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Papel de las Iglesias en el cuidado pastoral de los migrantes

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Papel de las Iglesias en el cuidado pastoral de los migrantes

Pbro. Mauro Verzeletti, C. S.
Director de las Casas de Migrante, Guatemala y El Salvador
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Las Iglesias siempre han jugado un papel importante en la historia de las migraciones. Los migrantes demandan con urgencia que las Iglesias sean santuarios de hospitalidad, lugares donde puedan reavivar la comunión, esperanza de fe y recuperar energías por los crueles tratos recibidos durante el largo peregrinar por los caminos inhóspitos de los sueños.

Los migrantes son ejemplo de comunión fraterna, porque son puentes de unidad entre el origen y destino, claman la ayuda de las Iglesias para rescatar sus historias de vidas personales y colectivas, además de sus expresiones culturales. Al mismo tiempo, las Iglesias como madres sin fronteras ayudan acelerar los procesos de integración en el país de destino, incluso en la búsqueda de trabajo y en la adquisición de la ciudadanía.

Las Iglesias tienen la grave responsabilidad de implementar la Pastoral del Migrante con determinación, como uno de los ejes más importantes de la acción social transformadora en el mundo de las migraciones. La base de la misión consiste en ayudar a los refugiados y migrantes, propiciando el rescate de los propios orígenes histórico-culturales e integrarse como ciudadanos, desde el derecho sagrado contemplado en los instrumentos internacionales. La verdad es que las Iglesias deben abrirse más para prestar su voz para que los migrantes y refugiados en situación de vulnerabilidad, puedan mantener y desarrollar sus tradiciones culturales, religiosas a través de la organización comunitaria de base, siendo ellos protagonistas y defensores de la espiritualidad liberadora que emana desde el principio universal de los derechos humanos.

La misión pastoral alcanza su coherencia en el rescate de la historia y cultura de los migrantes a través de la acogida, atención, protección, integración e inserción. Por otra parte, vale subrayar que el trabajo no se hace sin la colaboración de todas la Iglesias, en la frontera territorial y con el soporte académico e investigaciones, estudios y de los servicios de defensa, lobby, desarrollo y sostenibilidad, junto a la frontera política, donde se encuentran los tomadores de decisiones y que hacen modificaciones en las Legislaciones Migratorias. En este caso, si las Iglesias estuvieran más unidas entre sí desde el origen, tránsito y destino; ejercerían mejor su acción profética de incidencia en la estructura migratoria actual racista, xenofóbica, discriminatoria y de muerte. De esta forma, se abriría el diálogo-puente en la construcción de acuerdos bilaterales y multilaterales para la regularización de las personas, para evitar los flujos migratorios masivos de indocumentados. Solo con políticas migratorias humanas evitaríamos los asesinatos de sueños inocentes en las fronteras.

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