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VIVIERON HORAS DE TERROR

Los sobrevivientes del Volcán de Fuego a salvo, pero con incertidumbre por el futuro

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Los sobrevivientes del Volcán de Fuego a salvo, pero con incertidumbre por el futuro

LAMENTAN LA MUERTE DE FAMILIARES Y AMIGOS EN SAN MIGUEL LOS LOTES

Desesperación, tristeza y mucha incertidumbre son algunos de los sentimientos que muchos de los sobrevivientes muestran al hablar de la erupción del Volcán de Fuego, fenómeno ocurrido el 3 de junio pasado.

La Hora Voz del Migrante visitó dos albergues instalados en Escuintla, el primero, el Instituto Simon Bergaño, donde niños realizaban actividades para distraerse, mientras hombres y mujeres tendían ropa y se reunían en grupos. Cada uno de ellos tiene una historia que contar.

En la iglesia Católica de Nuestra Señora de Guadalupe se vive un ambiente similar, aunque el movimiento de voluntarios es mayor que en el anterior, ahí los rostros también reflejan temor.

Los entrevistados coinciden en sus relatos: tenían una vivienda, trabajan en la agricultura y venta de gallinas y huevos, aunque han pensado en migrar, hacerlo lleva un costo económico que por ahora no tienen.

Por Grecia Ortíz
[email protected]

A unas dos horas de camino desde la capital de Guatemala, en Escuintla, se ubican varios de los albergues en los que decenas de familias sobrevivientes a la emergencia del Volcán de Fuego se refugian.

Ha transcurrido más de una semana desde el 3 de junio cuando los boletines de recomendaciones del Instituto Nacional de Sismología, Meteorología, Vulcanología e Hidrología (Insivumeh) comenzaron a emitirse, ese domingo en que todo parecía normal. Al fondo, el volcán con una columna de humo y nubes forma el paisaje que desde la carretera se podía ver.

El albergue del Instituto Simón Bergaño da refugio a unas 400 personas. Una foto de una persona desaparecida se puede ver en la entrada y un listado de las personas que en el lugar se encuentran forman parte de la bienvenida.

Adentro se puede ver a personal del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) que resguarda las donaciones que las personas reciben, que estos días ha sido fluida.

Cada aula del Instituto está organizada con rótulos sobre las donaciones de cada persona.

MARÍA NELLY SEGURA: ALERTA LLEGÓ TARDE

Sentada en una banca del Instituto, María Nelly Segura, relató que ha vivido por varios años en la aldea El Rodeo, uno de los dos lugares más afectados por la erupción del Volcán de Fuego. A su lado su hermana la escucha.

Ese domingo recordó que toda su familia logró salir con vida del lugar. Antes de eso su vida se resumía al camino que la llevaba del trabajo a su casa, ese día comentó que les avisaron que debían salir, aunque la alerta llegó tarde.

La noticia ya se conocía en medios de comunicación y un centenar de personas desaparecieron y murieron en San Miguel Los Lotes.

“Nosotros salimos con lo que teníamos en la mano, ya no pudimos sacar nada, solo nos fuimos con lo que teníamos puesto, mi casa ahí está solo que en Los Lotes ahí sí se acabó todo. De mi familia todos salimos con vida”, contó.

Para resguardarse, a ella le dieron “jalón en una moto”. Su familia en cambio lo hizo en un bus que llegó al lugar, su único deseo era escapar y en ese momento todo era caos.

Su necesidad inmediata, además del vestuario y comida, es la vivienda. Desconoce si podrán volver porque han escuchado que el lugar será declarado zona inhabitable.

Está consciente que era una zona de alto riesgo, pero necesitaban un área donde vivir y ahora espera recibir apoyo para volver a empezar. No piensan en migrar, porque para eso destacó que se necesitan recursos.

“Aquí no me quejo de nada, pero preocupa saber qué harán con nuestras casas, allá tenemos nuestras casitas, no han dicho hasta cuándo nos tendrán aquí. Dormimos en colchonetas, nos dieron ropa y ya vinieron unos doctores para vernos”, destacó.

Antes de la tragedia, ella dijo que nadie les advirtió que debían evacuar, aunque sí escucharon que de la Finca La Reunión si salieron todos, ahora mira al vacío y dice que la cifra de fallecidos es mayor a la que las autoridades dan cuenta, “no sé muy bien, pero ahí era bien grande en Los Lotes”.

ARNULFO SANTOS: EN EL INVIERNO NOS QUEDÁBAMOS INCOMUNICADOS

Luego de conversar con Segura, otra familia quería contar su versión de los hechos. Recostado en una de las colchonetas que recibieron para dormir en el salón de usos múltiples, Arnulfo Santos descansa con sus pies descalzos al igual que su esposa y su hija. También son del caserío El Rodeo.

Santos contó que ellos salieron igual, solo con lo que tenían puesto, no pudieron sacar nada de sus cosas. Su vivienda es propia y sobreviven de lo que sus hijos mayores les convidaban.

Todos los años han visto pasar los ríos de material volcánico y estaban acostumbrados porque viven cerca de un río.

“Estábamos acostumbrados porque la otra vez hizo erupción, pero lo tiró todo para otro lado, entonces no pasó nada”, explicó.

EN INVIERNO SE QUEDABAN INCOMUNICADOS

Antes de la tragedia que diezmó a San Miguel Los Lotes, Santos explicó que ninguna autoridad de Conred se acercó para advertirles de estar preparados, “ellos –Conred–, nunca nos dijeron que estuviéramos alertas, no llegaron o avisaron de reuniones, salimos por pura misericordia de Dios, porque si no estuviéramos quién sabe cómo”, dice. Afortunadamente, expresó que en esta tragedia ninguno de sus familiares murió como sí sucedió en otros casos.

La angustia es que no saben qué sucederá con su vivienda, porque hasta ahora ni el presidente Jimmy Morales ni el Alcalde del lugar se ha acercado para hablar del futuro. (VEA RECUADRO LAS MIL VIVIENDAS)

Santos no trabaja porque recibe tratamiento por la diabetes que padece, siempre se ha sentido preocupado por su familia. “En el invierno veíamos los ríos crecidos, ha habido años que nos hemos quedado incomunicados porque hay crecientes grandes y tampoco se habían acercado”, señaló.

AURA GARCÍA: LO ÚNICO QUE SE LLEVÓ FUERON LOS Q15 QUE TENÍA PARA EL DÍA

En una de las aulas destinadas para niños de primaria, descansaba Aura García. No dudó en relatar los minutos de terror que vivió ese día. Cuando les dijeron que debían salir, todos corrían hacia todos lados, gritaban y lloraban.

“Siempre hemos vivido aquí, tenemos nietos y aprendimos a vivir con el ruido del volcán, pero era como feo porque nunca lo vi así, yo me asusté cuando mi hijo me contó y después vi en Facebook lo que la gente subía y en un rato vimos una gran nube”, comentó.

Dijo que apenas logró llevarse Q15 que tenía disponibles para el gasto del día. Ese día había cocinado frijoles para el almuerzo, su hijo había ido a un partido de fútbol y al regresar le contó que el volcán hacía erupción. Todos grababan con sus teléfonos celulares.

En el albergue están todas sus hermanas. Cuando evacuaron se trataron de reunir, comentó que vio a una de sus familiares que iba huyendo en un carro y se tranquilizó, la nube de ceniza se veía amenazante.

“Toda la gente venía bañada en cenizas, es increíble cómo logramos salir. Yo pensé que eso nos iba a alcanzar, todos gritaban, fue una pesadilla. Todo ocurrió como una bendición de Dios porque había un camión que nos logró sacar”, indicó.

Aunque están bien, no deja de derramar lágrimas porque sabe que nada será igual. Le preocupa que no tienen agua suficiente todos los días y lo que gana de las verduras que siembra y vende ya no existirá si no la dejan retornar.

Contó que desde hace años el temor la agobiaba, pensaba que un día tendrían que abandonar su casa, pero nunca pensó que ocurriría una tragedia de esa magnitud. Al ver fotografías dice que no cree lo que ve, “no hubo advertencia a como dicen algunos, no dijeron nada antes como a los de la Finca La Reunión”.

MARDOQUEO Y TERESO: MURIERON VARIOS DE SUS FAMILIARES

Reunido con otras tres personas, Mardoqueo González cuenta que en su caso sí hubo alerta, pero fue cuando ya la tragedia había devorado la vida de decenas de personas en San Miguel Los Lotes. Ahí murieron varios de sus conocidos y también su papá.

“Lo que nos terminó de asustar fue el lodo que empezó a caer, ya era como una llovizna… mi papá hasta ahora no ha aparecido, él ahí se quedó. Todavía me fui en la moto a ver cómo había quedado pero si ya estaba destruido”, comentó.

El entrevistado es enfático al decir que nunca existió una alerta temprana de lo que sucedería, cree que si hubiera existido ahora no se lamentarían tantas muertes.

Su casa no fue afectada, pero sabe que no le permitirán volver y la vida que por años había forjado ahora solo es un recuerdo. La preocupación ahora es saber si recibirán otra vivienda, porque al dejar ese lugar lo perdieron todo.

González trabaja en uno de los ingenios del lugar, por la emergencia le permitieron ausentarse una semana, pero debe regresar a sus labores diarias.

Durante la entrevista envió un mensaje para el presidente Jimmy Morales, para que se hiciera presente, “nosotros queremos que él venga y nos diga que van a hacer con nosotros, necesitamos apoyo, aquí en donde estamos tenemos agua, pero no es suficiente”, dijo.

TERESO: ALREDEDOR DE 30 DESAPARECIDOS

Tereso, otro de los afectados, contó que logró sobrevivir a la tragedia solo porque salió a comprar artículos como arroz y frijol para la semana, por eso no estaba en su casa de Los Lotes, alrededor de 30 personas de su familia están desaparecidas, entre ellos dos de sus hijos, su mamá y hermanas.

Ese domingo contó que ocho personas que lo llegaron a visitar de Amatitlán también murieron, “hubo mucha gente que corrió, intentaron huir a como pudieron”.

“En otros años el volcán ha pegado unos grandes retumbos y hasta las láminas habían tronado, pero nunca había pasado algo así, ese día solo hizo un ruido a las nueve de la mañana”, comentó.

RUTILIA GARCÍA: “LO VIMOS Y NO CREEMOS ESTO”

El día de la tragedia, Rutilia García, también albergada en ese mismo lugar, contó que había salido con sus hijos y al entrar a su casa les dijo que algo sucedería por lo que lo mejor era estar preparados.

Cuenta que vio en videos a varias personas que intentaban huir de la tragedia, “era feo eso, no quisiera ni recordarlo. Yo digo que lo vimos y no creemos esto”.

Aunque no les avisaron que debían evacuar, se preparó con ropa para dos días, aunque ahora lo que tiene corresponde a donaciones que les han llegado.

También se asombró cuando se enteró de lo que ocurrió en la Finca La Reunión, a donde llegaban personas de varios lugares y algunos de los jóvenes del lugar tenían un empleo en el lugar. Ahora ellos también se muestran preocupados sobre el futuro que podrían tener.

VIVIANA RUÍZ: TRABAJA EN LA SIEMBRA Y COSECHA DE PASCUAS

De pie junto a unas colchonetas y bolsas con ropa, Viviana Ruíz explicó que conoció a varias de las personas que murieron porque eran sus amigos. Ella se dedica a la siembra y cuidado de pascuas, por la emergencia le dieron unos días de permiso, pero debe volver a su rutina diaria.

Su familia se dedica a la agricultura, su hermano labora en una finca y siempre han vivido en ese lugar, “a ver qué dice Dios si podemos regresar o nos dan otro lugar para vivir”, dijo la entrevistada desde el albergue de la Iglesia Católica de la Virgen de Guadalupe.

EN 80 AÑOS DE VIVIR EN ESE SECTOR NUNCA HABÍA VISTO ALGO SIMILAR

Preocupada por el destino que les espera, María, de 80 años, dice que no ha conocido otro lugar para vivir que El Rodeo y nunca había sido testigo de una tragedia de esta magnitud.

Para vivir, la pareja de esposos que también sostiene a sus tres nietos, vende gallinas y huevos, “tengo bastantes gallinas, pollitos y también perros que tuve que dejar”.

Fueron evacuados un día después de la erupción, no querían dejar su casa por el temor a ya no encontrar sus pertenencias.

“De mis familiares no murió ninguna persona, aquí en donde estamos nos sentimos bien, lo único que no tenemos es agua y eso cuesta. Tenemos que estar aquí hasta que nos digan”, comentó.

CADA QUIEN VINO COMO PUDO AL ALBERGUE

José Manuel Sacol tiene su vivienda en El Rodeo, la misma se encuentra a orillas de un barranco y todas las temporadas de invierno les preocupaban. Entre sus pertenencias solo cuenta con una cama y algunos trastes para cocinar, que dejó en su casa luego de ser evacuado.

“Cada quien vino como pudo, yo vine al albergue a pie, a mi familia si la logré subir a un carro. Al estar aquí nos enteramos que Los Lotes se había destruido y que la lava se quedó cerca de donde vivíamos”.

Sacol no oculta su tristeza, por momentos sus ojos se le llenan de lágrimas al recordar a amigos de la infancia que murieron ese día.

“Nos avisaron que debíamos salir, pero ya cuando había pasado la tragedia, a como uno pudiera lo hizo. La gente corría para todos lados, había gente llorando”, comentó.

Para el entrevistado lo duro de la situación será al retornar a sus vidas, porque hasta ahora no sabe que podrá suceder.

MÁS DE TRES MIL PERSONAS ALBERGADAS

Más de tres mil personas albergadas en 17 sitios distribuidos en departamentos como Escuintla, Sacatepéquez y Suchitepéquez.


CONSTRUIRÁN MIL VIVIENDAS

El gobierno aún no sabe con precisión el tiempo que le tomará la reubicación de mil viviendas para las familias afectadas por la erupción del Volcán de Fuego.

Recientemente realizó una reunión en donde se discutieron las acciones a tomar por el Volcán de Fuego.

Durante la reunión, las autoridades determinaron que se construirán mil viviendas. El dato preliminar es que 900 familias quedaron sin vivienda luego de lo ocurrido con la erupción.

Se está pensando en reconstruir mil viviendas y se definió una zona en La Finca La Industria, confirmó el vicepresidente Jafeth Cabrera.

La finca está ubicada en la zona urbana de Escuintla, por lo que resuelve el problema de vivienda, pero no el de reinserción de actividades comerciales y agrícolas de las familias. Ese es un tema que las autoridades aún no han resuelto, pues muchas familias necesitan retomar sus cultivos de café y agricultura de autoconsumo.

“Nosotros salimos con lo que teníamos en la mano, ya no pudimos sacar nada, solo nos fuimos con lo que teníamos puesto, mi casa ahí está solo que en Los Lotes ahí sí se acabó todo. De mi familia todos salimos con vida”.
NELLY SEGURA

“Ellos –Conred–, nunca nos dijeron que estuviéramos alertas, no llegaron o avisaron de reuniones, salimos por pura misericordia de Dios, porque si no allí estuviéramos quién sabe cómo”.
ARNULFO SANTOS

“Siempre hemos vivido aquí, tenemos nietos y aprendimos a vivir con el ruido del volcán, pero era como feo porque nunca lo vi así, yo me asusté cuando mi hijo me contó y después vi en Facebook lo que la gente subía y en un rato vimos una gran nube”.
AURA GARCÍA

“Lo que nos terminó de asustar fue el lodo que empezó a caer, ya era como una llovizna… mi papá hasta ahora no ha aparecido, él ahí se quedó. Todavía me fui en la moto a ver cómo había quedado pero si ya estaba destruido”.
MARDOQUEO GONZÁLEZ

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