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AMÉRICO LÓPEZ, UN DESTACADO ARTISTA DEL DISEÑO FLORAL

Los paisajes de San Marcos llegan a Nueva York de las manos de un florista

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Los paisajes de San Marcos llegan a Nueva York de las manos de un florista

POR GRECIA ORTÍZ
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Los colores del país de la eterna primavera no se borran del corazón de Américo López, quien dejó Guatemala hace 20 años y ahora vive en Nueva York, donde trabaja como florista y se ha destacado por el toque distintivo de sus arreglos: la variedad de flores y tonos que se asemejan a los de las montañas que admiró durante su niñez y juventud en San Marcos.

Paciencia y esmero, esos son los dos ingredientes para lograr lo que cada uno se propone, dice López. Sin embargo, olvida mencionar otra característica que le ha ganado el reconocimiento de sus compañeros de trabajo y clientes: la inspiración.

Los diseños del guatemalteco son afamados por su colorido, pues López no tiene miedo de jugar con los distintos tipos de flores para lograr crear algo especial en cada entrega: “La gente se impresiona al ver tantos colores en un solo arreglo, hasta mi mismo jefe se impresiona y me dice que sinceramente es una creatividad la que corre en mi sangre y eso me hace sentir bien, pero me hace esforzarme más”.

La creatividad corre por sus venas y la inspiración la obtiene de los paisajes de Guatemala: “Más que cualquier otra cosa, mi mayor inspiración son las montañas que yo transitaba de niño, esos son los lugares que yo traigo a mi mente. Recuerdo cuando caminaba y veía los pueblos de San Marcos que eran tan bonitos. Cuando veía la caída del sol, esos colores quedaron en mi mente y eso es lo que se refleja en mi trabajo”, añadió.

El estilo y la cantidad de flores dependen de la solicitud de cada cliente, así como del lugar en donde se vaya a exponer el arreglo; sin embargo el diseño final queda a su discreción. Para prepararse siempre se le informa para quién va dirigida su creación, dice.

“Cuando hago el arreglo soy yo quien elige todas las flores y colores, porque esa es la creatividad que entra en mí. Yo expreso y siento algo en mí muy especial, y no solo es con personas importantes, eso es para todos los que piden arreglos, uno siente ese momento. Yo puedo hacer un arreglo de mil dólares en pocos minutos”, relata.

López habla de su obra y su proceso creativo como lo que es: un artista, aunque su humildad le impide llamarse a sí mismo de esa manera. El guatemalteco dice que se siente afortunado y bendecido por su trabajo, en el que, con mucho esfuerzo y con toda la experiencia adquirida a través de los años, ha logrado destacar.

“A todos los lectores de La Hora Voz del Migrante, es bueno que sepan que esto no lo hago para hacerme famoso o querer llamar la atención, simplemente estoy agradecido con Dios y este diario por dar a conocer a un campesino, maestro, florista, aventurero, que con el sudor de la frente ha podido salir adelante y que, sin tener un centavo en la bolsa, podemos salir adelante”, asegura.

Américo espera regresar un día a Guatemala, a San Marcos, para volver a admirar los “inigualables” paisajes que se grabaron en sus ojos y su corazón. Mientras, rinde tributo a su tierra todos los días a través de su trabajo.

“Este arreglo floral lo hice inspirado en el lugar que me vio nacer: San Rafael. Recuerdo cuando me levantaba en las mañanas y veía aquel lindo volcán con una hermosa vista que embrujaba mis ojos y alma, que llenaban mi ser de mucha alegría. Ahora recuerdo todo, y más al saber que tenemos el volcán más alto de Centroamérica, como lo es el Tajumulco, la tierra sagrada que vio nacer a mi madre”.
AMÉRICO LÓPEZ

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