuidores y consumidores. El entrevistado aseguró que los connacionales se encuentran “fascinados” con los alimentos que distribuyen en Estados Unidos, porque les permiten cocinar y obtener los sabores que añoran de Guatemala. Para algunos, se han vuelto parte de su dieta diaria.

Las exportaciones de conservas en lo que va del 2017 crecieron 12 por ciento en comparación con el mismo período del 2016, pasando de 41 millones de dólares a 46.5 millones de dólares en el 2017, según Agexport.

“Los principales productos de consumo de temporada representan el 22 por ciento de las exportaciones de este sector. Los principales productos son: Otras conservas como frutas y hortalizas, elotitos en conserva, pepinillos, palmito y otros. De los 47 millones, son 18 millones para EE. UU.” explicó esa entidad.

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Por Redacción La Hora
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Guatemala es conocida por sus colores, tradiciones y costumbres, desde su vestimenta hasta los alimentos, que son sin dudar únicos en el mundo, por lo que muchas personas deciden llevarse algo más que un recuerdo luego de que visitan el país.

El país es conocido por sus tradiciones y costumbres que atraviesan fronteras y su gastronomía no es la excepción.

Las comidas y los dulces son productos típicos que existen desde la época colonial, algunos de ellos elaborados a base de azúcar, frutas, colorantes y otros ingredientes propios del país, o con recetas familiares.

LOS DULCES DE GUATEMALA

Entre los tipos de dulces típicos se pueden mencionar varias clases, algunos hechos de semillas y endulzantes naturales que se producen, otros propios de cada una de las regiones del país.

A continuación una selección y reseña de algunos de los sabores más característicos del país, extraídos del sitio electrónico Dulces Típicos de Guatemala.

De acuerdo a dicho sitio, la gastronomía guatemalteca es el resultado del gusto indígena, español y árabe. La mesa chapina ofrece diversidad de confituras, como canillas de leche, cocadas, melcochas, chilacayote, colochos de guayaba, entre otros.

“Para elaborar estos dulces se recurre a la miel, el azúcar, la leche, como también diversidad de frutas, por lo que su sabor y color es natural. La mayoría de ellos se disfrutan en casi todas las regiones del país, sobre todo, en las fiestas patronales”, apunta el sitio electrónico.

BOLITAS DE TAMARINDO

Las bolitas de tamarindo son unos dulces que puedes encontrar en cualquier fiesta patronal, son muy sencillas de hacer y su sabor es delicioso. Para hacerlas se necesita de tamarindo, azúcar y aceite vegetal.

ALGODÓN DE AZÚCAR
Es uno de los dulces más comunes en las ferias y fiestas patronales y de los preferidos por los más pequeños del hogar, su receta incluye a su principal ingrediente de azúcar y que se elabora al fundir con metal caliente.

COLOCHOS DE GUAYABA
Provenientes de Antigua Guatemala, los Colochos de Guayaba son degustados en la Cuaresma y también durante la Semana Mayor. Para elaborarlos, necesitará de la fruta, azúcar, y dulce de panela, por su olor es uno de los que no podrá pasar inadvertido.

SU GASTRONOMÍA Y COMIDAS TÍPICAS MÁS IMPORTANTES
La gastronomía del país se caracteriza por la fusión de dos grandes culturas, ubicación geográfica y topografía que es muy variada, así también con mar a ambos extremos, costas, praderas, bosques y montañas; sin olvidar su diversidad climática durante el año, lo que es fuente de una gran variedad y proporciona una diversidad de ingredientes.

Una de sus bases es el maíz, contando con gran variedad de platillos en los que es indispensable su uso, o como el tomate utilizado en la elaboración de los famosos “recados” y “chirmoles” que acompañan las comidas.

El chile en cambio es más bien de uso moderado, no obstante también es de los más utilizados en algunas regiones, aunque algunos son indispensables para ciertas recetas.

El frijol en cambio es otro de los elementos que los hogares guatemaltecos no dejan de consumir y que forma parte de la alimentación diaria, hay del tipo de frijol negro, colorado, y blanco, e incluso el conocido como piloy.

EL JOCÓN, PEPIÁN, KAQ´IK, PLÁTANOS EN MOLE Y FRIJOLES CON CHICHARRÓN

Como reconocimiento a ese sabor único, el Gobierno de Guatemala declaró en 2007 Patrimonio Cultural Intangible de la Nación cinco platos típicos, que son de las primeras creaciones de arte culinario en formar parte de la herencia cultural del país, entre los que están el Jocón, Pepián, Kaq´ik, plátanos en mole y frijoles con chicharrón.

Otro dato interesante, es que tres de estos platillos datan de hace más de cuatro siglos, hechos a base de caldos y salsas condimentados con especias, hierbas y verduras y acompañados de carne de gallina.

Mientras que el Kaq´ik, es una comida de origen indígena y su preparación actualmente, continúa sin muchas variaciones de la original.

Por otro lado, en el nororiente y específicamente en el departamento de Izabal, la influencia  de la cultura garífuna prevalece, por lo que se pueden degustar sabores como el banano, coco, plátano, con los frutos del mar en donde no puede faltar el toque africano.