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ONG EN PRO DE LA EDUCACIÓN

Manos que ayudan por amor a la niñez

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Manos que ayudan por amor a la niñez

POR DELIA BONILLA
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La deserción estudiantil es una problemática que afecta a las escuelas de varios países de Centroamérica, ya que los niños dejan de estudiar para iniciar a temprana edad una vida laboral, Honduras no es la excepción; por ello un grupo de jóvenes crearon una Organización No Gubernamental que permite darle oportunidad de estudio a niños de escasos recursos y mejorar así su proyección de vida en el país.

“Manos que ayudan Honduras”, es el nombre de la Organización No Gubernamental que está trabajando por la niñez desde Talanga, Francisco Morazán, Honduras, enfocados en atacar los principales problemas que inciden en que muchos niños y niñas dejen la escuela, para trabajar y ayudar en sus hogares, lo que desencadena una serie de situaciones como la deserción escolar, migración infantil y analfabetismo.

El proyecto inició en noviembre de 2016, a raíz de que su fundador Carlos Urbina, viajó a Costa Rica como misionero y aprendió el funcionamiento del sistema educativo en ese país, en donde la educación es obligatoria y todos los niños tienen la oportunidad de estudiar.

Cuando regresó a Honduras, Urbina deseó implementar un modelo similar en su país, “yo pasé una infancia bien difícil, me tocó ir descalzo a la escuela llevando un cuaderno hasta en bolsa plástica… mi madre nos dio educación a sus 5 hijos con mucho sacrificio, algunos tuvimos que trabajar desde muy niños, hubieron ocasiones que nos íbamos a la cama sin haber comido nada”, expresó.

TRABAJO EN EQUIPO

La organización se encarga de buscar a niños que nunca han tenido la oportunidad de estudiar o que por algún motivo han dejado de asistir a la escuela, el apoyo consiste en brindarles el material necesario que les permita continuar sus estudios. De igual manera, colaboran con el proceso de la matrícula del niño en la escuela y durante el año le dan seguimiento para que no abandone sus estudios.

La ayuda va dirigida a niños de 6 a 15 años, quienes deben estar matriculados en la escuela más próxima de su comunidad. Se evalúan las causas que les impiden seguir estudiando y les facilitan oportunidades para que se cumpla el derecho a la educación y se reduzcan las tasas de analfabetismo, adicción a las drogas, migración, inserción a las pandillas y el desempleo en la edad adulta, entre otras.

Para que esto sea posible, la organización trabaja en equipo con los padres, los maestros y el alumno beneficiado. Los padres se comprometen a brindar apoyo a sus hijos, realizan trabajo social en la escuela y asisten dos veces al mes para revisar el avance educativo.

Por su parte, el maestro comunica a la organización si algún niño no está asistiendo a la escuela sin justificación alguna, también, da a conocer las necesidades de sus alumnos y la asistencia que requieren por parte de la ONG. Asimismo, el alumno se compromete a cumplir con la asistencia, obtener buenas calificaciones y procurar un comportamiento adecuado.

PADRINOS CONSTRUYENDO UN MEJOR PAÍS

Carlos Urbina indicó que los niños con mayor necesidad que están en riesgo social debido a que viven en extrema pobreza o han sido abandonados, se les denomina “casos especiales”, y la organización les asigna un padrino.

Hasta la fecha hay 50 niños apadrinados, y quienes apadrinan tienen la oportunidad de hablar con el niño, intercambiar cartas y visitarlo.

Los padrinos son personas de buen corazón que se encargan de hacer donaciones para que su ahijado pueda iniciar o continuar con sus estudios, con 25 dólares al mes se le provee de todo lo necesario como zapatos, uniformes, útiles escolares y merienda diaria. Sin embargo, las personas pueden hacer cualquier donación económica, de útiles escolares o uniformes a todos los niños que no tienen asignado un padrino.

En total, “Manos que ayudan a Honduras” ha apoyado a 1.067 niños con útiles escolares y además, los casos han sido supervisados constantemente para que no dejen sus estudios, comentó Urbina.

MÁS MANOS, MÁS AYUDA

Actualmente, la organización tiene 2 oficinas, una en el municipio de Cantarranas donde hay 5 voluntarios y otra en Talanga con 6 voluntarios. Estas oficinas sirven como bibliotecas virtuales y los niños pueden llegar a hacer impresiones y tareas de forma gratuita.

Para recaudar más fondos, la organización realiza una serie de actividades que van desde ventas de comida, bazares, cenas benéficas, entre otros.

Carlos Urbina indicó que la meta que tienen a largo plazo es extenderse a otros municipios hasta abarcar toda Honduras, además, están creando un software para que los maestros lo utilicen y sin visitar la escuela se puedan enterar de los casos de niños que están propensos a desertar.

Urbina comentó que necesitan que más personas se unan al proyecto y los contacten a través de las redes sociales o la página web de la organización, “amigos, cada centavo donado a la organización es utilizado de la mejor manera y con toda transparencia en el mejoramiento de la educación de Honduras, dennos sus manos y juntos cambiemos el mundo por medio de la educación”, finalizó.

Según Naciones Unidas, actualmente solo cerca de 32 de cada 100 estudiantes en Honduras terminan la escuela, en las áreas rurales, aproximadamente 1 de cada 5 personas vive en la pobreza extrema y el 81 por ciento del total de los hogares hondureños reporta tener uno o más familiares viviendo en el extranjero.

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