Otro mundo es posible, sin muros y fronteras

Pbro. Mauro Verzeletti, C. S.
Director de las Casas de Migrante, Guatemala y El Salvador
[email protected]

Las políticas migratorias de Estados Unidos tienen como epicentro la tensión causada por la crisis migratoria instaurada por el gobierno, a través de las medidas antiinmigrante que fomentan el odio y el racismo. El factor sorprendente fue la victoria de la extrema derecha en las elecciones presidenciales. Con la llegada al poder de Donald Trump, los migrantes viven un tsunami político de suspensión de los derechos humanos conquistados. ¿Qué pasa?, ¿por qué ocurre eso en un mundo globalizado? La pregunta del millón: ¿Es más importante la ideología de un presidente o la Constitución de una Nación? Recordemos que la actual extrema derecha puede ser equiparada con aquella de la Segunda Guerra Mundial. Estamos entrando en un campo de exterminio de la dignidad y derechos humanos, negando el derecho a migrar, ir y venir.

Otro factor que tenemos que analizar es el muro entre la frontera con México y Estados Unidos. Hace algún tiempo, Estados Unidos está reforzado las bases para la construcción de una barrera de contención anti-migración. La estrategia es frenar el flujo de migrantes que se mueven, desde Guatemala, Honduras y El Salvador, que cruzan por México. La otra estrategia es la contención del flujo migratorio en la frontera sur de México con Guatemala, para alcanzar a los demás países de América Central y el Caribe, Sudamérica y Extra Continentales. La gran mayoría de los países de Centroamérica está replicando el modelo Norteamericano, MUROS DE SEGURIDAD FRONTERIZOS. La mayoría de los gobiernos de la región tienen un doble discurso en materia migratoria.

El escenario para los migrantes es preocupante. Además del apoyo a los grupos de extrema derecha (apoyo que viene creciendo igualmente en sectores políticos conservadores y empresariales), está en juego un doble riesgo. Primero, un claro atentado a los derechos humanos, de manera especial al derecho a la libre locomoción. Segundo, mayor presupuesto económico para el cierre de las fronteras, quitándoles el pan a los pobres.

Los muros fronterizos pueden ser catalogados como un acto terrorista, rompen con las alas de los sueños de migrantes y refugiados. ¡La ironía de la historia en un mundo globalizado, las fronteras totalmente abiertas al capital transnacional y multinacional! ¡Pero no es sólo eso! Pone en peligro la economía mundial solidaria, basada en la libre circulación de personas. La pregunta es ¿qué ocurre si los países de mundo empiezan a replicar la ideología Norteamericana? Es necesario superar la cultura de los muros por la cultura de la solidaridad, sin fronteras.